Arte en el aire

Artistas de circo
Arte en el aire

El circo reúne entretenimiento, magia, aventura, sorpresa, maravilla, diversión, deleite. Los artistas que lo componen y le dan vida desafían las leyes y convenciones sólo para arrancar una sonrisa o una mirada de admiración. En Santa Fe hay chicos que en lugar de “escaparse con el circo”, lo incorporaron a su vida, y ahora todos los ámbitos de la ciudad -y en los más variados eventos- son su gran carpa de espectáculos. El circo irrumpe en las calles, se mezcla con lo urbano, se transforma y se adapta. Cómo se palpa, se respira y late el arte circense santafesino.
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Artista de circo
Esteban Sosa (26 años) enseña y realiza arte circense. “El circo es un atentado a la gravedad”, asegura. Nació en Santo Tomé y hoy vive en Santa Fe. A los 15 años descubrió ocasionalmente los zancos, durante su paso por el teatro (“me cansé”, dice), y tomó desde entonces el circo como profesión. Por ello es que viaja constantemente por la provincia y por el país para capacitarse y para compartir esta vocación con los demás.
Al consultarlo respecto de dónde trabaja, responde: “Todos. La calle, el cumpleaños de 15 de tu hermana, el casamiento de tu amigo, la inauguración de un hotel, etc”.
Esteban nos recibió con el mate listo en su casa de barrio Fomento 9 de Julio para conversar sobre el circo. La primera pregunta fue: ¿Qué es el circo para vos?
—El circo es un atentado a la gravedad. De ahí fijate vos lo que te pinta con la gravedad. El circo es un arte compuesto por diferentes disciplinas. Podés desarrollarlas como una gimnasia y ya, o te dedicás a explotarla, a experimentar con ella y crear algo nuevo. El circo como tal es mucho más que unos malabares, monociclo, trapecio y tela.
Acrobacias sobre tela
Koneja Ruiz ama su disciplina. Se trasluce su entusiasmo y la pasión con que practica arte y acrobacias en tela.
—¿Qué entrenamiento tenés que tener básicamente?
—Yo arranqué con esto, ahora hago yoga y danza como para lograr un complemento de mi actividad.
—Condición inapelable es no tener miedo a las alturas.
—¡No! Yo tenía vértigo, así que lo recomiendo a quienes quieren librarse de esa fobia a las alturas.
—¿Te ves dentro de varios años siguiendo con esta disciplina?
—Siiiiiii, espero tener canas y estar colgada de la tela. Además, lo bueno de esto es que se puede hacer al aire libre, no te encerrás en un gimnasio y tiene todas las características de un deporte. Al aire libre es hermoso. Vas con gente, el mate... de pronto estás entrenando y se hace un círculo de gente que se queda a mirar.
—¿Qué recomendaciones das para el que quiere empezar?
—¡Que empiece! Que se anime.
—¿Cuál fue la sensación la primera vez que lograste un escape y estuviste conforme con tu desempeño?
—¡Felicidad! ¡No me cabía la sonrisa en la cara!
—¿Y el primer aplauso?
—Es una sensación increíble ver las cabecitas mirando, el aplauso, que vengan y te digan que les encantó y “yo quiero hacer eso”.
El recorrido del monociclo
Hugo Rossi es un personaje de nuestra ciudad que tiene 31 años de edad, y ya lleva más de 10 en la actividad circense. Como todo artista, tiene su propio nombre de payaso. Se hace llamar “Sately”.
Comenzó en el año 1998 junto a sus amigos haciendo malabares bajo los semáforos, como una simple forma de expresión artística, y poco a poco ha ido perfeccionando sus espectáculos aplicando destrezas diferentes, maquillándose, y buscando nuevas técnicas.
En su camino hasta el arte del monociclo ha viajado por varios lugares, cultivándose y rastreando otros públicos y mayores demandas. Vivió durante cinco años en Brasil, más precisamente en Salvador de Bahía, en donde comenzó a aprender y a aplicar al payaso.
En su regreso a nuestra ciudad, Hugo tuvo que comenzar prácticamente desde cero, pero encontró en la Plaza Pueyrredón un lugar especial para desarrollar su trabajo. A lo largo de 2007 y 2008, con su grupo “Circuito de espectáculos a la gorra”, supieron generar allí un espacio ideal. Fusionaban su show con grupos de teatro callejero o de música folclórica, y se nutrieron así de muchos espectadores que los iban a ver todos los domingos y que los ayudaba financieramente con sus donaciones.
Según nos cuenta “Sately”, siempre le gustó ese ambiente en el que enseñaba y aprendía al mismo tiempo, sin fin de lucro alguno. Y con respecto al tema del apoyo gubernamental, nos dijo que “más allá de los pocos recursos que aún poseemos, nunca quisimos perder esa independencia que siempre nos caracterizó”.
Dupla de trapecio
Ana (Naná) y Aimé son dos artistas circenses que trabajan y viven de esto hace más de 4 años. Se autodefinen como “la nueva camada de gente que trabaja en circo acá en la ciudad”.
A pesar de practicar variados ejercicios, hace poco empezaron a incursionar en el trapecio. “La dupla la venimos trabajando hace 2 meses. Tenemos arriba muy pocos ensayos; si bien veníamos trabajando los aéreos desde otras disciplinas, el tema de la dupla de trapecio es relativamente nueva”.
Cuando se las consulta por la preparación física que requiere una rutina de estas características remarcan que “lo más importante es la confianza, hay que trabajar mucho en ello, es primordial. Si bien influyen otros factores como el peso y el equilibrio, si no generamos confianza y no nos sentimos seguras, no sirve porque los ejercicios no salen”. Naná explica que “hay 2 roles importantes y separados, por un lado está el portor y por el otro el volante. El portor es el que sostiene al volante y lo manipula. Uno hace la fuerza, el otro es el que está en el aire haciendo las figuras”.
Estar preparado para poder realizar ejercicios de este calibre no es poca cosa. “Hemos trabajado a varias alturas, en el hall del Birri nos colgamos a cinco metros, en Rincón como a siete metros y en la Fiesta del Tambor (en los andenes de la estación Mitre) como a ocho metros. El trapecio queda a unos cuatro o cinco metros del piso, calculando que las cuerdas tienen dos metros y medio de largo”.
“Siempre cuando hacemos presentaciones o ensayamos, trabajamos con colchonetas, total la efectividad del show está arriba en el aire. Si vos lográs sostener la atención del público arriba, no da para que miren para abajo”.
STAFF: Ignacio Amarillo / Josefina Gómez / Alina Pozzolo / Nicolás Loyarte / Romina Santopietro / Salvador Pilatti / Diseño y puesta en página: Alejandro Moulins Colaboran: Viviana Insaurralde / Simón Navarro / Adrián Núñez.