Llegó a las puertas de la consagración en el Masters

Del Potro perdió la final

El tenista tandilense cedió ante Nikolay Davydenko, agobiado físicamente. Más allá del resultado, el argentino ya dio sobradas muestras de su calibre como jugador. Y está claro que tiene muchos puntos por mejorar. ¿Dónde terminará su crecimiento?

 
Del Potro perdió la final

El saludo final de Del Potro a Davydenko, apenas terminado el partido final del Master. El triunfo de Davydenko fue categórico y Del Potro, sin lugar a dudas, sintió el gran esfuerzo físico realizado en la noche del sábado, cuando debió disputar la semifinal del torneo. De todos modos, un gran año del tandilense.

FOTO: AFP

Alejandro Galetto

[email protected]

El sueño juvenil de Juan Martín Del Potro chocó con las aspiraciones y la mejor condición física del ruso Nikolay Davydenko, que ganó la final de la Masters Cup por 6-3 y 6-4 en 1 hora y 23 minutos.

Desde el primer momento del partido se notó la diferencia entre el descanso que había tenido uno y otro, lo que mantuvo a Juan Martín lejos de su nivel y con muy pocos destellos de su agresividad en los peloteos.

Sin embargo, el balance es altamente positivo, ya que logró quedar segundo entre los ocho mejores del planeta en un torneo muy difícil de ganar, reservado para los grandes de la historia.

Cambios

Hasta hace algunos meses, la duda que pesaba sobre Del Potro versaba sobre su capacidad anímica para enfrentar a los más grandes del circuito. Pero pocos tomaban en cuenta su corta edad.

Doce meses le tomó quemar la mentalidad del “Benjamín” y ponerse a la par de los “galácticos”, pero pudo empezar a cambiar su actitud.

Todo comenzó en marzo pasado. En los cuartos del Masters 1.000 de Miami derrotó a Rafael Nadal y su cabeza hizo claramente un quiebre. En mayo, se sacó una espina clavada y venció, en cuartos del Masters 1.000 de Madrid, al británico Andy Murray.

Unas semanas después, llevó a Roger Federer a jugar casi cuatro horas de tenis en Roland Garros para poder alcanzar la final. Al cabo, construyó una paternidad asombrosa sobre Andy Roddick, el eterno top ten mundial.

Pero el mejor capítulo aún estaba por escribirse. Con una pluma digna de los más sensibles y eruditos, inventó la mejor historia posible, se metió en el choque decisivo del US Open y derrotó con autoridad al suizo Roger Federer, esa especie de dios del Olimpo tenístico. A partir de aquí, la realidad ya fue otra.

No hay con qué...

Llegó al Masters envuelto en muchas dudas. Tras su consagración en Nueva York, viajó a Argentina para descansar y se desenchufó largamente. Pero en plena temporada, eso es algo muy peligroso. Y se notó.

Casi un mes después de su gran victoria debió viajar a Asia, para encarar una gira importante por el Oriente. En Tokio perdió en primera vuelta; en Shanghai abandonó en su debut por problemas en una de sus muñecas; y en el Masters 1.000 de París se retiró en cuartos por fuertes dolores en sus abdominales.

Sin embargo llegó a Londres, clasificó en el “grupo de la muerte” (aunque fuera en el último segundo y por un game de diferencia), se deshizo otra vez del número 1 y batió al sueco Robin Soderling, el de mejor promedio en la primera ronda de este torneo.

Por eso es que, con total sinceridad, el resultado en la final ante Nikolay Davydenko no cambia demasiado las cosas. Por edad, situación y circunstancias, aún no tiene nada que perder. Y todavía tiene muchas cosas por mejorar en su juego y otro tanto por madurar, naturalmente. Por ello, Juan Martín se empeña paso a paso en empujar un poco más arriba el techo imaginario de su desarrollo deportivo.

El cuarto

Del Potro se convirtió en el cuarto argentino en alcanzar el enorme privilegio de jugar la final de la Copa Masters. En 1974 lo logró Guillermo Vilas; en 1988 y 1994, Gabriela Sabatini; en 2005, David Nalbandian. Sólo Sabatini lo logró más joven que el tandilense (tenía 18 años en su primera experiencia) y existe una gran y positiva particularidad: todos se consagraron campeones.

/// EL DATO