Edición del Sábado 28 de noviembre de 2009

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Ese maravilloso objeto de deseo - Edición Impresa - Revista Nosotros Nosotros

Ese maravilloso objeto de deseo

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Detrás de cada tiara de brillantes o anillo de prometida, hay una historia de amor o una hermosa leyenda que merece la pena ser contada.

Han existido joyas famosas, las cuales han sido mandadas a forjar por reyes o maridos enamorados, para hacer felices a sus esposas. Y estas joyas han quedado inmortalizadas a lo largo de la historia. Joyas con vida propia, pues cada una de ellas cuenta con una historia fascinante que revela la personalidad y el gusto de quien las llevó.

Cada joya, hecha a base de diamantes, da una imagen fascinante de la personalidad y del universo de las reinas, zarinas, actrices, modelos y mujeres de la alta sociedad que las lucieron.

TESOROS REALES

Entre las joyas más famosas están las del imperio británico, las joyas que quedaron de la monarquía francesa y las de los zares de Rusia.

Los reyes europeos acumularon, durante siglos, colecciones de joyas de coronación, joyas oficiales y fabulosas piedras preciosas como la colección de alhajas de la torre de Londres, el tesoro de gemas de Viena y el de joyas del Kremlin de Moscú. Isabel II de Inglaterra lució una corona de diamantes que perteneció a la emperatriz Maria Feodorovna de Rusia, madre del último zar, Nicolás II.

Las joyas de la Corona Austriaca están guardadas en la Schatzkammer (Tesoro Imperial) custodiado en el Palacio Imperial en Viena. Es una colección de joyas que data desde el siglo X hasta el XIX. Es una de las más extensas e importantes colecciones de joyas reales aún hoy en día y refleja más de mil años de historia europea.

Entre otras piezas podemos mencionar un par de broches de diamantes del siglo XVIII en forma de flor, que pertenecieron a la zarina Catalina la Grande (1729-1796).

La Corona española guarda magníficas piezas de incalculable valor material e histórico como diademas y collares que han pasado de generación en generación. Algunas de las que luce la Reina Doña Sofía en sus recepciones en el Palacio Real son herencia de sus antecesoras en el trono.

La diadema de Victoria Luisa de Prusia, por ejemplo, la lució la abuela y la madre de Doña Sofía, y fue la elegida por ella misma para el día de su boda en Grecia con el Rey Juan Carlos.

Las joyas de la Corona de Irán conforman, por lejos, el conjunto más valioso y deslumbrante del mundo. Las joyas imperiales se exhiben en el banco central en Teherán.

EN LA ALFOMBRA ROJA

Durante años, las grandes divas del celuloide se han engalanado con joyas: Liz Taylor, Sofía Loren, Gina Lollobrigida o Ava Gardner las usaron tanto en la vida cotidiana como en sus películas. Una de las piezas más significativas es el collar de diamantes de 24 quilates en forma de pera -”La luna de Baroda”- que usó Marilyn Monroe en la promoción de la película “Ellos las prefieren rubias”.

Si hay algo que supera a la majestuosidad de los vestidos que lucen las celebrities sobre la alfombra roja más esperada del año, esas son las piezas de joyería. Gargantillas, brazaletes y anillos de ensueño que se convierten en el complemento perfecto para esta noche de magia. En cada ocasión las invitadas han estado de acuerdo a la hora de lucir diamantes y piedras preciosas.

Por la alfombra roja, además de espectaculares vestidos, los ojos se van directos a los destellos de las impresionantes joyas que las actrices lucen en sus escotes, orejas, brazos y manos. Penélope Cruz llamaba la atención con los espectaculares aros de brillantes con forma de flor; Eva Green, la protagonista de la última película de James Bond, Casino Róyale, apareció con un conjunto de oro blanco de 18 quilates y diamantes que la adornaron. También fue impresionante el brazalete de Anne Hathaway. En el photocall de Kung Fu Panda, Angelina Jolie mostró su buen gusto escogiendo un anillo con una esmeralda en forma de rectángulo excepcionalmente tallada. Christina Ricci y Paz Vega también se inclinaron por la atracción de la gema verde y no tuvieron reparos en compartir un barroco colgante con filigranas de oro blanco, diamantes y dos esmeraldas enormes en forma de gota. Bar Rafaeli y Elsa Pataky también compartieron una pieza muy especial: un vestido lila concebido por la diseñadora Alberta Ferretti con 2.904 diamantes y brillantes,

Las joyas siguen fascinándonos por su belleza, pero también por su historia, ya que son testigos mudos del paso del tiempo y seguirán existiendo mucho después de que no seamos más que un recuerdo.

En estas próximas fiestas, para lucir como las grandes divas de Hollywood o sentirse como las reinas que han sido protagonistas de la historia, qué mejor que recibir un regalo eterno como una joya, ese maravilloso objeto de deseo que embellece los cuellos, muñecas, y femeninos lóbulos de reinas y estrellas famosas.

textos. PROF. EDITH MIROZNIK GERMAN



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