Pérez por Yacob y Buján por Torres en Unión

A pesar de las dos derrotas,

Alí toca lo justo y necesario

El cuerpo técnico le da la confianza a la mayoría de los titulares que bancaron la campaña que lo puso como protagonista en el campeonato de ascenso.

A pesar de las dos derrotas, Alí toca lo justo y necesario

La lluvia no pudo con la pasión.

La hinchada de Unión dio muestras cabales del acompañamiento permanente al equipo, cuando llenó la cancha en una noche inestable y no apta para estar al aire libre, como fue la del viernes 5 cuando los tatengues recibieron a Tiro Federal. Fue la primera derrota como local, pero no será obstáculo para que la gente acuda de la misma manera el viernes ante los mendocinos.

Foto: Pablo Aguirre

 

De la Redacción de El Litoral

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El retorno de Alejandro “Tarrito” Pérez por Walter Yacob y el debut como titular del zurdo Hernán Buján serán las principales novedades que presentará Unión este viernes a la noche —desde las 21.30 y sin TV— para recibir a Independiente Rivadavia de Mendoza, buscando la recuperación después de las dos derrotas consecutivas en el campeonato de ascenso, frente a Tiro Federal de Rosario y San Martín de Tucumán, respectivamente.

Es evidente que, a pesar de los dos duros golpes que recibió el equipo, el entrenador Fernando Alí trata de mantener la calma, apostar a la confianza con los jugadores que fueron los protagonistas de esta muy buena campaña que lo sigue teniendo a Unión en un lugar expectante y no “meter mano” a fondo con los once titulares.

El cambio de Buján por Torres está obligado por las cinco amarillas a las que llegó el “Coqui” en el Jardín de la República, mientras que la vuelta de “Tarrito” apunta a darle mayor manejo de pelota y salida clara al equipo por derecha, intentando recuperar la sociedad en tándem por ese costado con Matías Donnet.

En consecuencia, pasando en limpio, los once titulares para enfrentar a Independiente Rivadavia de Mendoza el viernes a la noche serán: Limia; Pérez, Renzo Vera, Correa y Cardozo; Donnet, Calgaro, Saucedo y Buján; Pratto y Cólzera.

El tema Guerra

Está claro que Claudio Guerra es un buen jugador de fútbol, más allá de los goles que aporta al equipo. Además, el ex Huracán es un referente adentro y afuera de la cancha para este plantel, jugador querido por la gente en las tribunas.

Decir que Unión perdió estos dos partidos porque faltó Guerra es demasiado, pero el equipo lo sintió por todo lo que transmite, a pesar de la muy buena impresión que dejó Lucas Pratto (el chico que vino de Boca jugó bien y ya marcó un gol).

El jugador está desesperado por volver ya mismo al plantel, pero el cuerpo médico junto al comando técnico no quieren cometer locuras. En principio, acorde al plan de recuperación por el desgarro, la idea sería sumarlo a la delegación contra la CAI en el sur del país y devolverle la titularidad contra Ferro en Santa Fe, por lo que el goleador quedaría descartado para este juego del viernes a la noche frente a Independiente Rivadavia de Mendoza en el estadio 15 de Abril.

Después, al sur

Luego del choque de este viernes a la noche a las 21.30 frente a Independiente Rivadavia de Mendoza en Santa Fe, el equipo del “Turco” Alí deberá emprender el viaje más largo de la agenda en el certamen de la Primera “B” Nacional, ya que tendrá que viajar hasta la lejana Comodoro Rivadavia para enfrentar a la Comisión de Actividades Infantiles (CAI), equipo que es dirigido por dos ex jugadores sabaleros: Luis Adrián Medero y Claudio Marini.

De acuerdo con lo que acordaron los clubes, este partido se jugará el sábado 27 de febrero, desde las 17, en el Estadio Municipal de Comodoro, obviamente sin televisación, por lo que en los próximos días comenzará el diagrama de este largo viaje de parte de los dirigentes rojiblancos, donde hay que ir primero de Santa Fe hasta Aeroparque y desde allí al sur del país, para jugar en “la ciudad del viento”.

Finalmente, luego de visitar a la CAI, Unión volverá al estadio 15 de Abril para hacer las veces de local frente a Ferro Carril Oeste, el verdolaga de Caballito.

4

Rivales

Por encima de la línea de Unión, después de perder el jueves a la noche en Tucumán con San Martín, había cuatro rivales que podían estirar la diferencia: San Martín de San Juan, Olimpo, Instituto y All Boys. Para fortuna de los intereses tatengues, no ganó ninguno. Los sanjuaninos y los de Floresta, perdieron; bahienses y cordobeses, empataron.

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Llegó el momento de ver en campo al tercero de los refuerzos 2010 del Unión de Alí: el zurdo Hernán Buján debutará como titular este viernes a la noche contra los mendocinos.

Foto: Luis Cetraro

/// análisis

Nostalgias de una tarde futbolera

Gastón Dubois

Casi con la misma inocencia con la que toman la leche, se pelean porque fue palo, porque fue gol, porque fue foul o porque tienen ganas. Sí, son los chicos que juegan a la pelota en el barrio e inexorablemente me recuerdan a mí. Imborrable es el recuerdo de mi infancia futbolera: es el mismo marco (no así la misma plaza), los arcos hechos con remeras y buzos, la pelota sigue siendo de un solo dueño, el “comilón” o “ morfón” sigue existiendo, el “hermano mayor” también; el que “toma mate” o el “ Martín pescador” en la puerta del arco canta los goles como el “Bichi”; el gordito patadura (a esta altura ya es un clásico) siempre va al arco. Ni qué hablar del que quiere “entrar” y nadie “sale”.

De forma repentina, recuerdo al señor más grande que miraba desde afuera. Paseando su perro nos observaba pensativo, con ganas de entrar. Nosotros, por supuesto, nunca lo invitamos. Tal vez porque nunca lo pidió en voz alta, o quién sabe por qué.

Con asombro me doy cuenta (mientras escribo) de que soy parte de la escena: hoy el señor grande que mira soy yo; risa y nostalgia de por medio, recuerdo algún gol, que en su momento fueron como los de la “Chiva” Di Meola, o como los del Turco Alí. Nunca supe cuál era mi puesto en el equipo, supongo que ya no importa. Mejor no enterarse.

El tiempo hizo de mi niñez un recuerdo, y con él, las tardes de pelota. En este momento, me doy cuenta de que llegó la hora de ir a verlos jugar con la ilusión de, a lo mejor, ir al arco.