En una década y media
En una década y media
La OMS informó que unas 36 millones de personas
han sido curadas de la tuberculosis en el mundo
Los programas Dots (Tuberculosis Directly Observed Short-course) han permitido curar de la tuberculosis a 36 millones de personas y salvar hasta 8 millones de vidas. Pero aún quedan millones sin posibilidad de acceder a una atención de calidad.

Prensa OMS - El Litoral
En los últimos 15 años, gracias a un riguroso método de tratamiento aprobado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), 36 millones de personas se han curado de la tuberculosis. Los nuevos datos que hizo públicos la OMS indican asimismo que se ha evitado que hasta 8 millones de personas pierdan la vida a causa de la enfermedad, lo que confirma que la aplicación combinada de DOTS y la estrategia Alto a la Tuberculosis ofrece la mejor relación costo-eficacia a la hora de combatir esta afección.
El método Dots (Observación directa de la tuberculosis en un corto tiempo) se definió en 1994, y después pasó a constituir el componente básico de la estrategia Alto a la Tuberculosis. Consta de cinco elementos: compromiso político, aunado a una financiación más cuantiosa y duradera; detección de casos por métodos bacteriológicos de calidad contrastada; tratamiento normalizado, con supervisión y apoyo al paciente; un sistema eficaz de suministro y gestión de los medicamentos; y un sistema de seguimiento, evaluación y cuantificación de los efectos.
Avance continuo
Desde que Dots entró en funcionamiento, el número de personas curadas ha ido siempre en aumento. Los datos de los últimos 12 meses ponen ahora de manifiesto que en ese período se alcanzó la mayor cifra de la historia de pacientes infecciosos curados (2,3 millones). Por primera vez se logró un índice de curaciones del 87 % de los pacientes tratados, o dicho de otro modo, se superó el objetivo mundial del 85 % establecido en 1991. Además, un total de 53 países superaron ese porcentaje de referencia.
Los datos actualizados de la OMS ponen de relieve un avance continuo en el tratamiento de la combinación letal que forman la tuberculosis y el VIH. Entre 2007 y 2008, fueron sometidos a pruebas de detección del VIH 1,4 millones de enfermos tuberculosos, lo que supone un incremento de 200.000 personas. De los que resultaron positivos, un tercio recibieron el tratamiento antirretrovírico necesario para salvarles la vida y dos tercios ingresaron en programas de tratamiento profiláctico con cotrimoxazol para prevenir el riesgo de una infección bacteriana fatal. Además, aumentaron en más del doble la realización de pruebas de detección de la tuberculosis y la administración de isoniazida para prevenir la enfermedad en afectados por el VIH, aunque el número total sigue siendo muy inferior a lo que debería ser.
“Quince años de inversiones en la lucha antituberculosa están surtiendo efectos notorios en cuanto al número de vidas salvadas. Actuando conjuntamente, los programas de los países, la OMS, el Onusida, el Fondo Mundial y demás asociados han ayudado a proteger de la enfermedad a millones de personas”, afirmó el Dr. Mario Raviglione, director del departamento Alto a la Tuberculosis de la OMS. “Pero el ritmo al que avanzamos es demasiado lento como para acercarnos sustancialmente a nuestro objetivo de eliminar la tuberculosis”.
acceso complejo
Aunque el número de enfermos curados aumenta sin cesar, millones se quedan al margen por no tener acceso a un tratamiento de calidad. Sólo el VIH/Sida va por delante de la tuberculosis en cuanto a número de personas que fallecen por su causa. En 2008, murieron de tuberculosis 1,8 millones, y medio millón de esas muertes vinieron asociadas al VIH, en muchos casos porque el enfermo no recibió tratamiento antirretrovírico.
La amenaza de la tuberculosis multirresistente y de su forma ultrarresistente, que es incluso más peligrosa, sigue pesando y escapando a todo control en muchas partes del mundo. Del medio millón de casos de tuberculosis multirresistente que según los cálculos se producen cada año, en 2008 se notificaron oficialmente cerca de 30.000, y se sabe a ciencia cierta que 6.000 fueron tratados conforme a las normas internacionales de la OMS. Aunque apenas ahora se pone en marcha una gran ampliación de esos servicios, que además presenta grandes dificultades, se calcula que en 2010 será posible administrar tratamiento a casi 29.000 personas.
De los 9,4 millones de casos de tuberculosis que, según las estimaciones, se produjeron en 2008 (lo que incluye 1,4 millones de coinfecciones tuberculosis/VIH), 3,6 millones se dieron en mujeres.
“Medio millón de mujeres murieron de tuberculosis el año pasado. Esta enfermedad destruye vidas, devasta familias y paraliza el desarrollo”, afirmó el Dr. Mario Raviglione. “A falta de ayuda para cubrir el déficit de U$S 2.000 millones para combatir la tuberculosis y atender a los enfermos en 2010, las personas más vulnerables seguirán privadas de los beneficios que tantos otros han disfrutado”.
En Argentina
El Programa Nacional de Control de la Tuberculosis define a ésta como una enfermedad inhabilitante, de larga duración, con grandes complicaciones para la persona que la padece y su entorno, que se transmite de una persona enferma a una sana por vía respiratoria y cuyo tratamiento, para la mayoría de los casos, es largo y sacrificado.
Cada año, alrededor de 11.000 habitantes de nuestro país desarrollan la Tuberculosis y cerca de 800 personas mueren por esta causa.
La distribución de la enfermedad no es uniforme en la Argentina, es decir que estos casos y muertes que se producen anualmente en nuestro país, no se dan de la misma manera ni en todo el territorio, ni en todos los grupos de población. La enfermedad produce proporcionalmente más casos en los hombres jóvenes que en las mujeres y la gente de mayor edad (13 hombres enfermos por cada 10 mujeres y 53% de los casos entre 15 y 44 años); y más casos y muertes en la población más desfavorecida social y económicamente que en los grupos de población con mejores condiciones de vida.
Combinación letal
La infección por el VIH y la tuberculosis constituyen una combinación letal, ya que se potencian mutuamente. La infección por el VIH debilita el sistema inmunitario. Ante una infección por el bacilo de la tuberculosis, una persona VIH-positiva tiene muchas más probabilidades de enfermar de tuberculosis que alguien VIH-negativo. La tuberculosis es una importante causa de mortalidad en la población VIH-positiva. En África, la infección por el VIH es el factor aislado que más ha contribuido al aumento de la incidencia de tuberculosis desde 1990.
La OMS y sus socios internacionales han creado el grupo de trabajo sobre tuberculosis/VIH con el fin de desarrollar una política mundial de control de la tuberculosis relacionada con la infección por el VIH cuyo principio se asienta en la lucha contra ambas infecciones para combatir su combinación letal. La política interina sobre actividades de colaboración tuberculosis/VIH describe pautas para crear mecanismos de colaboración entre los programas de tuberculosis y VIH/sida y reducir las cargas de la enfermedad en la población y de infección por VIH en pacientes tuberculosos.
/// EL DATO
Características principales
La tuberculosis es una enfermedad infectocontagiosa. Se transmite por vía aérea, al igual que el resfrío común. Sólo transmiten la infección las personas que padecen tuberculosis pulmonar. Al toser, estornudar, hablar o escupir, expulsan al aire los gérmenes que producen la enfermedad, conocidos como bacilos tuberculosos. Basta inhalar una pequeña cantidad de bacilos para contraer la infección.
Una persona con tuberculosis activa no tratada infecta una media de 10 a 15 personas al año. Sin embargo, no todos los sujetos infectados por el bacilo de la tuberculosis necesariamente desarrollan la enfermedad. El sistema inmunológico “empareda” los gérmenes que, aislados por una gruesa envoltura aérea, pueden permanecer en estado latente durante años. El riesgo de enfermar aumenta cuando el sistema inmunológico de la persona está debilitado.
Cada segundo se produce en el mundo una nueva infección por el bacilo de la tuberculosis.
Una tercera parte de la población mundial está actualmente infectada por el bacilo de la tuberculosis.
Del 5% al 10% de las personas infectadas por el bacilo de la tuberculosis (y que no están infectadas por el VIH), enferman o son contagiosas en algún momento de sus vidas. Las personas con coinfección por el VIH y la tuberculosis tienen muchas más probabilidades de enfermar por tuberculosis.
Incidencia mundial y regional. Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Región de Asia Sudoriental registró el mayor número de nuevos casos de tuberculosis, correspondiéndole el 34% de la incidencia mundial. Sin embargo, la tasa de incidencia estimada en el África subsahariana es casi el doble que en la Región de Asia Sudoriental, con cerca de 350 casos por 100.000 habitantes.
Se calcula que 1,6 millones de personas murieron por tuberculosis en 2005, siendo la región africana la que registró el mayor número de muertes y de mortalidad por habitante. La epidemia de tuberculosis en África avanzó rápidamente en la década de 1990, pero el crecimiento se ha frenado poco a poco cada año, y ahora las tasas de incidencia parecen haberse estabilizado o haber comenzado a descender.
En 2005, la incidencia estimada de tuberculosis por habitante era estable o decreciente en las seis regiones de la OMS. No obstante, esa lenta disminución está contrarrestada por el crecimiento de la población. Como consecuencia, sigue aumentando el número de nuevos casos por año a escala mundial y en las regiones de la OMS de África, el Mediterráneo Oriental y Asia Sudoriental.