Ahorrar energía desde el hogar
La cocina es una de las zonas de la casa que más electricidad consume. El buen uso de los electrodomésticos, sobre todo la heladera, resulta fundamental para ahorrar dinero y energía, y proteger el medio ambiente.
TEXTO. EUGENIO FRATER. FOTO. EL LITORAL.
Apagar algunos electrodomésticos por la noche, hacerles un buen mantenimiento de los aires acondicionados por lo menos una vez al año y no dejar canillas abiertas al cepillarse los dientes o afeitarse, ducharse antes que bañarse, porque consume menos agua, son algunos cuidados que se pueden aplicar en el hogar para aprovechar mejor los servicios.
Otros trucos para mejorar la economía doméstica consisten en aprovechar la iluminación natural: usar colores claros en las paredes y techos para que esa fuente natural de luz haga más efecto en el hogar, y apagar los equipos eléctricos y electrónicos, como las computadoras y televisores, en vez de dejarlos en posición “stand by” (en espera) cuando no se están utilizando.
Para economizar electricidad en el hogar también se puede recurrir a las lámparas de bajo consumo, ajustar los termostatos del frigorífico (6º C en la parte central y 18º C bajo cero en la zona de congelación) y llenar al máximo el lavavajillas, utilizar el microondas en vez del horno convencional y usar todo lo posible la olla a presión o “expréss”.
Estas son algunas de las recomendaciones del grupo Eroski, que ha puesto en marcha -con la colaboración del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE)- la campaña “Ahorra energía”, destinada a proporcionar a los consumidores recursos para hacer un diagnóstico del consumo energético doméstico y ofrecer asesoramiento para mejorar la eficiencia de los hogares.
Dentro de esta iniciativa, se ha lanzado la web www.eroski.es/ahorraenergia, en la que se pueden encontrar las herramientas para calcular tanto la huella de CO2 (dióxido de carbono) del hogar como el potencial de ahorro, así como recomendaciones de ahorro energético.
GASTAR MENOS
En concreto, se monitorizan las distintas formas de consumo energético en los hogares y fuera de ellos: calefacción, electricidad, transporte, viajes. Una vez que se ha hecho el “test”, esta herramienta informática ofrece el resultado total de las emisiones medidas en toneladas de CO2 y ofrece consejos sobre la mejor forma de ahorrar energía y su potencial de ahorro en la factura de electricidad.
Según los expertos de la campaña “Ahorra energía”, la cocina es el ambiente donde se concentra el mayor gasto energético del hogar: sólo la heladera consume casi el 18 por ciento de la electricidad doméstica. Por su parte, el lavarropas es, después de la heladera y el televisor, el electrodoméstico que más energía consume y se utiliza entre 3 y 5 veces a la semana.
Además, cada vez más hogares disponen de lavavajillas: un electrodoméstico que arrastra el mito de ser un gran consumidor de energía, pero que -según un estudio de la Universidad de Bonn de 2003-, lava la misma cantidad de vajilla con un 40 por ciento menos de agua y de energía que ninguna de las personas que participaron en dicha investigación.
Según la energía que utilice, la cocina propiamente dicha suele ser de gas o eléctrica -de resistencias, tipo vitrocerámica o de inducción- las cuales son mucho más rápidas y eficientes que el resto.
EL USO DE LA HELADERA
Pero la “gran derrochadora” de energía eléctrica de la cocina es la heladera, que congela, enfría y mantiene en buenas condiciones los alimentos y bebidas, pero supone un alto gasto energético y puede convertirse en una auténtica “amenaza” para la factura eléctrica, si no se la utiliza de manera adecuada y con criterio.
Tanto a la hora de comprarla, cuando conviene realizar una elección bien meditada, como durante su uso cotidiano, que es uno de los más constantes e intensos de los que tienen lugar en el hogar, la heladera puede ser no sólo una pieza clave para el buen funcionamiento, organización y comodidad en la cocina, sino también una fuente de ahorro familiar.
Uno de los consejos básicos para el buen uso y ahorro energético de uno de los principales equipos de la cocina consiste en apagarlo, cuando se va a estar ausente por un tiempo de la casa. Cuando una persona se va de vacaciones o durante un lapso medianamente prolongado, es obvio que no necesitará la heladera. Para evitar su consumo, conviene desenchufarla. Primero hay que descongelar su interior, poniendo algún recipiente o cubo para recoger el agua proveniente de la descongelación y evitar que se formen charcos en la cocina.
Una heladera bien cuidada gasta menos. Es importante mantenerla limpia y sin trozos de hielo, con su puerta herméticamente cerrada, ya que de lo contrario el frío se escapa y gasta más energía.
Iluminación y refrigeración
A través de campañas de concientización sobre el uso racional de la energía, la EPE (Empresa Provincial de la Energía) aconseja a los usuarios domiciliarios la utilización de iluminación eficiente, a través del uso de lámparas fluorescentes compactas, comúnmente llamadas “lámparas de bajo consumo”. Se trata de un tubo fluorescente en miniatura con tamaño adecuado para el uso en artefactos residenciales convencionales. La mayoría de ellas lleva una rosca igual a las de las lámparas tradicionales. Tienen una potencia de entre 7 y 23 watts, para que tengan el flujo luminoso equivalente a las incandescentes de 25 a 100 w. Consumen entre 75 y 80% menos que las comunes, aún brindando la misma luz
Párrafo aparte merecen los acondicionadores de aire, tan de primera necesidad en estas regiones debido a las altas temperaturas.
La EPE sugiere:
- No enfriar en exceso. Una temperatura del orden de los 25 º en verano, en el interior de la vivienda brinda una suficiente sensación de bienestar. Por cada grado de temperatura por debajo de los 25 º C que se exija al acondicionador, este consumirá aproximadamente un 8 % más de energía.
- En muchos casos es posible combatir el calor basándose en un simple ventilador, cuyo consumo eléctrico es muy bajo.
- Instalar toldos y persianas, que impiden las radiaciones directas del sol y disminuyen, por lo tanto, la necesidad de refrigerar.
- Desconectar el acondicionador cuando no haya nadie en la vivienda o habilitación que se está refrigerando.
- Revisar periódicamente el acondicionador, para comprobar si existen fugas de “gas freón“ (el fluido refrigerante). Tener en cuenta que el escape de esta sustancia en forma de vapor a la atmósfera es el principal causante de la destrucción de la capa de ozono. Realizar la limpieza del filtro que atrapa la polución ambiente, bajando de esta forma el rendimiento del equipo.
Más información: www.epe.santafe.gov.ar