Figueroa empató y los rosarinos se la bancaron con uno menos

Central usó la cabeza mejor que Colón

El empate 1 a 1 fue justo, entre el empuje sabalero y el aguante canalla. Hubo un marco multitudinario en el Cementerio de los Elefantes.

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No lo grita: Federico Nieto agradece con el beso en la cabeza la mandada de Rivarola que terminó en gol. Si bien Valentini la metió adentro del arco, el árbitro Loustau se lo dio al zurdo de Colón. Es obvio decir que “Pirulo” —de pasado canalla— no lo gritó.

Foto: Flavio Raina

 

Darío Pignata

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Esta vez no hubo caso. Y eso que la actitud fue igual o superior que en partidos anteriores, como consecuencia de la expectativa que había generado el partido en la semana y la gran motivación que trajo en los momentos previos la derrota de Vélez a manos de Huracán. Entonces, sabiendo que al ganar, quedaba como único puntero del fútbol argentino, Colón salió con todo. Ahora, con el diario del domingo en la mano, es fácil decir que el equipo extrañó las gambetas de Facundo Bertoglio. Pero también es justo decir que Central jugó un partido más inteligente y se llevó de Santa Fe lo que vino a buscar. Usó mejor la cabeza el equipo de Cuffaro, para plantear el partido que más le convenía —tres puntas arriba presionando en la salida—, para empatarlo con la testa de Figueroa y para aguantarlo durante unos 25 minutos con un jugador menos por la expulsión de Gómez. En los dos vestuarios, se pusieron de acuerdo a la hora de hablar: “El empate fue justo”, dijeron los dos DT casi al mismo tiempo.

Con el 1 a 1, quedó abierto para cualquiera de los dos. Se lo pudo llevar Colón en esa linda resolución técnica de zurda que utilizó Esteban Oscar Fuertes adentro del área, pero la pelota pegó en el caño, salió y fue a parar a las manos de un arquero que estaba vencido. Y se lo pudo llevar Central, pero Diego Pozo lo evitó dos veces: primero a De León y después a Núñez. Hubiera sido injusto que uno de los dos se llevara todo y el otro quedara sin nada.

Equipos de los ‘70

Si uno analiza cómo arrancó jugando Rosario Central —tres delanteros arriba con Caraglio, Figueroa y Zelaya— y cómo terminó jugando Colón —cuatro delanteros en campo: Lucero, Ríos, Nieto y Fuertes—, parecía un choque de la época de los ‘70 cuando los esquemas tácticos eran así.

Claro que, en ambos casos, mandan las necesidades. Central, acompañado por unos 3.500 canallas, no podía salir a cuidarse en Santa Fe, porque además Chacarita lo había mandado a la zona de Promoción. Colón, alentado ruidosamente por su gente en el final, quedó mucho más obligado cuando Gómez vio la roja y se quedó con un jugador más en el campo siendo local. Entonces, Mohamed “murió” con dos punteros bien abiertos y dos delanteros de área. Podría haber entrado el mismo “Turco”, rememorando sus tiempos de “9” con las calzas flúo y la “colita” en el pelo, que anoche no era la noche. Ni con dos, tres o cuatro delanteros juntos en los minutos finales.

El partido fue, en término de trámite, de ida y vuelta. Demasiado lento al principio, bien rapidito al final. Quiero confesar que en ningún momento pude notar el partido “violento” que vio el joven árbitro Patricio Loustau a la luz de cómo sancionó: terminó sacando más de diez tarjetas entre las amarillas y las rojas. Porque una cosa es llevar al partido con rienda corta. Pero otra, distinta, es revolear tarjetas porque sí simplemente.

Sin recambio

Si una bandera puede hacer flamear Colón como cierta a la hora de soñar con la ilusión del campeonato es el gran poder de recambio que tiene, porque después del sueño copero, todos los cañones apuntan al torneo local. Es por ello que resultaba increíble ver en reserva a jugadores como Maxi Caire, el colombiano Mosquera y Alfredo Ramírez, entre otros.

Pero así como hay puestos en los cuales Colón tiene dos profesionales del mismo nivel, el mismo “Turco” Mohamed avisó en la semana que no tenía un “espejo” para Bertoglio. Intentó tocar lo menos posible el dibujo táctico y darle una posibilidad a Lucas Acosta como enganche en el mismo lugar. Hay que partir de una base clara: Mohamed está convencido que Lucas Acosta es un muy buen jugador que no logró explotar en Colón. Lamentablemente, más allá que armó la jugada del gol de Rivarola, no pudo encontrar el rumbo en la mitad de la cancha. Claro que tampoco lo encontraron Moreno o “Pirulo”, no sólo con la pelota sino para poder frenar a Gervasio Núñez, la figura de la cancha.

El gol, cerca del final del primer tiempo, cambió los planes. Lo que era un ingreso seguro de Lucero fue aparición de Ricky Gómez por Lucas Acosta. La expulsión del otro Gómez, el de Central, apuró los tiempos del rápido ex jugador de Godoy Cruz, pedido por la gente y ovacionado. Y el gol de Figueroa, aceleró al ingreso de Andrés Ríos. Entonces, Colón quedó en el campo con cuatro puntas. Le sobraron delanteros, pero le faltó ese jugador pensante que quiebre el cerrojo con una gambeta en velocidad.

Central, al final, terminó usando mejor la cabeza que Colón. No sólo por el testazo de Luciano Figueroa, sino porque siempre pensó sin desesperarse. Se fue 0-1 al entretiempo sin merecerlo y no se extravió. Ni adentro ni el banco. Quedó con uno menos cuando Loustau expulsó a Gómez y tampoco cometió locuras. Usó la cabeza y pensó Central en Santa Fe. Se defendió bien atrás y hasta contragolpeó inteligentemente arriba. Pensó cómo complicar a Colón puntero y lo consiguió. Los locales se quedaron con un punto y la punta. Los visitantes canallas, que se llevaron un punto vital para el promedio del descenso, consiguieron el premio por saber usar la cabeza mejor que Colón.



Un cabezazo inatajable

Central usó la cabeza mejor que Colón

El “Yacaré” Gervasio Núñez armó una corrida fenomenal por izquierda y provocó el tiro de esquina. El mismo zurdo lo ejecutó y Luciano Figueroa saltó entre todos, rompió la marcación zonal sabalera y la cruzó con la cabeza al gol. Fue imposible para Pozo. El “9” de Central, aplaudido por sus hinchas, se fue expulsado después del partido porque, estando amonestado le tiró, la camiseta a la gente, algo que está penado por el reglamento. Foto: Pablo Aguirre

LA FOTO /// Quiero ver toda la gente...

Alentando al sabalero

Central usó la cabeza mejor que Colón

El marco de público que volvió a presentar el Cementerio de los Elefantes fue imponente, con una ruidosa fiesta acompañada de papelitos y bombas de humo con colores cuando el “Bichi” Fuertes encabezó la fila para salir a la cancha. A pesar de no convencer a nadie el empate de local ante Central y con un jugador más en la parte final, los hinchas reconocieron la entrega de los dirigidos por Mohamed. El equipo se fue aplaudido por el pueblo sabalero que goleó en las tribunas con su presencia.

Foto: Pablo Aguirre

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Con alma y vida le entra el “Bichi” Fuertes al balón, levantando parte del césped. Una vez Galíndez y otra vez el caño le dijeron no al grito del “20”.

Foto: Flavio Raina

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Podía poner 24 delanteros el “Turco” Mohamed anoche que la pelotita no quería entrar. La del caño de Fuertes fue increíble: era gol, pegó, rebotó y volvió a las manos del arquero.

Foto: Pablo Aguirre

“Yo estaba para jugar la Libertadores y volví seis meses a Central para poner la cara peleando el descenso. Hice cinco goles, valiosos para la permanencia. Me crié en el club y no merecía los insultos de estos hinchas desagradecidos. Estoy dolido porque me silbaron y me putearon. A ellos les gustan los jugadores que hablan y venden humo, pero yo no soy de esos”.

Iván Moreno

Ex Central, hoy en Colón.