al margen de la crónica

Inolvidables rubias de celuloide

Es notoria la debilidad que tenía el cineasta británico sir Alfred Hitchcock por las actrices rubias. Lo cierto es que el obeso director de “Psicosis” logró trabajar en cada década desde los años ‘40 hasta su muerte en 1980 con las más hermosas estrellas hollywoodenses, siempre y cuando cumplieran el requisito de ser blondas.

Vale la pena un pequeño repaso: desde su desembarco en Estados Unidos hacia 1940 -dejando tras de sí una interesante producción en su Inglaterra natal-, el maestro del suspenso dirigió a Joan Fontaine (“Rebeca” y “Sospecha”), Ingrid Bergman (“Recuerda”, “Tuyo es mi corazón” y “Atormentada”), Marlene Dietrich (“Pánico en la escena”) y a la talentosa Anne Baxter (“Yo confieso”).

Ya entrados los ‘50, conoció a una de sus más grandes musas, quien lo acompañó en un puñado de grandiosas películas antes de abandonar su carrera para casarse con el príncipe Rainiero III de Mónaco: Grace Kelly. Es llamativo que la glamorosa actriz haya trabajado en tres filmes hoy considerados entre las cotas más altas del cine “hitchcockniano” como “La ventana indiscreta”, “Crimen perfecto” y “Atrapa a un ladrón”.

Sin embargo, la lista continúa: Vera Miles (“Falso culpable”), Doris Day (“El hombre que sabía demasiado”), Kim Novak (“Vértigo”), Eva Marie Saint (“Intriga internacional”), Janet Leigh (“Psicosis”) y su última gran “rubia” Tippi Hedren (“Los pájaros” y “Marnie, la ladrona”). Decididamente, a sir Alfred no le gustaban demasiado las morenas.

A casi tres décadas de su fallecimiento, la vigencia de sus preceptos está completamente vigente. Incluso en cuanto a los criterios para elegir a las actrices. Esto quedó de manifiesto cuando se conoció la noticia de que el director Martin Campbell estaría preparando, para 2011, una remake de “Los pájaros”. Y, según se supo, el protagonismo podría recaer en Naomi Watts. Una de las rubias más hermosas en el cine de estos tiempos.