El secreto de sus ojos
El secreto de sus ojos
TEXTOS. JUDITH GOCIOL FUENTE. EL MONITOR FOTO. EL LITORAL
entre recreos. “Yo tengo una memoria relacionada con cosas esenciales, como el olfato, por ejemplo. Lo que recuerdo es el olor de la escuela. Es decir, no un olor específico, sino una atmósfera, una mezcla química que combinaba el olor de las aulas, de la goma de borrar, y del buffet donde pasábamos la mayor parte de los recreos. Le decíamos la cantina y era un quiosco de avanzada porque vendían pizzetas calientes, pebetes de salame y queso... Supongo que era una concesión hecha a alguien que llevaba años en el colegio. Me acuerdo de casi todos mis compañeros, de las alianzas que se tejían, de los enamoramientos, de las fraternidades... Me he ido encontrando con algunos de ellos en forma aislada, después de muchísimos años, y esos encuentros siempre me produjeron conmoción. Hoy esas amistades están donde ya las tenía alojadas: en mi cabeza y en mi corazón”.
Vocación de maestro. “En este viaje escolar aparecen ciertos maestros, más precisamente actitudes donde se notaba la pasión por lo que hacían, por ayudar a moldearte como persona. Porque, además, la docencia estaba muy prestigiada entonces en nuestro país, los maestros estaban mejor pagos y no necesitaban repartirse entre tres o cuatro empleos. Se los veía mucho más relajados que ahora, más abocados a la formación de cada uno de nosotros. Recuerdo en algunos de ellos una actitud de devoción que me conmueve. Supongo que hoy también debe existir, pero el esfuerzo que tienen que hacer en la actualidad los maestros para que esa mística no se pierda, es mucho mayor. Yo asocio a esa escuela con una sociedad donde los chicos y los ancianos eran privilegiados y no las primeras víctimas, como ahora. Asocio a la escuela con otro modelo de vida”.
Días de primaria. “Mi colegio primario, el Mariano Acosta, era sólo de varones, mientras que al lado funcionaba uno de mujeres; de modo que esa gran manzana era el pulmón de formación de todo el barrio y a partir de allí se estructuraban nuestras actividades: jugar en la calle, vaguear en las esquinas... porque, ¿dónde empieza o dónde termina la formación de uno? Yo creo que es una continuidad entre la escuela, la familia, las casas de los amigos... Es una combinación mágica de componentes y actitudes”.
Un buen compañero. “Una de las cosas que más orgullo me hizo sentir en la vida -más allá de lo profesional- pasó en la primaria: yo era un alumno medio, tirando a vago, con cierta capacidad pero no mucha devoción escolar, de modo que nunca llegué a abanderado. Pero durante tres años seguidos fui elegido mejor compañero y eso me produjo un orgullo que mi papá se encargó de destacar”.
los comienzos. “Empecé a actuar desde muy chico; de manera que en la primaria ya era actor. Pero tanto los maestros como mis compañeros y yo mismo lo tomábamos con naturalidad. Nací en una familia de actores, para mí estar con mis padres en un escenario era lo mismo que para otro chico ayudar a su papá en la farmacia. Y en la escuela actuaba cuando actuaban todos o nos integrábamos todos al coro”.
La secundaria. “Hice el secundario en el Sarmiento, que era el camino obligado de los rebotados del Buenos Aires y del Pellegrini. Recuerdo la decepción que me produjo no entrar al Buenos Aires: fui a ver la nota y allí estaba un gordito que había ido por lo mismo. Los dos nos habíamos sacado 81 y festejamos porque era una nota alta, sin ver que había un cartel que decía que, dada la gran cantidad de inscriptos, el puntaje mínimo se había elevado a 82. Además, mi entrada a la secundaria coincidió con una época muy movilizada políticamente y con la separación de mis padres, lo que produjo un quiebre en mi vida”.
La rata por el teatro. “El proceso de deterioro de mi atención escolar fue notable y no me parece digno de ejemplo. La calle empezó a llamarme mucho y mi interés por la secundaria era inversamente proporcional a mi pasión por el teatro. Empecé a dejar de ir al colegio cuando dejó de gustarme. A veces la educación debería ser más entretenida, no estar tan encapsulada. Finalmente, dejé la secundaria después de repetir tres veces tercer año, porque me quedaba libre. Había empezado a trabajar con fluidez y ese mundo me atrapó, y en casa necesitábamos de ese ingreso. Pero es una espina que me quedó atravesada”.
intuición. “Yo no asistí nunca a ningún taller, seminario ni escuela de teatro. No tuve un aprendizaje formal ni técnico; sino a partir de la observación de aquellos que me participaron del oficio. Yo siento como maestros a todos quienes me permitieron aprender, aunque más no sea mostrándome algo o hablándome de lo que les pasaba. Mis padres eran muy queridos en el oficio, pero no me refiero a la farándula sino a los laburantes y, justamente, fueron esas personas las que me dejaron respirar el oficio. De modo que mi aprendizaje fue dándose de manera imperceptible, más bien sensorial. Así aprendés de las actitudes generosas y también de las que no lo son. Hay que agradecer a esas personas con las que no coincidís, porque te evitan perder tiempo, ya que te muestran rápida y claramente lo que no querés ser”.
Ricardo Darín
Con una notable trayectoria como actor, conocemos en esta charla un costado poco frecuentado de Ricardo Darín. Las memorias escolares de este gran artista, autodidacta de vocación.
Personal
Ricardo Darín nació en Buenos Aires en 1957, cursó parte de la escuela primaria bajo el gobierno de Juan Carlos Onganía y abandonó el colegio secundario en los tiempos convulsionados previos al regreso de Perón a la Argentina.
Aprendizaje
Ha hecho un trato con Ricardo, su hijo mayor: “Vos llegaste en la escuela hasta donde yo no llegué -le dijo- por eso te pido un favor: todo lo que te parezca que yo tengo que saber, avisámelo, y yo a cambio te cuento algunas experiencias”. Acerca de su otra hija, Clara, su padre cuenta: “es una excelente alumna y un ejemplo para toda la familia. Se preocupa cuando se saca un ocho, mientras nosotros la miramos como si tuviera fiebre”.
Hollywood
Con una notable trayectoria en la actuación, Ricardo espera la gala del 7 de marzo, cuando se entreguen los afamados premios Oscar de la Academia de Hollywood. El actor representará a la Argentina como protagonista de “El secreto de sus ojos”, el filme de Juan José Campanella que fuera seleccionada junto a otros ocho filmes para disputar la terna de Mejor Película Extranjera.
así soy yo