Habló ante empresarios santafesinos

Cavallo dice que es “inexplicable” la posición argentina en el mundo

Asegura que el tipo de cambio no hace a un “modelo productivo” y que es necesario el consenso para reinsertar la economía del país en el contexto internacional.

 
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Cavallo ingresa al salón de ADE. En el interior de la institución no se permitieron registros gráficos. Foto: Guillermo Di Salvatore

De la redacción de El Litoral

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Menos ansioso pero sin perder su verborragia, Domingo Cavallo pasó por Santa Fe para dejar su diagnóstico. Dijo que el país va a tener dos años con inflación y mucho conflicto, y que la Argentina no creció por méritos del “modelo productivo” sino por un contexto internacional que ya no logrará disimular el aislamiento del país y las distorsiones en la economía.

Empresarios de la industria, el campo y el comercio lo esperaron en los salones de ADE mientras debatían sobre la desocupación en Santa Fe o el inoportuno aumento de impuestos del gobierno socialista. Entusiastas y críticos del ex ministro no mostraron los encendidos ánimos de otros tiempos; pero nadie faltó a la cita y el aplauso acompañó el ingreso del disertante al salón que lo esperó por más de dos horas.

Para Cavallo, el principal problema de la Argentina es hoy la “desubicación internacional”. Rescató que el “motor de Asia” no se paró con la crisis, y que los problemas con Brasil debilitan las posibilidades de intercambio con esa zona del mundo.

Como ejemplo recordó un discurso de Cristina Fernández de Kirchner en el G-20, reunido por la crisis alimentaria mundial, en el que dijo que su prioridad era la mesa de los argentinos cuando en otros mercados pagan 15 dólares el kilo de carne que aquí se produce pero no se exporta.

“Es un planteo equivocado de cómo debe ser la relación Argentina con el mundo”, insistió el economista, partidario de hacer ingresar divisas por exportaciones, para mejorar la situación del país.

Según cómo se mire

Cavallo se basó en estadísticas para demostrar que las exportaciones de la Argentina crecieron más que las de Brasil o Chile cuando el país estaba en convertibilidad, y en cambio las ventas al exterior de nuestro país crecen menos que las de esos vecinos ahora que el peso argentino está más devaluado que el trasandino o el Real.

“Es cierto que el tipo de cambio real favorable ayuda a los exportadores. Pero es más cierto aún que cuando a una política de cambio real se la acompaña con restricciones a las importaciones y exportaciones, desaliento a la inversión y se retacea el acceso a tecnologías modernas para mejorar la productividad, entonces los perjuicios que se ocasionan producen un efecto neto negativo, por más alto que sea el tipo de cambio real”.

Advirtió el economista que “el problema que tenemos es que hemos desorganizado a la economía y hemos utilizado instrumentos que producen efectos negativos muy significativos”.

Explicó que aquello que el gobierno llama crecimiento fue “en realidad fue una recuperación de los niveles de demanda y del empleo muy deprimidos que teníamos a fines de los 90 y principios del 2000. Pero no hubo modernización o ampliación de la capacidad productiva”.

Reconoció que Brasil creció menos que la Argentina, pero dijo que incluso Lula profundizó las políticas de los “90 -“muy parecidas a las nuestras”- por lo que sus expectativas “son opuestas a las que tenemos hoy en la Argentina”.

“Ellos siguieron progresando, no al ritmo de los asiáticos pero de una forma sostenida y persistente. Brasil es un país en el que todo el mundo quiere invertir, que se le presta atención en los foros internacionales, mientras que a nosotros nos discriminan más porque no se saben cuáles son las reglas del juego la semana que viene”.

En ese sentido advirtió que las trabas ya exceden las “incomprensibles” trabas para exportar leche o carne. “Estuve con exportadores de Córdoba me decían que nos estamos transformando en proveedores pocos confiables también en productos industriales, por los obstáculos que hay para el comercio exterior incluida la importación de componentes”.

Gente engañada

“Mientras más claro esté en la visión de la gente que estamos en medio del desastre, más fácil va a ser que un gobierno haga un planteo reorganizador de la economía que tenga chances de éxito. Si la gente se queda engañada como estuvo últimamente y piensa que lo que fue producto de la bonanza internacional es mérito del tipo de políticas que aplicó el gobierno, entonces el próximo gobierno -incluso el mismo Kirchner si logra perpetuarse- se la va a ver complicada”.

/// LA CLAVE

Diagnóstico

“Los próximos años van a ser muy difíciles, con conflictos sectoriales enormes que se van a dirimir en distintos ámbitos pero también en la calle con manifestaciones. Va a haber problemas muy serios en las provincias y de déficit e imposibilidad de cumplir con las obligaciones mientras el gobierno va a tratar de ver cómo hace para perpetuarse en el poder, con lo cual va a haber una situación muy tirante dentro del mismo partido peronista, además de con el resto de los partidos. Para mí todo esto termina con alta inflación”.

/// el dato

 

El que protege, pierde

Cavallo advirtió que “por más que los países maduros tengan atisbos de políticas proteccionistas, va a predominar el criterio de que el crecimiento en Asia no es una amenaza sino una oportunidad para los Estados Unidos, para Europa y para Japón”.

Dijo que “el rol de las economías maduras es empujar las fronteras tecnológicas y ganar aprovechando lo que es su ventaja comparativa”, y que “cada país tiene aprovechar su propia ventaja comparativa. Si nosotros no aprovechamos la ventaja de una geografía rica, una población bien educada y la posibilidad de producir bienes intensivos en recursos naturales, a los que hay que agregarles las capacidades humanas, vamos a quedar aislados del progreso del mundo”.

Cavallo defendió incluso la importación, porque genera movimientos de logística y servicios que dan trabajo y mueven la economía.

“Lo que se necesita es un consenso de qué tipo de país queremos ser y cómo nos insertamos en el mundo: como Canadá o Australia, con quienes nos parecíamos, o como son los países africanos o algunos de América Latina como es hoy Venezuela”.

El economista no se detuvo en el consenso que proponen Duhalde o Terragno. Aunque consintió las necesidades de la democracia en ese sentido, apuntó que la clave es el consenso para insertar a la Argentina en el mundo.