Una joya arquitectónica a orillas del Danubio
Una joya arquitectónica a orillas del Danubio
Marcelo Nagy
(EFE)
El Parlamento húngaro, una de las joyas arquitectónicas de Budapest y símbolo de la independencia húngara, cumple estos días el 125º aniversario del inicio de su construcción.
El edificio domina el panorama de las orillas del Danubio, que divide a Budapest en dos partes, y su construcción se remonta a 1885 según los planos del arquitecto Imre Steindl (1839-1902).
Las obras finalizaron en 1902 y en ella se utilizaron 40 millones de ladrillos y 40 kilos de oro laminado de al menos 22 quilates.
El edificio neogótico tiene rasgos que se asemejan al del Parlamento de Londres y está considerado uno de los más típicos ejemplos del llamado “historicismo ecléctico”, por estar cargado de alusiones a grandes acontecimientos y personajes históricos.
Paseando por sus largos pasillos se tiene la impresión de haber visto edificios similares en otros países y de otras épocas.
Su construcción fue la inversión más importante del fin del siglo XIX y en ella se utilizaron materiales húngaros a cargo de arquitectos, diseñadores, trabajadores nacionales, en un proyecto que significó un auge para diversos sectores de la economía de esa región.
El Parlamento húngaro tiene una superficie habilitada de 18.000 metros cuadrados, con una longitud de 268 metros, una anchura máxima de 123 metros y una altura máxima 96 metros en su cúpula, lo que lo convierte en el segundo edificio más alto de Hungría.
El acceso tiene lugar por sus 27 puertas y en el interior se circula por 29 escaleras y 13 ascensores.
El arquitecto, al preparar los planos del edificio, era consciente de la relevancia de la obra situada junto al Danubio, por lo que “decidió que no habría ni chimeneas ni humos”, explicó el arquitecto principal del Parlamento, József Lukács.
Por esa razón se decidió instalar una técnica innovadora en aquella época para la calefacción, que era de vapor y que llegaba de una casa que situada a unos 200 metros del edificio principal.
En sus majestuosas salas y pasillos se hallan esculturas que representan los oficios de aquel tiempo, cada uno de ellos con su propio distintivo, pero aparece también representado el propio arquitecto Steindl, con los planos en sus manos.
De sus paredes cuelgan pinturas y sus enormes ventanales tienen cristales adornados con plomo.
El edificio quedó operativo para la celebración del “milenio” de 1896, cuando Hungría cumplía mil años de su fundación, pero la inauguración se aplazó por seis años.
En la primera sesión de las dos Cámaras de junio del mismo año, la histórica corona magiar se trasladó al Parlamento, pero el emperador de la casa austríaca de los Habsburgo, Francisco José y su esposa, la reina Sisí, no asistieron al acontecimiento.
El arquitecto Steindl murió a finales de agosto de 1902, por lo que no pudo estar presente en su inauguración oficial, el 8 de octubre de ese año.
Actualmente, el edificio alberga la asamblea unicameral húngara y desde 2000 se puede visitar su interior y ver la histórica corona real y otras joyas de la corona.
El Parlamento húngaro festeja el 125º aniversario del inicio de su construcción. Fue inaugurado en 1902.
Foto: Archivo El Litoral