Jornada de elecciones locales en EE.UU., un test para Obama y republicanos

Un puñado de comicios pone

a prueba la gestión de Obama

Las elecciones de hoy medirán el humor del electorado antes de la primera gran prueba electoral que son los comicios legislativos del año próximo.

Un puñado de comicios pone a prueba la gestión de Obama

El presidente Barack Obama se involucró en la campaña para la gobernación de Nueva Jersey dando su apoyo al actual gobernador del Estado, Jon Corzine, quien está, según las encuestas, cabeza a cabeza con su oponente republicano Chris Christie.

Foto: AGENCIA AFP

 

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AFP-EFE-Télam

Elecciones locales para gobernadores, legisladores y alcaldes en varios lugares de Estados Unidos revelarán hoy el estado de la opinión pública a un año del triunfo electoral de Barack Obama.

Nueva Jersey y Virginia eligen gobernador, Nueva York y Atlanta alcalde, una circunscripción del norte del Estado de Nueva York su representante en el Congreso y Maine decide por referendo si rechaza o no el casamiento homosexual.

El año próximo, un tercio del Senado, toda la Cámara de Representantes y más de dos tercios de los cargos de gobernador volverán a ponerse en juego en las urnas en las elecciones de mitad de mandato, cruciales para el gobierno de Barack Obama. La jornada electoral de hoy, donde están en juego cuestiones locales como la anticipada reelección del alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, también constituyen un barómetro político general de cara a 2010.

Los demócratas observarán con atención el desempeño de sus candidatos Jon Corzine y Creigh Deeds, en Nueva Jersey y Virginia respectivamente.

El saliente Corzine, respaldado activamente por Obama, está en una disputa cabeza a cabeza, según las encuestas, contra el republicano Chris Christie que amenaza el bastión demócrata de Nueva Jersey (este).

Más al sur, Creigh Deeds se mide en Virginia con el republicano Bob McDonnel, que tiene viento en popa y según las encuestas puede ganar, al punto que Obama envió una carta este fin de semana a más de 300.000 votantes.

En el norte del Estado de Nueva York, lo que está en juego va mucho más allá de un escaño en el Congreso. Para los republicanos esa elección es un test para definir si deben apostar a una estrategia conservadora o más moderada.

Al demócrata favorito Bill Owens se enfrenta un “outsider” del Partido Conservador, Douglas Hoffman, impulsado por el ala derecha de los republicanos. La candidata oficial republicana, la moderada Dede Scozzafava, anunció el sábado que retiraba su candidatura al constatar que las encuestas le eran desfavorables y anunció que respaldaba al demócrata. La candidatura de Hoffman fue respaldada por la ex gobernadora de Alaska Sarah Palin y el gobernador de Minnesota Tim Pawlenty -considerados posibles aspirantes a la Casa Blanca en 2012- y el ex congresista Dick Armey, todos partidarios de amarrar el partido a los valores más conservadores.

Movilización electoral

Los republicanos podrían capitalizar electoralmente la crisis económica, el desempleo y el empantanamiento de la guerra en Afganistán y por eso los demócratas estarán más atentos a los que suceda en Nueva Jersey y Virginia.

Lo que Obama y los demócratas medirán hoy, según algunos analistas, es sobre todo el grado de movilización de los electores para determinar si pueden contar o no para 2010 con el entusiasmo de 2008.

El mismo día, los electores en Maine decidirán en un referendo si rechazan una ley promulgada por el gobernador John Baldacci en mayo pasado, que aprobó el casamiento homosexual, al igual que otros cinco Estados.

Una campaña similar por los adversarios del matrimonio gay dio resultado en California el año pasado, pero si las urnas confirman la ley en Maine, sería la primera vez que la medida es respaldada por un voto popular.

/// análisis

Por Stephan Collinson - AFP

Si la victoria de Barack Obama en las elecciones presidenciales de 2008 se podía resumir en “el cambio en el que podemos creer”, el año que pasó desde entonces podría sintetizarse en la fórmula: “Cambiar las cosas sigue siendo difícil”.

El 4 de noviembre de 2008 Obama compartía el entusiasmo de decenas de miles de sus seguidores tras haber vencido a John McCain y convertirse en el primer negro elegido a la Presidencia de Estados Unidos.

“Se necesitó mucho tiempo. Pero esta noche, gracias a lo que hemos hecho hoy y durante esta elección, en este momento histórico, llegó el cambio a Estados Unidos”, afirmó Obama ante una multitud que celebraba en Chicago, al igual que en todo el país, la llegada de una nueva era.

Obama acababa de confirmar ante el gentío que tras años de divisiones, Estados Unidos seguía siendo el país “donde todo es posible”. Poco importaba la inmensidad de su tarea.

Un año después, la euforia de la victoria cedió su lugar al laborioso ejercicio del poder y el discurso ha cambiado. “Cambiar las cosas sigue siendo difícil”, dice ahora Obama.

Desde los primeros días de su Presidencia, se dedicó a mantener la promesa de romper con la era Bush, prohibiendo las torturas y anunciando el cierre del centro de detención de Guantánamo. Rápidamente, anunció y aceleró el retiro de las tropas de Irak.

Pero emprender esos cambios se ha revelado como un asunto complicado, sobre todo cuando se debe combatir la peor recesión en Estados Unidos desde los años 30 y al mismo tiempo se pretende emprender uno de los programas de reforma de salud más ambiciosos que se haya realizado en muchos años.

Parece improbable que Guantánamo sea cerrado antes de enero de 2010, como había anunciado. Extender la cobertura de salud a un número mucho mayor de personas está provocando una encarnizada batalla política. Combatir el cambio climático o sanear el mundo de las finanzas enfrenta considerables resistencias.

La popularidad de Obama se erosiona muy lentamente. Sin embargo, el clima político, que él se propuso apaciguar, sigue envenenado.

El ambiente económico seguirá plagado de amenazas, a pesar de que Estados Unidos haya salido de la recesión durante el verano boreal. Contra las críticas o el escepticismo, la administración Obama asegura que sus acciones económicas y su gigantesco plan de recuperación han sido decisivos.

En el extranjero, sus colaboradores reconocen que ha restablecido la imagen de Estados Unidos, lo que ha sido confirmado por el otorgamiento del premio Nobel de la Paz 2009.

La política de diálogo de Obama pasa actualmente la incierta prueba del tema nuclear iraní. En el conflicto palestino-israelí, su involucramiento personal no termina de dar resultados.

Pero tal vez sea en Afganistán donde Obama corre el mayor riesgo. En breve estará llamado a tomar una de sus decisiones estratégicas más importantes hasta ahora. Tendrá que decidir si, a pesar de las pérdidas cada vez más pesadas, envía a decenas de miles de soldados suplementarios, aun con el riesgo del rechazo de una opinión pública preocupada porque el conflicto en ese país termine como en Vietnam.

Las promesas rinden examen


Riesgo político

A un año de su histórico triunfo electoral, Obama invirtió una significativa cantidad de tiempo y energía en hacer campaña para que los demócratas conserven las gobernaciones de los estados de Nueva Jersey y Virginia y arrebatar a la oposición republicana una banca en la Cámara de Representantes por el estado de Nueva York. La participación de Obama en la campaña revirtió en parte el escaso entusiasmo que, según los sondeos, generaban estas elecciones locales en un país donde votar no es obligatorio, además de aumentar los riesgos políticos ante eventuales derrotas.

/// la clave