Palabra del Tigre Acosta

Rodolfo Walsh resistió y se mató

DyN

El escritor, periodista y militante montonero Rodolfo Walsh “estaba dispuesto a morir sí o sí” en el tiroteo que mantuvo el 25 de marzo de 1977 con marinos del Grupo de Tareas de la Esma que iban a secuestrarlo y “se suicidó”, aseguró el jefe de aquel comando, Jorge “El Tigre” Acosta.

La supuesta revelación fue hecha por el ex represor y ex capitán de la Armada en una carta que presentó al Tribunal Oral Federal 5 (TOF 5) en el juicio que se sustancia contra él y otros 17 oficiales navales y prefectos y un militar, todos acusados de privaciones ilegales de la libertad y tormentos en la Esma.

Los investigadores siempre sostuvieron que aquel día Walsh despachó en un buzón de Constitución varias copias de su célebre texto de denuncia “Carta a la Junta” y luego concurrió a la esquina de las avenidas San Juan y Entre Ríos para encontrarse allí con un compañero suyo de Montoneros, que habría delatado a los marinos esa cita.

Los marinos estaban aguardando para ejecutar la emboscada e intentar capturarlo pero Walsh se habría resistido con un viejo revólver de calibre 22. Ricardo Coquet, un sobreviviente que testificó ante el juez federal Sergio Torres, relató que uno de los imputados, el ex policía Ernesto “220” Weber, le contó orgulloso: “Lo bajamos a Walsh. El hijo de puta se parapetó detrás de un árbol y se defendía con una 22. Lo cagamos a tiros y no se caía el hijo de puta”.

Según declaraciones de detenidos que sobrevivieron, en la Esma el cadáver de Walsh fue exhibido posteriormente a los secuestrados. En otro tramo de su carta al TOF 5, Acosta denunció lo que consideró como “apología del delito” por una parte del público que asiste al juicio cuando aplaudió, días atrás, en una de las audiencias, en el momento en que el tribunal a través de su secretaría hizo leer la “Carta a las Juntas” de Walsh.

Acosta reivindicó la represión ilegal al afirmar que “las acciones terroristas” de Montoneros “desataron la Guerra Civil Revolucionaria de los años 70 y en la cual debieron terciar las fuerzas uniformadas para restablecer la paz”. Y argumentó que el grupo de Tareas de la Esma “lo hizo priorizando la vida, el menor daño posible y la proporcionalidad y racionalidad adecuadas a la guerra civil revolucionaria que los terroristas impusieron e iniciaron. Está suficientemente probado que yo he sido el jefe de Inteligencia de la UT 3.3.2 desde enero de 1977 y por ello he participado en la guerra fratricida que no inicié ni definí en su contenido”, asumió Acosta.

Los miembros del Grupo de Tareas 3.3.2 de la Esma son juzgados por 85 casos de delitos contra la humanidad -tormentos y privaciones ilegales de la libertad-, entre ellos, los secuestros y desapariciones de la fundadora de Madres de Plaza de Mayo, Azucena Villaflor de Devicenzi, María Bianco, Esther de Careaga; y las monjas francesas Leonie Duquet y Alice Domon.

Después de la “Carta a la Junta”, habría caído en una trampa que le tendieron los marinos de la Esma.

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El escritor y periodista desaparecido en marzo del “77.