El Litoral compartió minuto a minuto la estadía sabalera en Chile
El diario de un viaje que hoy puede ser histórico
El orgullo del presidente, los papás de la “joyita”, la gran predisposición del plantel, el elogio de Bielsa a Sciacqua, los recuerdos del “Bichi” y uno muy querido y ausente: Alfredo Ramírez.

El “Chino” Garcé eligió la tranquilidad de la lectura y se entretuvo con un libro que le regalaron.
Foto: El Litoral
Enrique Cruz (h)
(Enviado Especial a Santiago de Chile)
Los chilenos sienten un especial aprecio por su país. Se les nota a cada momento, en cualquier lugar y ante cada palabra. No entienden cómo la nafta puede costar igual en este país que en la Argentina. “¡Si nosotros no tenemos petróleo!”, comentan asombrados. Y no entienden por qué ellos, siendo una franja, pueden tener el país que tienen mientras nosotros perdemos tiempo, dinero y esfuerzos en luchas intestinas. “Nosotros necesitamos que ustedes anden bien”, dicen los chilenos. Y elogian a la presidenta, pero muchos dicen que Pinochet no fue tan malo como lo quieren hacer parecer. “Se equivocó en los derechos humanos, pero dejó un país subido a una Ferrari”, señalan. Pero claro, son opiniones, formas de ver las cosas y la realidad.
Lo cierto es que a esta Santiago de Chile con mucho calor pero sin humedad, con algunos picos nevados en la precordillera y sin el smog tan característicos de otros tiempos, llegó el plantel de Colón para afrontar este partido clave de Copa Libertadores. Y El Litoral tuvo el privilegio de estar al lado de los jugadores, de los dirigentes y de los hinchas que viajaron en el vuelo de Aire y Sol Travel, muchos de ellos (los hinchas) cumpliendo el gran sueño: ser parte de la delegación. Y en este aspecto, vale la pena señalar y resaltar lo que hicieron los jugadores y los dirigentes. Porque allí se lo vio al presidente, Germán Lerche, caminar por el avión y conversar animadamente con la familia Corbo que, dicho sea de paso, trajo un “infiltrado”, ya que de los tres, hay uno que es hincha de Unión, pero convencido por el hermano y por el deseo de estar junto a su hijo —sabalero por supuesto— se subió al avión, aunque aclaró: “Hasta acá los acompaño, pero a la cancha no me llevan”. Y lo mismo ocurrió con el Bichi Fuertes, que tras tomar unos mates en pleno vuelo fue caminando por la aeronave y también saludó y se sacó fotos con todos, algo que el Turco Mohamed y casi todos los muchachos repitieron sin mostrar en ningún momento un gesto de fastidio.
Un llamado a Alfredo
Uno de los grandes ausentes en este viaje es Alfredo Ramírez. “Recién lo llamé, le dije que si estábamos a punto de subirnos al avión para ir a jugar la Libertadores a Chile es por su aporte y que ojalá esté muy pronto en el equipo”, confió Germán Lerche a El Litoral. Por su parte, el doctor Eduardo Vega dijo que “para mí, se va a recuperar antes de lo que muchos pensábamos. Tiene un esguince de rodilla que comprometió su ligamento lateral. En un primer momento, podía ir al quirófano, pero resolvimos que no. Y ya está haciendo algunos trotes y su recuperación es avanzada. De los tres meses que faltan de competencia, estará más tiempo adentro que afuera. En eso soy optimista”, dijo Lalo, con lo cual hay tranquilidad para el Turco y la convicción de que no será necesario buscar un refuerzo en su lugar.
Un estadio hermoso
Ayer por la tarde, el plantel hizo el reconocimiento en el estadio de San Carlos de Apoquindo. Ubicado en una zona residencial, muestra el enorme poderío económico de la Universidad Católica, cuyo club está dividido un 30 por ciento propiedad de la misma Universidad, y un 70 por ciento en manos de una sociedad anónima que cotiza en bolsa. “Si el rating de la selección es de 60 puntos, el de Colo Colo es de 50, el de la U de Chile es de 30 y el de la Católica es de 10”, nos comentaba un colega chileno. Ubicado al pie de la precordillera, el estadio, que lleva el nombre de San Carlos de Apoquindo pero que tiene una tribuna principal con el de Sergio Livingstone, quien a los 90 años sigue dando “cátedra” de periodismo en la televisión nacional (el mismo que fue arquero de Racing), tiene una capacidad que no supera las 20.000 localidades. La dirigencia de Colón se preocupó y mucho por el lugar que le iban a destinar a los 1.500 hinchas que estimaban oficialmente que llegarán hoy a ver al equipo. “Tenemos el dato de que vienen 12 ó 13 colectivos, más los que viajaron con nosotros, más los que vienen en forma particular”, señaló Pedrito Eusebio. Por eso, la dirigencia de Colón, con el presidente Lerche a la cabeza, gestionaron que a la parcialidad rojinegra se le otorgue un lugar más amplio y no el codo habilitado por la Católica, donde no entran más de 800 espectadores.
Los padres de la “joyita”
Néstor Bertoglio y su esposa Mónica también formaron parte de la delegación en el vuelo chárter. “¿Vos sos el jefe de deportes de El Litoral?, qué bueno, nosotros vamos siempre al diario a buscar lo que sale de Facundo. No nos perdemos uno solo de los artículos que ustedes escriben de él. Y las fotos, que son estupendas”, cuenta entusiasmado Néstor, que dejó su San José de la Esquina para acompañar a Facundo. El pibe, de enorme futuro, mantiene el perfil bajo y la humildad. Sabe que el equipo lo necesita y que los elogios del Turco lo tienen que agrandar: “Es el típico jugador desequilibrante de un equipo campeón”, dice el Turco Mohamed, que no ahorra elogios hacia el promisorio volante sabalero.
El “Bichi” acorralado
Cuando el plantel arribó, cerca de las 12.45 de ayer lunes, al aeropuerto de Santiago de Chile luego de una hora y media de impecable vuelo, los periodistas chilenos se abalanzaron sobre el Bichi Fuertes, quien jugó en la Católica en 2007 y en los últimos días señaló que “si le hago un gol a la Católica no sé si lo grito”. Fuertes se fue mal con los dirigentes, porque en diciembre sufrió la rotura de ligamentos cruzados y no le respondieron como él pretendía. Fue ese el momento en que Lerche lo llamó y le dijo que se viniera a hacer la recuperación en Santa Fe y se reincorpore al equipo. Ya estaba Astrada de entrenador y enseguida llegó el Turco Mohamed para hacerse cargo del equipo. Según los colegas chilenos, los dirigentes de la Católica también se enojaron con él por su salida intempestiva. De todos modos, ninguno se preocupó por darle la atención debida cuando atravesaba uno de sus momentos más complicados como jugador.
El efecto Bielsa
Los chilenos están virtualmente enamorados de Marcelo Bielsa. Fue así que luego del entrenamiento de ayer, muy liviano y sólo para reconocer el campo de juego (que está muy bien), el Turco Mohamed se refirió al entrenador argentino, también con palabras de elogio hacia su labor, pero defendió a Maradona: “Cuando a Argentina las cosas le fueron muy bien en la parte previa, en el Mundial fracasó. En cambio, cuando fuimos de punto, mal con todos y con el pesimismo del hincha, se hicieron grandes torneos, como en 1986 y 1990. Eso puede ocurrir ahora”, dijo Mohamed, quien no desaprovechó la ocasión de tirarle un “palito” a los grandes del fútbol argentino: “Boca, River, Independiente, San Lorenzo y Racing quisieran estar en el lugar que hoy está Colón”, señaló el entrenador sabalero.
Pavada de elogio
Mario Sciacqua andaba con un libro, que en realidad es una biografía de Marcelo Bielsa escrita por el colega Ariel Senosiain. En una de sus páginas, Bielsa habla de la camada de jugadores integrada por Gamboa, Berizzo y Saez, entre otros, y señala: “... Y había un delantero, Mario Sciacqua, que muchas veces lo obligaba a Gabriel Batistuta a ir al banco de suplentes”. Muchos se pellizcaban para creerlo. Hablando en serio, un elogio tremendo de Bielsa hacia Marito, quien compartió el viaje junto a Roberto Marioni y el profesor Virgilio. “Muchachos, vengan al hotel que ustedes van a ir al entrenamiento con nosotros”, les dijo, a los tres, el Turco Mohamed. Es que una buena parte de la delegación se alojó en el hotel Torremayor, en la zona de Providencia, y Colón lo hizo en el Intercontinental de Las Condes.
Rossi se quedó
Rubén Rossi se quedó en Santa Fe. El director del fútbol amateur no pudo con su genio y pese a haber sido invitado por el presidente, prefirió quedarse para ajustar detalles para la inauguración de la pensión (o mejor dicho, “casa fútbol”), hecho que se producirá el viernes que viene y que genera una gran expectativa y entusiasmo en los dirigentes. “Gastamos mucho más de esos 1.400.000 pesos que prometí invertir cuando hicimos el anuncio, en abril del año pasado. Es que les damos a los chicos un mobiliario que ni nosotros tenemos en nuestras casas, como plasmas y demás. Queremos que estén bien y que la pensión, o casa fútbol como dice Rubén, sea un ejemplo y un orgullo para los colonistas”, señaló Lerche.
No podía faltar
Al margen de los dirigentes sabaleros, con Lerche, Eusebio, los Maglianesi, Pradolini, Marín, Chemes en el vuelo y quienes, como Moncagatta, que llegarán por vía terrestre, se pudieron ver a otros verdaderos personajes sabaleros. Uno de ellos, el infaltable Padre Axel, que divirtió a todos y seguramente rezará mucho por Colón, una de sus grandes pasiones. A propósito de Marcelo Maglianesi, le contó a El Litoral que “las obras en el estadio marchan a pasos agigantados aunque estamos en la etapa en la que no se ve demasiado, porque son los cimientos. En la zona de los nuevos palcos, sobre el sector norte, donde irá la nueva bandeja, habrá salones de múltiple funciones con capacidad para 300 personas Allí, se podrán realizar fiestas, cumpleaños, casamientos y, los días de partido, habrá una especie de comedor y la gente podrá estar sentada, tomando o comiendo algo y viendo el partido”. Además, los dirigentes nos comentaron que luego del recital de Sabina, del domingo, se inició un trabajo en el césped del estadio, razón por la cual quizás no presente el aspecto impecable y excelente que tuvo en los últimos encuentros.









