Eduardo Elgotas

El adiós a un artista

 
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Elgotas, en la inauguración de su última exposición realizada en el Museo Municipal de Artes Visuales.

Foto: Archivo El Litoral

La noticia de la temprana muerte del docente y artista plástico santafesino Eduardo Elgotas ha causado hondo impacto en el ambiente cultural santafesino. Profundo conocedor y amante de las artes plásticas, Elgotas tuvo también una amplia participación en diversas manifestaciones del quehacer cultural en la ciudad que tanto amaba. Era egresado de la Escuela de Diseño y Artes Visuales del Liceo Municipal de la Ciudad de Santa Fe, en 1975, y actualmente tenía a su cargo los talleres Vocacionales de Plástica para Adolescentes y Adultos, y era docente de los talleres de Organización del Plano I y II, y de Dibujo y Pintura, en la Escuela de Diseño y Artes Visuales, perteneciente al mismo Liceo Municipal. Fue socio fundador de la Asociación de Amigos del Museo Municipal de Artes Visuales.

En su aquilatada trayectoria, Elgotas concretó una rica producción artística. Sus obras fueron elogiadas por la crítica especializada y el público, que acompañaba con su presencia los exposiciones colectivas e individuales que realizaba. Por su trabajo obtuvo becas de estudio y perfeccionamiento y numerosas distinciones en salones de jerarquía. Sus trabajos pueden encontrarse en museos y colecciones privadas. Sobre ellos, los críticos han sostenido que Elgotas era un dolido testigo social, poeta de agridulce resonancia, meticuloso trabajador del arte, febril constructor de ídolos de mordaz alusión... y que tejía paso a paso su testimonio en el telar del tiempo, con la fuerza de la apasionada entrega, ennobleciendo la cultura visual del arte santafesino. Los universos que este artista imaginaba no son de esta época, pertenecen a otro tiempo. Sus criaturas, profundamente urbanas, son sobrevivientes de la catástrofe.

Este artista fue también un docente de indisimulable entrega. Verdadero maestro de alumnos interesados en el arte, transmitía todos sus conocimientos, que volcaba en las clases y en tertulias apasionadas con sus amigos. Como artista, en cada uno de sus trabajos demostraba asimismo caminos posibles para su arte. Se las ingeniaba con la técnica, pero ésta no era el fin sino el medio del que se valía para hacer arte. Recorría la vida con sus pasos seguros, manejando con sabiduría la magia del conocimiento y deslumbrando a todos por igual con todo lo que sabía. Su estilo era depurado sin dejar de ser un elaborado juego poético, para transformarse luego en reflexión. Porque sabía que el pensamiento es la esencia del hombre.

Eduardo Elgotas estaba sensiblemente dotado para el arte, y a él dedicó sus intensos conocimientos. Elaboró su vida por el arte mismo, porque su corazón estaba en ese quehacer. Para lograr ese objetivo tuvo amigos entrañables en los que se apoyó permanentemente. En su ámbito íntimo hacía gala de una especial habilidad para el diálogo, que compartía con sus afectos. Fue generoso con sus amigos, con quienes compartió alegrías y a quienes brindó su bonhomía. Pero sin dudas, el centro de su vida y su sentido más pleno fue su labor como artista y como docente, roles a los que brindó su amor y total dedicación.