Newell’s, de Mendoza al 4000, disfruta a pleno...

Un campeón que resurgió de sus propias cenizas

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Uno de los tres festejos, compartidos con la multitud que llegó hasta el estadio de San Cristóbal.

Foto: Luis Cetraro

El corazón de barrio Roma latió ayer más fuerte que nunca: Newell’s se coronó por primera vez campeón de la Liga Santafesina. El festejo de un club que sufrió los efectos devastadores de la inundación.

 

Juan Carlos Haberkon

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Newell’s es campeón, el técnico es campeón, los futbolistas y un barrio gritan una realidad que toda una institución se animó a gestar desde hace varios años.

La pasión popular del fútbol no tiene fronteras. Le vino bien al fútbol de la Liga Santafesina, también, que el mejor equipo, el de menos altibajos, el que fue capaz de redondear una buena campaña en el Clausura, el de perfil bajo impuesto por Hugo Servín, técnico sin historia en esta tierra, austero y convencido, se quedara con el título.

El grito sagrado del fútbol estalló en Ángel Gallardo, con las voces y todas las banderas, mucho antes, durante y después del partido con Colón de San Justo. Conmovedoramente. Porque da gusto estar cerca de la felicidad popular, ésa que ayer entendió que se puede dar una vuelta olímpica sin violencia.

Ayer, la justicia se paseó por Ángel Gallardo y sumó a sus filas al campeón, que apoyado en ella se aseguró el título del Clausura. La gran campaña de Newell’s en el presente torneo avalan esta feliz realidad.

El juego

A ese pueblo de barrio Roma, que en los últimos años sufrió y mucho, una tarde le regalaron un manjar de fútbol. Por momento, el equipo de Servín brilló. Tuvo autoridad, carácter, alma y entrega. Hizo fácil lo que para el rival fue difícil. Todo en 90 minutos con atributos encadenados para imprimirle un mayor impulso al sueño de campeonar. Así, Newell’s pudo pensar seriamente en lograrlo. Desde una goleada que vino acompañada por una actuación soberbia y, sobre todo, un paladar a gusto de sus hinchas y del juego en general.

Newell’s voló alto. Atrás, en el medio, arriba. Por derecha, izquierda o el centro. De alto, de abajo. En actitud, en convicción. En cada aspecto. Newell’s atropelló a Colón de San Justo, un adversario muy distinto al que ganó con autoridad el Apertura. Este equipo de Restelli resultó tan conservador que no reaccionó en ofensiva ni cuando iba perdiendo.

Obligado a ganar sí o sí, para no ir a los penales, el equipo de barrio Roma se plantó en campo rival y sus intérpretes no desafinaron. Algunos, como Borda y Sanabria, fueron un violín. El volante, Borda, mostró ser el atorrante que todo equipo necesita para romper estructuras. Gambeta, amagues, encares, centros y más centros.

Llegó el primero cuando Paiva sacudió un disparo desde una pelota quieta. Después pudieron haber más. Ya en el segundo tiempo, enseguida llegó el segundo. Como le decíamos anteriormente, corrida de Borda y centro para que Sanabria definiera con mucha autoridad. En esa maniobra letal, Newell’s desparramó claridad. Gravitó Paiva, entraron Malisani y Taborda para generar más de lo que ya había en el terreno.

Después, con Colón de San Justo jugado en ataque, Newell’s golpeaba una y otra vez. Así, de tanto ir y malograr jugadas, llegó el tercero: corrida de Borda, una vez más, centro para la cabeza de Malisani para marcar otra vez.

Éstas resultaron las mejores cartas de un equipo fuerte, entero y convencido. Hizo tres Newell’s, pero mereció más. Igual le alcanzó para dar la vuelta soñada. Le alcanzó para sumar su primera estrella. ¡Qué no parezca poco!


Perfil bajo

“En este plantel hay que destacar la humildad. Hubo muchos que tuvieron que quedar afuera por lesión o tuvieron que ir al banco y aparecieron otros, sobre todo jóvenes, que supieron suplirlos. Hay varios que hoy (por ayer) fueron titulares que salieron de la cantera y supieron demostrar que tenían condiciones para ser campeones”, señaló Daniel Malisani, el goleador histórico del elenco de barrio Roma.

/// EL DATO

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La hinchada de Newell’s, con mayoría llegada desde el populoso barrio Roma, vivió una tarde inolvidable.

Foto: Luis Cetraro

Un campeón que resurgió de sus propias cenizas

Los jugadores de Newell’s en el momento más preciado de cualquier futbolista: la vuelta olímpica. ¡Salud, campeón!

Foto: Luis Cetraro

/// SÍNTESIS

Colón de San Justo 0

Newell’s Old Boys 3

Colón (SJ): Franz (5); Zilli (5), De la Torre (5), Cejas (5), Matías Barreda (6), Allessio (5), Salteño (5), Micael Barreda (5), Vegetti (5), Bertola (5) y Baroni (5). DT: Miguel Restelli.

Newell’s: Cabrera (6); Mieres (6), Bravo (6), Totereau (6), Corazza (6), Gómez (6), Paiva (7), Borda (8), Vidal (7), Sanabria (8) y Cristaldo (7). DT: Hugo Servín.

Goles: en el primer tiempo, a los 23 min. Paiva (NOB); en segundo tiempo, a los 8 min. Sanabria (NOB) y a los 46 min. Malisani (NOB).

Cambios: en el segundo tiempo, a los 10 min. Malisani (7) por Vidal y Taborda por Cristaldo (NOB), a los 15 min. Chorvat (5) por Salteño (CSJ), a los 22 min. Cardozo por Cejas (CSJ), a los 26 min. Sanserverino por Bertola (CSJ) y Sardi Gómez (NOB).

Incidencias: en el segundo tiempo, a los 25 min. fue expulsado Alessio (CSJ), por doble amonestación.

Cancha: San Cristóbal (neutral).

Árbitro: Manuel Sánchez.

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Como toda final, el partido fue ardorosamente disputado y muy favorable al campeón.

Foto: Luis Cetraro