Lengua viva

Una visión cientificista de la Lengua

 

Evangelina Simón de Poggia

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Podemos llegar a comprender la formalización del pensamiento de nuestros locutores en el ámbito de la expresión a través de dos grandes perspectivas: la horizontal y la perpendicular. En el primer caso, estamos frente a lo proposicional, al contexto verbal, a lo sintagmático, a lo sintáctico, a lo oracional y su secuencia textual; en el segundo vamos más allá, nos dirigimos al plus significativo, a lo implicado en lo proposicional, al juego del decir y comunicar.

En el primer planteo, concluiremos en un significado que no irá más allá de la palabra y sus relaciones, potenciando su significado; en el segundo, tendremos la responsabilidad de concluir a través de lo explicitado, “lo comunicado”; se trata de un avance sobre el primero, pero ¡cuidado! si no logras decodificar el primero, no podrás llegar a la interpretación de lo dicho por tu hablante, no podrás captar el espíritu que impregna sus palabras, no podrás llegar a ese “plus” al que aludimos, no te será posible observar el juego de la palabra junto a los otros elementos contextuales que te llevarán a la óptima comunicación a través de la bidireccionalidad que se establece en toda conversación. Dos grandes corrientes se dedicaron a ambas dimensiones tan importantes para el individuo: el Estructuralismo y la Pragmática.

Nadie podrá ignorar el nivel cientificista con el que los estructuralistas estudiaron al objeto de la ciencia lingüística, es decir a la “lengua”, buscando las relaciones de los elementos que la constituyen, viéndola como un instrumento, cuya función fundamental sería la de comunicar, como un fenómeno psicofisiológico, individual y social, como un hecho sincrónico prioritario; buscarán las formas que nos posibilitan una correcta adquisición de la lengua al darnos las pautas para saber las factibilidades combinatorias de los elementos que la constituyen; abordará su estudio desde la formalización de los niveles que la constituyen, teniendo cada uno sus unidades y objetivos: desde el fonema a la oración. A través de los niveles de la lengua establecerán las normas para su uso correcto, es lo que constituye la Gramática.

El Estructuralismo ha sido una de las corrientes que con mayor rigor científico abordó el análisis de su objeto de estudio: la Lengua. Este conocimiento es lo que nos llevará al reconocimiento de lo que anteriormente mencionamos: lo proposicional, que será el punto de partida para la correcta realización de los procesos: expresión-comprensión para, finalmente, acceder a ese plus de significación que nos llevará a la interpretación de la intencionalidad de nuestro emisor. De esta manera avanzamos armónicamente hacia la Pragmática.