“De la mano del ‘Turco’ la vuelta vamos a dar...” se escuchó
La gente ve en Mohamed al técnico de los milagros

Demasiado para los “Bichitos”: el repelente —había insectos por todos lados—, la capacidad de Mohamed como entrenador y encima la protección del “Turco” con el rosario colgado. Fue un trámite para este Colón que sueña con el campeonato.
Foto: Pablo Aguirre
El entrenador y los jugadores no esquivaron el bulto del sueño sabalero: “Vamos a dar pelea hasta el final, por más que el objetivo siempre fue la Libertadores”.
Darío Pignata
De la mano del “Turco”. Era hora. Porque si bien muchas veces bajó el “olé... olé... olé...” seguido de su apodo, el de anoche fue el mejor cantito de los últimos tiempos. Entonces, la gente —a su medida— premió al “Turco” Mohamed con el grito de guerra. Un grito que sonó a agradecimiento y, de paso, a súplica. Porque la gente sabe que con este técnico el sueño del campeonato es posible. Más posible que nunca. Por eso este personaje pintoresco que dirige a Colón genera lo que no generaron tipos pesados como el “Coco” Basile, “Pacho” Maturana o los rosarinos Bauza y Martino. Golpea las puertas Colón una vez más. Como en el campeonato anterior, cuando se quedó sin nafta. Ahora, es cierto, los corre desde atrás a los punteros. Pero anda con ganas de apurar cuando doblen el codo y se metan los tres en los 100 metros finales. Los otros dos, Newell’s y Banfield, tienen más “chapa”. Colón es un pura sangre.
Ayer tenía que ganar y ganó. Porque antes, la suerte de Newell’s —1 a 0 contra Chacarita el viernes— y la solidez de Banfield —3 a 0 a Vélez en un ratito—, tiraron toda la presión sobre Santa Fe. “Pensaban que nos bajábamos, pero estamos en carrera y vamos a dar pelea hasta el final”, fue la promesa del técnico más ovacionado y querido en los últimos tiempos en Colón.
El otro día me decía Alexis Ferrero en una nota que cuando él llegó al club, sólo se escuchaba la palabra “promedio” en el club y que ahora los objetivos cambiaron: Copa Libertadores, campeonato y esas cosas lindas. Lo que quizás no sabe Ferrero es que antes que llegara él, llegó Mohamed. Y cuando llegó el “Turco” había dos palabras más preocupantes que “promedio” en Colón: “descenso” y “promoción”.
Y si el canto de la tribuna fue un justo reconocimiento, mucho más lo fue la última pelota del partido: tiró un centro por izquierda Facundo Bertoglio y la agarró pasada Mauro Bellone en el segundo. Ahí sonó el silbato de Faraoni y el 2-0 con el sello de Fuertes desató la euforia.
Colón pasó, con Mohamed, de pelear la permanencia a pelear los campeonatos cortos y jugar nuevamente una copa en la tabla acumulada. Pero se viene insistiendo desde estas líneas: tan importante como eso son los Quilez, Bertoglio, Bauman, Bellone y compañía.
El técnico sabía, perfectamente, que había dos realidades a mitad de año: 1) Había que vender a algún jugador; 2) Había que mantener la base y acertar con los refuerzos. Hoy, sus decisiones en la política deportiva aparecen acertadas: le dio confianza a Capurro en lugar de Prediger, pidió a Ricky Gómez que es figura y se dio el gusto con Federico Nieto que ya tiene 10 goles en 14 partidos. Se nota el trabajo. Y por eso Nico Torres se anima a contarlo: “Yo siempre fui doble cinco, lateral en zona o volante por izquierda. Pero ellos me vienen trabajando como stopper desde que llegué a Colón y parece que ahora es mi momento”.
La simbiosis del entrenador con el presidente Lerche es perfecta. El dirigente pone todo a disposición con un técnico que cumple al pie de la letra: hace vender jugadores propios, cumple con la siempre demorada promesa de poner a los pibes del club en la Primera División y maneja más que bien el vestuario. Nico Torres, por caso, que no jugó casi nunca en los últimos tiempos, está contento. Pellerano, recién titular en la fecha 14, también. “El mensaje siempre fue muy claro de él para con nosotros”, admiten sus futbolistas.
La defensa encara el final de campeonato bien parada y hay gol arriba con los dos tanques. Acertó en “fabricar” a Quilez como extremo derecho y en elegir a Ricky Gómez —se había ido al descenso con Jujuy— por izquierda, además de darle confianza a Capurro y continuidad a Nieto. Le estaría faltando un jugador distinto, desequilibrante y agresivo en la mitad de la cancha. No despegó Alfredo Ramírez y está en una meseta Bertoglio. Es lo único que le falta para no dar ventajas en la búsqueda del ansiado campeonato. ¿Podrá suplir la falta de ese volante diferente que tienen los otros dos — con el compromiso colectivo de sus cinco volantes? En cinco fechas, sabremos la respuesta a la pregunta del millón.
Es cierto que los corre de atrás, cuatro puntos abajo. Tan cierto como que Newell’s, uno de los líderes, debe pisar Santa Fe en un par de fechas. Y tan cierto como que el otro puntero, Banfield, debe cruzarse con varios grandes todavía: Independiente, Racing y Boca.
Al revés de lo que pasó en esta fecha, en la próxima será Colón el que juegue antes y podrá tirar “presión” en caso de ganarle a Lanús en el sur: Banfield va a Avellaneda con Independiente y Newell’s juega el clásico con Central. Parece ser “la” fecha para Colón.
Mohamed no esquivó el bulto en la rueda de prensa: “Vamos a pelear el título hasta el final”. En el otro vestuario, el “Bichi” Borghi lo elogiaba: “Es un técnico que arriesga el “Turco’, tiene dos delanteros que aguantan y volantes que abren siempre la cancha”.
El sueño, después del cero en La Bombonera, todavía es posible. Y si bien Colón tiene 4 puntos menos que los líderes, sus hinchas sueñan, cantan, saltan y avisan que “de la mano del “Turco’ la vuelta vamos a dar...”. Sería un milagro. Otro milagro, acaso más grande todavía, de un técnico como Mohamed que en un par de torneos lo sacó a Colón del fondo del mar para llevarlo a navegar tranquilo en un increíble crucero por el Caribe.





