Mesa de café
¿Justicia o venganza?
Erdosain
Los genocidas están a punto de ser condenados -dice José con tono triunfalista- la noticia bien vale un brindis.
—Yo no festejo por la cárcel de nadie, ni siquiera por la cárcel de mi enemigo -dice Marcial.
—Y mucho menos si además son tus amigos -le dice Abel que acaba de llegar y está mirando en dirección a la barra porque quiere pedirle un café a Quito.
—No son mis amigos -corrige Marcial- ni siquiera los conozco y, además, no me preocupa que vayan a la cárcel si efectivamente se prueba que torturaron y mataron gente.
—¿A vos te queda alguna duda? -dice Abel.
—No sé si muchas, pero algunas me quedan -responde Marcial- creo que los que están siendo juzgados representan casos diferentes, y por lo tanto yo no los metería a todos en la misma bolsa.
—Lo que vos calificás de bolsa -dice José- yo llamo genocidas.
Marcial se ríe y aprovecha que Quito está sirviendo el café para pedirle otro pocillo de té.
—Y vos Quito ¿qué pensás? -le digo yo para tirarle la lengua.
—Yo creo que los guerrilleros y los terroristas están juzgando a los patriotas -dice Quito. Quiere seguir hablando, pero Abel le hace señas para que se calle.
—Como podrás apreciar -dice Marcial-, la Justicia y el Derecho son temas de mesura. Quito es un energúmeno, pero también están los energúmenos del otro lado.
—Volvemos con la teoría de los demonios -dice José en tono burlón.
—Yo creo que no hay dos demonios, hay uno -dice Abel- es el demonio que mata en nombre de causas supuestamente justas.
—¿Y vos que pensás? -me pregunta José.
—Soy ateo y no creo ni en Dios ni en el Diablo -digo, y Marcial se muere de risa.
—Yo creo que Facino -dice Abel- es un típico “comisario correntino”, medio bruto, medio biabador y peronista para más dato, pero de allí a calificarlo de genocida hay un largo trecho.
—Las pruebas son evidentes -replica José.
—Las pruebas no son tan evidentes, lo que es evidente es la mala leche -contesta Marcial-. Genocidio es un palabra trágica que evoca los momentos más dolorosos de la humanidad, no se la puede estar usando para hacer propaganda. ¿Vos sabés que el concepto lo inventó un judío polaco y los primeros que se opusieron a que se legitime en la ONU fueron los comunistas rusos porque temían caer en la volteada?
—Ellos son los que creen que si los torturan a ellos es malo, pero si ellos torturan a los burgueses es justo -dice Abel.
—No nos vayamos tan lejos -digo-. Yo creo que a quienes mataron y torturaron hay que juzgarlos, pero con todas las garantías de la Ley.
—Es lo que se está haciendo -dice José.
—Lo dudo -contesta Marcial- los reos están condenados de antemano. Es un juicio armado para la hinchada. Cuando se vaya este gobierno que hace negocios con los derechos humanos, estas condenas van a ser revisadas, que no te quepa ninguna duda.
—Yo sigo creyendo que lo que se está haciendo es un ejemplo para las nuevas generaciones. Los criminales terminan en el banquillo de los acusados juzgados con todos los derechos y garantías.
—A mí, el juicio no me molesta, todo lo contrario -digo- lo que me fastidia es el clima de jolgorio que se ha creado alrededor.
—Yo respeto el dolor y la alegría de los chicos que celebran la justicia -dice José.
—Yo no -dice Marcial- Compraron una historia que ni siquiera es de ellos. Lo suyo es más para un psicoanalista que para un balance político.
—No comparto -dicen al unísono Abel y José.




