La rompieron Donnet por derecha y Maidana por izquierda
Dos carrileros bien abiertos
como el arco de Esperanza
Unión necesitaba mejorar en funcionamiento y lo consiguió ampliamente. Fue una noche perfecta de los carrileros: fueron siempre y llegaron al gol Matías Donnet y Mauro Maidana.

Se abrazan los dos esperancinos y explotan las tribunas en el 15 de Abril: Matías Donnet (7) busca a Mauro Maidana (11). Jugaron por los carriles, hicieron los goles y fueron figuras.
Foto: Flavio Raina
Darío Pignata
Cuando el “Turco” Alí elige este sistema de 4-4-2 para dibujar tácticamente a su Unión versión 2009-2010, es evidente que al jugar sin enganche, los dos volantes laterales, carrileros o extremos son vitales para el funcionamiento. Es como que los dos que ubica por las bandas están naturalmente obligados a marcar el ritmo de juego: tienen que ir siempre, lastimar, llegar al fondo, generar situaciones de gol y directamente llegar ellos al gol.
Hasta anoche, Unión extrañaba demasiado la ausencia de Jorge “Coqui” Torres por izquierda y no lograba encontrar al mejor Matías Donnet por derecha. Sin embargo, de tanto buscar, encontró los dos tesoros juntos una misma noche. Y fue anoche, contra Olimpo y cuando el equipo más necesitaba ese argumento de juego para lastimar al rival de turno.
Si bien muchos entienden que las lagunas de Matías Donnet son la consecuencia lógica de un futbolista que paró la maquinaria durante un año y medio sin tocar pelota, se empezaban a escuchar las dudas acerca de si el pistón con Pumpido en la “A” en el 2000 podía hacer lo mismo con Alí unos diez años después en el mismo lugar de la cancha y con las mismas indicaciones pero en la “B”. Porque hasta anoche, no sólo que le costaba encontrar el desequilibrio con la pelota sino que además se complicaba para volver en algunos partidos cuando enfrente había algún carrilero rápido por la banda.
Anoche, Donnet hizo todo bien: correr, jugar, pensar. Se animó a encarar en el pie a pie con la confianza del que sabe que puede ganar. Y ganó. Fue clave que “Tarrito” Pérez también jugara su mejor partido post-lesión. Entonces, la pequeña sociedad por derecha funcionó como nunca. El golazo de cabeza en el 2-0 fue el mejor premio.
Del otro lado, también los aplausos se fueron para Esperanza. Había sido el tema de la semana: ¿iba a jugar “Ricky” Acosta o Maidana?; ¿podía jugar el “Gringo” atrás y Derlis Cardozo en el medio? Eran todas preguntas sin respuestas. Hasta que pegaron la planilla y apareció el chico que debutó con Alí en este mismo torneo como carrilero izquierdo.
Le costó acomodarse pero lo consiguió. Y si bien demoró en el mano a mano, siempre que la jugada se armaba por derecha, hacía la diagonal a la perfección sin pelota y se metía al área. Así, por ejemplo, avisó en el primer tiempo después de un centro de Cólzera que no fue gol de milagro.
Al mismo concepto teórico, lo llevó a la perfección en movimiento cuando a los 20 segundos del complemento “Tarrito” Pérez sacó un centro atrás desde el piso que lastimó como un puñal a los dormidos defensores de Olimpo y Maidana, cerrando su línea desde la banda hasta el medio del área rival, la empujó al gol con la derecha.
Así, lo que no se le dio con la misma pierna contra Quilmes en Buenos Aires (enganche y derechazo que se fue al lado del caño de Trípodi), llegó anoche. Después, sacó un centro perfecto que su coterráneo Matías Donnet mandó al gol de cabeza.
Maidana es un acierto total de Fernando Alí. Primero, por elegirlo y ponerlo en Primera. Segundo, por darle confianza. Tercero, por “inventarlo” en una posición donde Unión sin Torres no tiene recambio para el carril.
Así, con los dos esperancinos llegando al gol, uno por cada banda, Unión lastimó como nunca por afuera a este Olimpo que hacía diez fechas que no perdía y era el menos derrotado del campeonato de ascenso (hasta anoche, una sola caída).
Con el oficio de Donnet y la frescura de Maidana, Unión trajo desde Esperanza la fórmula ganadora por los extremos. Los muchachos de la filial tatengue “Fantasma” Ruiz no deben entrar en el mismo y emblemático arco de Esperanza de lo agrandado que deben estar por estas horas después de lo que hicieron sus “pollos” anoche.




