Hay cuatro presas en la provincia
El uso del agua en Jujuy

Sobre el camino a Salta por la Cornisa, 31 km. al sur de San Salvador de Jujuy se encuentra el dique La Ciénaga, con un embalse de 275 has.
Foto: Eloy Rodríguez
Hay cuatro presas en la provincia
El uso del agua en Jujuy

Sobre el camino a Salta por la Cornisa, 31 km. al sur de San Salvador de Jujuy se encuentra el dique La Ciénaga, con un embalse de 275 has.
Foto: Eloy Rodríguez
Eloy Rodríguez
La Tacita de Plata argentina exhibe una hidrografía apasionante. En Jujuy coexisten los tres casos de desagüe de cuencas: arreicas o cerradas (sin cursos fluviales ni escurrimiento, sometidos a la evaporación y humedeciendo las salinas), endorreicas (con desagüe interior en las lagunas de Vilama, Pozuelos y Guayateyoc, sin salida al mar) y exorreicas, en la prepuna, con desagüe exterior, hacia el Atlántico, como el río San Francisco y sus afluentes Grande, San Lorenzo, de las Capillas, de las Piedras y Lavallén y doce lagunas de Yala. Son ríos que aumentan sus caudales en invierno producto del congelamiento nocturno y descongelamiento diurno de las aguas infiltradas en un suelo poroso de origen volcánico.
La hidrografía jujeña abarca tres cuencas: la del Bermejo, la del Pilcomayo y la endorreica (o puneña). A la primera pertenece el río Grande, que nace en la localidad de Tres Cruces, corre encajonado por la Quebrada de Humahuaca y recibe numerosos afluentes (arroyo de la Cueva y los ríos Quebrada de Calete, León, Yacoraite, Reyes, Chico o Xibi Xibi y Perico). El Perico pasa por la capital, además de otras localidades importantes, gira hacia el este recibiendo los aportes del San Pedro y Lavallén, formando el río San Francisco, que atraviesa todo el sistema subandino y desemboca en el río Bermejo. A la cuenca del Pilcomayo incumben los ríos Grande de San Juan, La Quiaca, Yavi y Sansana.
Jujuy posee cuatro presas hídricas: en el departamento del Carmen, La Ciénaga y Las Maderas, aprovechando los ríos Grande y Perico, con capacidades de retención de 26.000 m3. y 300.000 m3 respectivamente y en el departamento Gral. Belgrano, Los Alisos, con una capacidad de embalse de 19.000.000 m3. y la del Río Grande, en Los Molinos, al norte de Jujuy. El agua se destina a irrigación, generación de energía eléctrica y regulación de crecientes.
Es un sistema hidrográfico que constituye la denominada cuenca oceánica ya que, mediante una fascinante combinación, las aguas jujeñas exorreicas terminan desembocando en el Atlántico.
Existe una vasta superficie cubierta por las salinas Grandes, Caucharí, Olaroz y Jama, y también existen fuentes termales, como las del Palmar (seis surgentes hipertermales y Caimancito, un manantial de agua fría) y las de Reyes con 60 g/c.
Consumo humano
El gobierno de Jujuy, mediante un decreto del 01/06/95, transformó la Dirección de Agua Potable y Saneamiento en la empresa Agua de los Andes SA, con participación accionaria del Estado, para operar en los servicios de agua potable y cloacas, que hoy llegan a casi el 95% de los jujeños.
Como el rápido crecimiento de la demanda de agua, a nivel mundial, se debe en un 40% a 60% al riego agrícola, menos de un 20% a la industria y sólo un 6% al consumo doméstico, diputados y profesionales jujeños proponen declarar reserva de agua para consumo humano a las cuencas de los ríos Lozano, León y Yala. El río Reyes podría, dentro de cinco años, entrar en estrés hídrico y no alcanzar para abastecer al consumo humano, ya que el agua se utiliza para San Salvador de Jujuy y zonas aledañas.
Riego
Se lleva a cabo por gravedad, excepto las actividades citrícolas, de hortalizas y grandes productores de caña de azúcar, que recurren a la presurización (sistema que recupera la presión del agua). Se realiza a través de canales, con tomas de concreto, pero la mayoría son rústicos, con “tapones” de tierra, para evitar el paso del agua. En los ríos Lavallén, Grande y Perico existen compuertas de hierro y el agua se represa mediante los cuatro “embalses” ya descriptos, que además constituyen una atracción turística por los deportes acuáticos, la pesca y los complejos de hotelería.
Mega-minería
El 6 de abril de 2009 se reabrió Mina Pirquitas, luego de 20 años. Una mega producción minera, como otras que se llevan a cabo en nuestro país, a cielo abierto, que consume enormes cantidades de agua. Hoy los minerales no se encuentran en forma de vetas, ni se hacen galerías o socavones, sino que se hallan dispersos en las rocas de los cerros. Éstos son dinamitados, dejando cráteres de varios kilómetros de ancho, pulverizando y luego separando la roca, que se tritura y se junta en pilas, regándolas con millones de litros de agua mezclada con varias toneladas de sustancias tóxicas como el cianuro y el ácido sulfúrico. Así se logra separar el mineral de la roca originando el proceso de lixiviación.
La minería a cielo abierto, requiere de miles de litros de agua dulce por minuto, por lo que su uso disminuye la disponibilidad para la agricultura, la ganadería y el consumo humano.