Un mal que no cesa

Varios asaltos en las últimas horas

La secuencia comenzó en una pollería de barrio Mayoraz. También asaltaron un mega-kiosco de la Recoleta. Hubo arrebatos en la zona céntrica.

 
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En el negocio de la Recoleta un delincuente armado, que cubría su rostro con un casco, tuvo en vilo a las dos empleadas.

Foto: Luis Cetraro

Danilo Chiapello

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Tres peligrosos sujetos concretaron ayer una violenta incursión en un negocio de barrio Mayoraz.

Todo ocurrió minutos antes de las 19 en el comercio Flor de Pollo, ubicado en Diagonal Martínez al 2800, esto es en cercanías del colegio Antonia María Verna.

En un momento dado llegaron al lugar tres individuos jóvenes, de entre 20 a 25 años, los que se conducía a bordo de una bicicleta.

Sin demoras los tres irrumpieron en en local. Dos de los malvivientes estaban armados y cubrían sus rostros a medias con las remeras.

Durante todo el atraco se mostraron sumamente violentos e irascibles. A punta de pistola tomaron el control del lugar y así lograron reducir a las cuatro personas que se encontraban en el lugar: (el dueño, su empleada, un cliente y un proveedor).

Bajo amenazas de muerte todos fueron obligados a retirarse hasta el fondo del inmueble. Con sus víctimas fuera de la escena los cacos dieron rienda suelta a toda su furia. Entonces embistieron contra la caja registradora, a la que rompieron a golpes.

Luego prosiguieron con la misma metodología contra el mobiliario, estanterías, los teléfonos, las mercaderías. “Todo quedó hecho un desastre”, narraron hoy los afectados.

Antes de retirarse, y no conformes con lo hecho hasta allí, advirtieron que entre las víctimas había un proveedor del comercio. Entonces se apoderaron de su maletín. Y para culminar su faena le robaron al trabajador su motocicleta, vehículo con el que fugaron.

“Era tal la locura que tenían que cuando escaparon chocaron contra el compinche que fugaba en bicicleta”, dijeron hoy testigos del hecho.

Vecinos y comerciantes consultados en el lugar remarcaron la creciente inseguridad que azota al barrio. “Antes esto era una zona tranquila. Hoy ya no se puede vivir ni trabajar. Tenemos hechos de robos y asaltos todos los días. Lo que pasa es que nadie se entera. La gente está harta y ya ni los quiere denunciar”, sentenciaron.

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Tres rufianes fueron los que irrumpieron en el negocio Flor de Pollo. En busca de dinero rompieron las instalaciones. Se llevaron dinero y la moto de un proveedor que se encontraba en el lugar.

Foto: Luis Cetraro

En la Recoleta

Poco después se tuvo noticias sobre otro hecho similar ocurrido en el mega-kiosco Open 1, el que se ubica en Rivadavia al 3300, esquina con Santiago del Estero.

Eran cerca de las 20,30 cuando al lugar ingresó un individuo el que llevaba puesto un casco de motociclista. “Cuando vi que entró así, con las manos detrás, ya sabía lo que se venía”, narró hoy una de las víctimas.

Primero solicitó sacar una fotocopia. Pero acto seguido se ubicó en uno de los laterales del mostrador -donde se encuentran las puertas que franquean el acceso- y sacó a relucir un arma de fuego.

“¡Ustedes dos vayan para atrás!”, fue la precisa orden que impartió el delincuente a las empleadas. Ya del otro lado del mostrador se ubicó en la caja registradora y sustrajo la recaudación. Sin embargo comenzó a pedir por más dinero, mientras amenazaba a las chicas.

La labor del rufián se prolongó por casi diez minutos “que se hicieron eternos”, dijo esta mañana una de nuestras entrevistadas. Durante todo ese tiempo revolvió el lugar e intimidó a las mujeres con frases amenazantes para que le dijeron donde había más plata.

Pasado el rato apareció en escena un segundo individuo y juntos fugaron a bordo de una motocicleta. De este último se cree que lo estaba aguardando en las inmediaciones.

* Por último, ayer al mediodía, una jovencita fue despojada de dinero y objetos de valor por un malviviente que la asaltó en el centro.

La víctima, de nombre Tamara (21) fue sorprendida cuando caminaba por 4 de Enero y Salta, por un sujeto que se conducía en bicicleta.

A punta de cuchillo el malviviente le sustrajo su teléfono celular y los pocos pesos que llevaba encima.