Con la Novena Sinfonía de Beethoven
Marcelo Arce despide la temporada
Será la última función de “La Clásica Música” por este año. Se hará en el Centro Cultural Provincial.
Ignacio Andrés Amarillo
La sinfonía es, sin dudas, una obra maestra y ocupa el primer sitial en la galería universal. Tanto que ha sido declarada patrimonio de la humanidad. Marcelo Arce es un especialista, un amante de la música y sobre todo, un gran divulgador de ese bello arte. Detalles, secretos y revelaciones se podrán conocer mañana a las 20.30, en el Centro Cultural Provincial de Santa Fe (Junín 2457), cuando el divulgador musical aborde la “Oda a la Alegría” de Beethoven.
Monumento musical
El Litoral se contactó con Arce para anticipar la obra a analizar, realizar un balance del ciclo y adelantar novedades para el año próximo.
-¿Qué veremos en la última función del año?
La Novena Sinfonía “Oda a la Alegría” de Don Beetho... como llamo reverencialmente al Maestro, a Beethoven. ¿La causa? La comentaré en la función. Recorreremos esta obra absoluta, este monumento musical, siempre en la pantalla gigante, y en la interpretación de la Filarmónica de Berlín, con la dirección del más grande director del siglo XX, Herbert von Karajan, pero en distintas épocas: la versión de los “60, de los “70 y de los “80.
Los temas “narrando” una historia que desemboca en la Oda. Es esa “chispa divina” de la Alegría que responde a las “tres” preguntas de los “tres” movimientos. La obra va creciendo, con una tensión para desembocar en el estado ideal que es la Oda. Esplendente, radiante.
Recordemos que en la Oda, las voces están incorporadas como “instrumentos” de la gran orquesta. Los cantantes (soprano, mezzo, tenor y bajo), no son solistas, sino que forman como lo señala la partitura- un cuarteto. Por eso nunca deben ubicarse al frente, sino detrás de la orquesta y delante del coro de 140 voces. Coro y cuarteto concretan el texto que Schiller escribió a las veintitantos años, y se convierte en el impulso que todos sentimos. Es pasión y alegría. Una puerta abierta eternamente al futuro.
Cuando insisto en Alegría, me refiero asimismo a una verdadera sensación de optimismo que el Público experimenta. Lo he comprobado en cada presentación. Si no me equivoco, es la número 110 que encaro.
-¿Por qué eligió esta obra para cerrar el ciclo 2009?
En realidad, lo vengo prometiendo desde 2007. Y estamos en un momento especial, de inflexión. Además, percibo que llega como un obra “salvadora del espíritu”. Así, al final, en el último instante, surge el motivo del Amor Redentor: es conmovedor, mezclando “lágrimas y alegría”. No olvidemos que la Novena fue declarada Patrimonio de la Humanidad. Surgió poderosa sobre el muro derribado en 1989. Precisamente, este mes, entre el 9 y el 10, se celebra los 20 años de la caída del muro de Berlín.
Es el Himno Universal de la Libertad. Imbatible. Esta obra fabulosa es algo más que sinónimo de grandioso. También significa “invaluable, imaginario, desbordante”. Es un tesoro que nos hace bien, que colma el alma.
En Beethoven significó un fuerte trazó que marcó y recorrió toda su vida. Conoció el texto de la Oda de Schiller cuando tenía 15 años, obsequiado por la esposa del poeta. Inmediatamente compuso la melodía que hoy conocemos como “la Oda”. Melodía que volvió en una canción y luego en la “Fantasía Coral para piano, coro y orquesta”. Estos antecedentes los veremos en la pantalla con Barenboim y otros grandes artistas. No faltará la conexión con “lo moderno”, pues Deep Purple nos demostrará su recreación del célebre tema de la Oda a la Alegría.
Balance
-¿Cómo evalúa el desarrollo del ciclo en nuestra ciudad en este año?
Me encantaría que las mil voces que llegan desde Santa Fe a mi web (www.marceloarce.com) pudiesen contestar en mi lugar. Salvando mi pudor, el ciclo ha sido como fuegos de artificios. Estos tres años han ido solidificando la relación con el público que es de mutua admiración y respeto. Un estímulo constante. Y también me han enseñado. Bueno: por suerte sucede con todos los ciclos; me enseñan y trato de superar.
Además, tengo una herramienta para medir ese punto de confluencia que tanto persigo. Y es la tos. Es preocupación en todo el mundo resolver la tos nerviosa que altera los conciertos, especialmente en las pausas. Pues bien, en 34 años de carrera comprobé que en mis funciones no hay tos. Están relajadamente entregados a la pasión que los moviliza, la música. Claro, se destruye la “postura”. No ven en el escenario a un músico que por alguna extraña razón impone esa postura. Y es un ida y vuelta, pues yo también percibo esa bonhomía y me ayuda a estar tan feliz como relajado. Sin embargo, esto último aumenta cada vez más mi responsabilidad: debo tributarles el sólo hecho que se acerquen, que me reciban, que me entreguen su valioso tiempo. Es invaluable fidelidad.
-¿Qué balance puede hacer de este 2009 a nivel personal?
Ha sido (y por mi agenda seguirá siendo) intenso, muy intenso. Pasó de todo. Aprendí muchísimo. Con nuevas experiencias y métodos. Con tantas facetas: desde los conciertos didácticos “¡Viva la Orquesta!” con las sinfónicas en diversos puntos del País hasta los especiales de cuatro horas para Radio Del Plata; desde los diez programas de cable que hicimos para la cadena HITN de Estados Unidos hasta el increíble tercer tour Musical Europa esta vez con un grupo de 30 amantes de la música- que nos llevó a Viena, Praga, París, Berlín, Dresde; ¡y ya se están inscribiendo para el tour 2010! Como en 2008 y creciendo, es una experiencia renovadora y fantástica lo de Clásico y Moderno en el Teatro Avenida. Es hermoso ver cómo se unen generaciones apreciando y descubriendo clásicos de Bach a Rolling Stones. Ha significado un giro de 180º en mi carrera. Y aunque quede demodée, “a pedido del público” habrá más Clásico y Moderno en 2010. En serio, fue por votación entre 1.200 y pico de participantes. Y ¿sabe lo hermoso que es emocionarnos junto al público en la misma medida con Queen que con Tchaikovsky?
Además, está en danza un unitario para TV que no puedo revelar... ¡Ah! y el 24 de este mes se presenta mi libro “Momentos musicales”, que forma parte de un proyecto más grande.




