Festival de Cine de Mar del Plata

Bodas de plata, un policial y la última de Lars von Trier

Bodas de plata, un policial y la última de Lars von Trier

El festival rindió un homenaje a la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina. El presidente del encuentro, José Martínez Suárez, encabezó el acto.

Foto: Télam

 

Roberto Maurer (Enviado especial)

Si bien la partida de nacimiento del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata está fechada en 1954, en esta 24ª edición se festejan sus bodas de plata. Ya se sabe, se trata de una trayectoria accidentada, la de un festival que conoció muerte y resurrección, y que este año otra vez estuvo a un paso de la tumba. El medio siglo se evoca porque en 1959 el festival fue reflotado por la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina, que también logró situarlo por primera vez en el calendario de los festivales internacionales competitivos de primera categoría.

En aquella oportunidad, el jurado presidido por Abel Gance consagró a “Cuando huye el día”, de Ingmar Bergman. La recordación tuvo lugar en una atestada sala del complejo del Paseo, en la cual el presidente José Martínez Suarez entregó una plaqueta a Claudio Minghetti, crítico de La Nación y secretario de la entidad de cronistas, con quien, dijo Martínez Suárez, de este modo suavizaba desconocidas asperezas.

El presidente del festival se refirió a la crítica cinematográfica de aquellos tiempos, y citó el caso de los entonces jóvenes Tomás Eloy Martínez y Ernesto Schoo, que no firmaban las suyas en La Nación, y que luego pudieron colocar sus iniciales y finalmene su nombre completo. Le faltó consignar que ambos tuvieron que renunciar por presión de las compañías cinematográficas, que en esa época no estaban acostumbradas a una crítica seria y honesta, y hoy tampoco.

En la ceremonia se estrenó un corto realizado por los cronistas, que rescataron latas olvidadas con imágenes de aquel verano del ‘59, evocadas por Duilio Marzio, uno de los escasos sobrevivientes. Finalmente, se proyectó “Cuando huye el día”, que conserva los atributos que hace cincuenta años premiaron los pioneros.

PANORAMA DE AUTORES

En la sección Panorama se exhiben las últimas obras de directores renombrados que pasaron por los más recientes grandes festivales, o sea que no podían competir en Mar del Plata, pero que, con sentido común, fueron igualmente programadas para acercarlas al público argentino.

Entre ellas, “Un profeta”, un potente trabajo del francés Jacques Audiard, que describe el ascenso en el hampa de un joven árabe, analfabeto, sin familia ni amigos, criado en un reformatorio, que ingresa a la cárcel y es obligado a convertirse en sirviente de la banda corsa que domina el presidio. Desde la humillación, paso a paso, silenciosamente, el indefenso muchacho va tejiendo alianzas y se consolida en una posición de poder. El tema, se ha dicho, se vincula con el universo de Martin Scorsese, aunque Jacques Audiar es un realista y no se regodea con pirotecnia gratuita: en síntesis, resulta mejor que Scorsese.

Otro peso pesado en la sección Panorama es Lars Von Trier, de quien se conoció “Anticristo”, un título intimidatorio elegido para contar, primero, el proceso de una pareja (Willem Dafoe y Charlotte Gainsboug, premiada en el último Cannes) cuyo niño cae de un balcón mientras sus padres se entregan al sexo furioso bajo la ducha. Un duelo de lenta cocción encuentra un apoyo sólido en los recursos psiquiátricos del marido, aplicados a la mujer, que no se recupera de la pérdida.

Refugiados en su cabaña solitaria en el bosque, la historia deriva en episodios extremos de sexo y violencia con sangre, que incluyen mutilación de genitales, en tanto la historia se va preñando de misticismo, espíritu religioso o intención metafísica, al amparo de una dedicatoria del autor a Andrei Tarkovsky. Tanta truculencia no es de digestión fácil, pero, al fin, Lars Von Trier nos está advirtiendo de la llegada del fin de los tiempos.

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