Una de cada 100 personas la padece pero no todas tienen síntomas
Una de cada 100 personas la padece pero no todas tienen síntomas
Enfermedad celíaca: empieza siendo
clínica pero termina siendo social
La adecuada ingesta de alimentos que no contengan gluten es el único tratamiento existente para quienes están afectados por esta patología. Ese cambio de hábitos les permitirá mejorar su calidad de vida y poder enfrentar el día a día a la hora de comprar y consumir sus alimentos.

En el hospital de Niños se ofrecen talleres para aprender a cocinar alimentos para celíacos. Foto: Archivo El Litoral
Mariana Rivera
“Hace cuatro meses que me enteré que era celíaca”, admitió María Antonia, una docente de 41 años de nuestra ciudad, quien reconoce que -a partir de entonces- comenzó a cuidarse en las comidas para evitar consumir aquellos alimentos que tuvieran gluten, es decir, los que están elaborados con harina de trigo, avena, cebada y centeno (TACC).
“En esta enfermedad tenés que poner mucha voluntad con tu alimentación y priorizar tu calidad de vida”, aseguró, al tiempo que cuestionó que “tenés que enseñarle a la gente que está a tu alrededor sobre lo que significa ser celíaco, ya que la sociedad no está preparada para enfrentar este problema”.
Y dio un ejemplo: en la última celebración del Día del Maestro se había organizado la tradicional cena y ella tuvo que llamar al lugar para solicitarles un menú especial, ya que no tenían pensado alternativas para este tipo de situaciones.
En estos meses también se fue acostumbrando a colar sus pastas primero y luego hacer lo propio con las del resto de la familia, a comprar alimentos “de marcas permitidas” sólo para su consumo, y hasta está pensando en adquirir el pequeño horno eléctrico para hacer su propio pan, sin harina de trigo.
Su hermana también padece esta patología pero “cuando a ella se la detectaron tenía muchos más síntomas que yo, que sólo sentía cansancio, muchos dolores de panza, inflamación intestinal y malestar durante la menstruación; además de haber bajado de peso. Ella, por ejemplo, había perdido algunos embarazos, tenía edemas en las piernas y descomposturas y presentaba abultamiento abdominal, a pesar de ser flaca, síntomas clásicos de esta enfermedad”, aclaró.
Luego de pasar un año con estos síntomas -motivo por el cual su médico sólo indicó un tratamiento como si se tratara de una gastritis-, ella volvió a la consulta porque no veía mejorías. Ahí fue cuando éste le indicó hacerse estudios específicos (análisis de sangre y una biopsia de intestino) que confirmaron el diagnóstico de enfermedad celíaca. La dieta adecuada le permitió dejar atrás aquellas descomposturas y dolores constantes.
María Antonia fue una de las participantes de la charla destinada a la comunidad que el viernes pasado ofreció en nuestra ciudad un grupo de profesionales de la salud pertenecientes al Hospital Dr. Bonorino Udaondo de Buenos Aires (centro de referencia en gastroenterología), que fuera invitado por la Asociación de Gastroenterología de Santa Fe.
“La charla me aclaró muchas cosas sobre esta enfermedad, cuyo tratamiento es simple, a través de la adecuada alimentación, pero termina siendo complicado porque la sociedad no está preparada para ella. Tenés que gastar dinero en los productos permitidos (desconocía que había cosas sin el logo de “Sin TACC’ y que sí podemos comer) o prepararte tus propios alimentos”, concluyó.
A todas las edades
La charla a la comunidad realizada en Fundación Osde estuvo a cargo del Dr. Eduardo Mauriño, jefe del Servicio de Intestino Delgado; la Lic. en Nutrición Andrea González, del Servicio de Nutrición; y la Bioq. Emilia Sugai, todos del Hospital Udaondo de Buenos Aires; junto a la Dra. Marta Wagener, pediatra gastroenteróloga, jefa de Clínica del Servicio de Gastroenterología y Nutrición hospital de Niños Dr. Orlando Alassia de nuestra ciudad.
Previamente, los profesionales dictaron un curso sobre el tema destinado a médicos, licenciados en Nutrición, bioquímicos, y estudiantes de estas especialidades.
Mauriño explicó que “esta enfermedad, inicialmente, es pediátrica, aunque en los últimos años comenzó a verse en adultos. Cuando el niño comienza a ingerir distintos tipos de cereales, que contienen gluten, como el trigo, la avena, la cebada y el centeno, desarrollaba el síndrome de mala absorción, que le produce diarrea, pérdida de peso y desnutrición. Pero cuando uno retira estos cereales el paciente nuevamente tiene el poder de absorción y recupera todo lo que ha perdido”.
Asimismo, precisó que “el síndrome de mala absorción es la capacidad absortiva del intestino delgado que se pierde frente al ingreso de hidratos de carbono, grasas, minerales y vitaminas. Esto se traduce en un desmejoramiento del estado general, con todos los trastornos mencionados”, al tiempo que aclaró que “la enfermedad tiene una base genética y prevé de esta forma que, frente a esta condición, el individuo, ante la aparición de un elemento que le resulta extraño o intolerante, como son estos cereales, atrofien las vellocidades del intestino delgado (que son el elemento anatómico de absorción) y desarrollen la enfermedad”.
Y agregó: “Al existir una predisposición genética también hay una relación familiar, pero no directa. Esto no significa que un papá celíaco tenga un hijo celíaco. Pero si tengo un paciente índice tengo que estudiar a sus padres, hijos y hermanos”.
La nutrición, el tratamiento
Por su parte, la Lic. González explicó que “esta enfermedad tiene un perfil diferente a las otras, en donde la nutrición es coadyuvante. En este caso, es el tratamiento de la enfermedad. Hay que trabajar desde la educación alimentaria, porque no es que el paciente tiene que incluir algo o incorporar un medicamento sino que tiene que cambiar un estilo de vida. Es una enfermedad que empieza siendo clínica pero termina siendo social y esto tiene que ver con el día a día, porque el comer es el día a día”.
También remarcó que se debe trabajar con el paciente su educación alimentaria, que “no se trata de un tratamiento puntual sino de un proceso terapéutico. Le enseñamos cómo autogestionar su vida, de manera que sepa cuáles son los alimentos libremente permitidos, es decir, que no tienen estas proteínas tóxicas que conocemos como gluten (teniendo en cuenta los procesos alimentarios, para que no exista una contaminación cruzada); cuáles son los alimentos que no puede comer más (al menos por ahora, ya que no existe actualmente un tratamiento alternativo); y cuál es el otro gran grupo de alimentos industrializados que puede comer pero tiene que estar atento a sus marcas”.
En este sentido, aclaró que para saber cuáles son los alimentos libres de gluten, “los pacientes deben tener como referencia a alguna de las dos asociaciones para celíacos que existen en el país: Acela (Asistencia del Celíaco de la Argentina) y la Asociación Celíaca Argentina, pero ahora también desde hace un tiempo, la Anmat -a través del Inal- cuelga de Internet el listado de los productos sin TACC”.
Por último, Mauriño planteó que “hay una gran cantidad de pacientes que pueden presentar manifestaciones extraintestinales. Esto ocurre, por ejemplo, en pacientes con anemia, con osteopenia (alteración ósea), con altas enzimas hepáticas o con alteraciones gineco-obstétricas (menarca muy tardía, menopausia precoz, abortos y otros problemas gineco-obstétricos generales). Antes de tratarlos, el médico les debería hacer un simple examen de sangre para descartar enfermedad celíaca”.
Y agregó: “Queremos enfatizar este concepto porque la enfermedad celíaca no debe ser vista sólo por el pediatra y el gastroenterólogo sino por todo el espectro clínico. Todas las especialidades tienen que estar alertas para ir a buscar esta patología. Cualquier síntoma puede alertarnos para hacer la consulta”.
Taller de cocina
La Asociación del Niño Celíaco y su Familia (Adence) brindará un nuevo taller de cocina para celíacos, el próximo sábado 14 de noviembre, de 9 a 12.30, en la Casita de las Madres ubicada detrás del hospital de Niños Dr. Orlando Alassia, Salta y Lamadrid.
/// LO IMPORTANTE

El tratamiento implica cambio de hábitos alimentarios (no comer los que contengan trigo, avena, cebada y centeno) pero también sociales y económicos. Foto: Archivo El Litoral

Tres profesionales del hospital Udaondo de Buenos Aires ofrecieron charlas en nuestra ciudad sobre esta enfermedad.
Foto: Amancio Alem
De fines del siglo XIX
El Dr. Eduardo Mauriño hizo un poco de historia sobre la enfermedad celíaca. “Tiene muchos años: las primeras descripciones son de fines del 1800 y fue pediátrica, en sus inicios”, comenzó explicando.
Y continuó: “Por la década del 50 del siglo XX empieza a encontrarse esta enfermedad en adultos, y a desarrollarse en distintas edades. Hoy es una enfermedad que compartimos los gastroenterólogos con los pediatras, que tiene una alta prevalencia: 1 de cada 100 individuos es celíaco, aunque no todos son sintomáticos (diarrea, pérdida de peso y desnutrición), sino que sólo hay tres. Éstos tienen la característica de mala absorción de algunas vitaminas particulares (calcio, hierro, magnesio, entre otros), lo que se traduce en una anemia, un trastorno óseo, osteoporosis, pero de base está la enfermedad celíaca”.
Por último, planteó que “la alteración genética que produce esta enfermedad ocurre en un área que, al estar distorsionada, favorece la aparición de muchas enfermedades autoinmunes. Por lo tanto, los individuos que tienen esta alteración genética en ese específico cromosoma abren un panorama a otras enfermedades asociadas a la enfermedad celíaca, como por ejemplo la diabetes, las enfermedades tiroides, enfermedades hepáticas (hepatitis autoinmune)”.
/// EL DATO
Avances en el diagnóstico
“En los últimos años del siglo pasado empezaron a aparecer los anticuerpos. Esto hizo que, frente a lo que era el único diagnóstico (la biopsia del intestino delgado), a través de métodos serológicos pudiese hacerse de manera menos invasiva para el paciente”, advirtieron los profesionales del hospital Udaondo.
Y agregaron: “Hoy el diagnóstico se hace clínicamente, en el caso en que el paciente tenga las manifestaciones, pero también hay otro grupo de gente que no las tiene y hay que ir a buscarlas. Para eso están los anticuerpos, que tuvieron mucha evolución en los últimos años”.
En este sentido, la Bioq. Sugai mencionó que “el avance en el laboratorio tuvo mucho que ver con el estudio de la fisiopatología de esta enfermedad. Así como el estudio de los anticuerpos y la aplicabilidad de las técnicas es mucho más sencillo y accesible, también dio un gran paso en la historia de la enfermedad porque permitió tener una conciencia exacta de su espectro. Se pasó de estudiar al paciente que sólo tenía síntomas digestivos a ampliar más el panorama”.
Y agregó: “Desde 2005 contamos con marcadores o anticuerpos para esta patología puntual, de alta sensibilidad y especificidad. Esto es un arma muy poderosa, que otras patologías no tienen. La participación del laboratorio en el diagnóstico, control y seguimiento de los pacientes es fundamental”.
+ información
Asociación Celíaca Argentina: www.celiaco.org.ar
Asistencia al Celíaco de Argentina (Acela): www.acela.org.ar
Asociación del Niño Celíaco y su Familia Santa Fe (Adence): Adrián Berdini (presidente), teléfono 457-4815/16.