Llegan cartas
Llegan cartas
Un ilustre desconocido
Ariel R. Pactat
D.N.I 17.008005
Señores directores: con “Un ilustre desconocido” me refiero a quien nos abandonara recientemente, pero sólo físicamente, ya que los que tuvimos el honor de conocerlo sabemos que nunca se irá, que es como esos amigos que uno siempre quiere que estén, o el compañero de pesca que quiere llevar o el padre que le habría gustado tener (y no es por faltarle el respeto al mío), y me refiero al señor Francisco Miguel Sánchez Guerra, a quien muchos deben haber conocido por su profesión de médico. Y no quiero minimizar el título o profesión, pero al lado de su persona quedaba algo chico y no precisamente porque “Franc”, como le decían sus amigos, fuera alto y robusto, sino porque realmente “era grande”, no sólo por su excelente desempeño profesional, sino que además era muy humanitario, sobresaliendo entre sus iguales por su gran bondad y ese carácter y excelente humor con el que nos recibía todos los días, a quien fuera: pacientes, amigos o conocidos.
Es por todo ello que personal y humildemente lo llamo Ilustre, no porque haya sido designado por alguna autoridad, sino por su gran hombría, honestidad, y accionar de siempre, y cuando digo desconocido, me refiero a que, si bien tenía centenares de amigos, creo que debía ser conocido en todo el mundo, por sus ejemplos y no sólo en su profesión, sino como persona, lo que pudo “transferir”, con su educación y ejemplo, a sus tres hijos. Lamentablemente, en una sociedad tan desmejorada, competitiva y sin valores volvemos a perder un gran ser, una gran persona y un gran amigo. Gracias por todo, “Franc”.
Vidrios polarizados
Eduardo Alonso.
L.E. 8.485.185.
Señores directores: Proporcionar seguridad a las personas y a los bienes es responsabilidad ineludible e indelegable del Estado en sus distintos niveles.
A lo largo de estos últimos años, el Estado demostró, pese a aparentes esfuerzos, ineptitud en el cumplimiento de esta responsabilidad; las pruebas están a la vista en las estadísticas que hablan de homicidios y robos, tornando una sociedad totalmente insegura.
Esta situación, lleva a que individualmente, las personas adopten medidas, por ahora pasivas, a fin de brindarse su propia seguridad; por ejemplo colocando rejas en todas las aberturas de sus viviendas, tenencia de perros guardianes, iluminación, instalación de alarmas o contratación de empresas de seguridad, etc.
Otra medida de seguridad es la colocación de vidrios polarizados en los vehículos particulares, con esta opción, se busca negar información a quien se apresta a delinquir respecto a la o las personas circulan dentro del vehículo, o que objetos se encuentran dentro del mismo, se trata de una medida de seguridad pasiva.
Ahora bien, recientemente, el municipio resuelve la prohibición del uso de vidrios polarizados en los vehículos, privando de esta manera la libertad que cada individuo tiene de brindar seguridad a su familia, su propia seguridad y la de sus bienes.
Se debe tener cuidado, una cosa es demostrar ineptitud para proporcionar seguridad a una sociedad que la viene reclamando desde larga data y otra cosa es tomar medidas equívocas.