El equipo quedó lejos del objetivo de tres puntos que llevó a 2.000 kilómetros de Santa Fe...

Unión pasó del “casi gana” al “casi pierde” en un rato

Partidos como el de ayer no se pueden ni empatar, pero si no fuese por Limia...

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Soto Torres encara con pelota dominada ante la marca de Yacob, quien a último momento entró de titular por el lesionado Vera.

Foto: Gentileza Diario Crónica de Comodoro Rivadavia.

 

Enrique Cruz (h)

(Enviado Especial a Comodoro Rivadavia)

Hay dos lecturas para el empate a casi 2.000 kilómetros de Santa Fe. La primera se expresa mediante las conclusiones del trámite del partido; y en este rubro, Unión no sólo que sumó un punto sino que, además, estuvo cerca de perderlo si no hubiese sido por el enorme segundo tiempo de Limia. La segunda lectura es prescindente de los 90 minutos y marca el rojo con el que Unión volvió de su cosecha sureña. A estos partidos hay que ganarlos y Unión estuvo distante de conseguirlo. Por eso queda una sensación magra, hasta insulsa, del puntito que se logró penando, casi sufriendo más de la cuenta en la parte final del partido ante un rival de escasas pretensiones y que lo superó en el trámite durante todo el segundo tiempo.

Un equipo con aspiraciones de ascenso y, por ende, ansias de protagonismo, tiene que pegar golpes duros o no dejar escapar posibilidades para sumar. La de ayer era una de éstas. La CAI está antepenúltimo en la tabla del campeonato y ocupa el mismo lugar en la del descenso. Por ahora escapa del descenso directo, pero es muy difícil que zafe otra vez de la Promoción. Su permanencia en la categoría está atada con alambres. Pero, sin embargo, terminó siendo superior a Unión durante todo un tiempo y parte del otro. Se acomodó en la cancha, lo empató y luego desperdició situaciones muy claras y su arquero, Alejandro Limia, fue figura preponderante para mantener el resultado. Así, los números de la cosecha no cierran; ni tampoco revelan chances serias de que las dificultades de Unión para sumar de visitante se van a terminar enseguida.

Con viento a favor

No hubo viento en Comodoro; o en todo caso, lo hubo pero no en la medida en que habitualmente afecta esta contingencia al desarrollo de un partido en esta ciudad. Sin embargo, la brisa que favoreció a Unión en el primer tiempo y a la CAI en el segundo, marcó claros antagonismos en el trámite.

Unión tuvo un par de virtudes esenciales en el primer tramo del partido: 1) apretó bien arriba, casi sobre la salida defensiva de la CAI; 2) esa intención de plantarse en el terreno rival lo llevó a dominar territorialmente el partido. Ya en el primer minuto, Guerra le robó una pelota al inseguro Manchot, y Pratto quedó mano a mano con Capogrosso desperdiciando una oportunidad.

El gol de Unión se veía venir, estaba al caer. El equipo manejaba la pelota en el medio (muy buen primer tiempo de Matías Donnet, además del gol), apretaba con Saucedo y Calgaro sobre los volantes rivales y no le daba espacios a la dupla de volantes ofensivos (Villafañe-Soto Torres) que en el segundo tiempo se cansaron de generar situaciones propicias para su equipo. Avisó Guerra con una “tijera” que dio en el travesaño y desde una salida desde el fondo tatengue llegó el gol de Matías, que le dio la ventaja parcial al tatengue, absolutamente merecida.

Con viento en contra

El antes y después del partido lo marcó el gol de cabeza de Piñero. Unión lo sintió, se dejó caer, dejó de tener incidencia Matías Donnet, no pesó casi nunca Buján, dejaron de subir los marcadores de punta y el equipo se retrasó en la cancha, quedando un enorme espacio entre los volantes y los delanteros.

La salida de Guerra terminó de complicar el panorama. No entró bien Cólzera, quien, además, se vio obligado a transitar mucho espacio hasta juntarse con Pratto. Unión no fue compacto, perdió solidez, dejó de recuperar la pelota en el mediocampo y empezó a tener serios problemas defensivos conjurados casi todos por un Limia espectacular en el segundo tiempo.

Tampoco la entrada de Coqui Torres sirvió, porque Unión inclinó mucho el juego por el costado derecho y porque, en realidad, lo que menos hizo el equipo fue disponer de la pelota. Eso que bastante bien había realizado en los primeros 30 minutos del partido, cuando manejó las acciones, se perdió totalmente en el complemento, momento en que la CAI se adueñó por completo del trámite y puso en jaque hasta el empate.

Por eso, volviendo al análisis que hacíamos más arriba, el resultado se cotiza sólo por la forma en que se dio el partido. Pero no sirve. No alcanza. Unión tenía que ganar los tres puntos para recuperar terreno. La cosecha de visitante sigue siendo escasa, hace diez partidos que no gana y en ese lapso apenas si reunió algo más del 10 por ciento de los puntos. De esta manera, los números no le van a dar para entrar entre los cuatro primeros. Hay que ayudar urgente a la brillante campaña de local consiguiendo puntos afuera. Y en este caso, frente a un rival menesteroso y urgido —aunque con escasas presiones—, la única que quedaba era ganar. Y milagrosamente se empató.

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Espectacular volada de Limia, la figura de Unión en el segundo tiempo. El arquero tatengue fue responsable directo del punto que rescató Unión en el sur.

Foto: Gentileza Diario Crónica de Comodoro Rivadavia.

“Lo conocía, pero como atleta...”

El presidente de Unión, Luis Spahn, confió a El Litoral que conocía el estadio Municipal de Comodoro Rivadavia, “pero no porque haya venido a ver un partido de fútbol, sino porque acá competí”.

El titular tatengue (varias veces campeón argentino en lanzamiento), señaló que a fines de los ‘70 o principios de los ‘80 le tocó venir al estadio comodoreño, que tiene una amplia pista de atletismo que ahora parece estar inutilizada. “Recuerdo que viajé a esta ciudad en un Hércules de la Fuerza Aérea”, comentó Spahn.

Otro que confió no haber jugado nunca en esta cancha fue Nery Pumpido. “Estuve en Comodoro cuando vinimos con Unión al sur a hacer una pretemporada, pero jugamos en la vieja cancha de Huracán”, señaló el mánager tatengue.


 

Dos fanas en Comodoro

La pasión del hincha no tiene límites ni fronteras. Nicolás Berti y Guillermo Contardo desafiaron los 4.000 kilómetros ida y vuelta que separan a Santa Fe de esta sureña Comodoro Rivadavia para llegar hasta el estadio Municipal a ver a su querido Tate.

Sentados en la plateas y mordiéndose los labios para no gritar el gol de Matías Donnet, estos dos jóvenes viajaron para estar al lado del club de sus amores en este compromiso tan lejano de nuestra ciudad.

A la mañana se los vio en el hotel donde concentró el plantel, enfrente del mar, y luego vieron el encuentro en la zona de plateas muy cerca de los dirigentes que viajaron a Comodoro, entre los que estaban Luis Spahn, Jorge Molina, Emilio Lamas y Marcelo Piazza, además del mánager Nery Pumpido.


Volvieron a verse las caras.

Unión pasó del “casi gana” al “casi pierde” en un rato

El técnico de la CAI, el “Cabezón” Claudio Marini, ex jugador de Colón, dialoga animadamente con Nery Pumpido y el profesor Carlos Marzo. Ayer, Marini fue el anfitrión. “Escondimos un poquito de la formación del equipo para que se pongan locos Nery y el Turco”, dijo el “Cabezón” con una sonrisa.

Foto: Mauricio Garín

Sin altura crucero

Unión fue protagonista de este torneo merced a la enorme campaña en su cancha y a la fortaleza espiritual para pelear cada partido hasta la última jugada. Sin pasajes de brillantez futbolística, el equipo era sobrio, prolijo y eficaz. Estos calificativos lo llevaron a ser líder o segundo en la tabla, posición que empezó a verse amenazada cuando el equipo caía repetidamente afuera del 15 de Abril. Hoy, la realidad indica que Unión aún no pudo hallar su “altura crucero” en la segunda rueda y que el equipo ya no es tan confiable como lo fue en el arranque de la temporada.

Alí tiene un esquema base y lo mantiene; los jugadores son casi siempre los mismos, cambia poco y sólo se modifica el equipo cuando hay un lesionado, un expulsado o alguien que vuelve de una lesión. Es de respetar titularidades el Turco, salvo raras excepciones como ocurrió, por ejemplo, con el Coqui Torres (fue al banco y siguió Buján). Está claro que el equipo necesita mucho de los volantes laterales y que cuando ellos funcionan —y no les encuentran la vuelta para anularlos— el equipo levanta su nivel, tal cual aconteció ayer en el primer tiempo, al influjo de Matías Donnet.

Cuando Unión cayó ante los tucumanos, hablamos de la necesidad de encontrar variantes de funcionamiento y que reaparezcan las individualidades. A los mendocinos, Unión le ganó sin despeinarse. Ayer, el primer tiempo fue bueno pero faltó eficacia. La cuestión fue que los niveles individuales decayeron notoriamente desde el gol de Piñero y el equipo retrocedió excesivamente en la cancha, se hizo largo y hasta dio la impresión de quedarse sin resto en la parte final. Fue superado. Y lo hizo un adversario humilde, que le toqueteó la pelota en el segundo tiempo y lo puso peligrosamente en jaque. No es lo que uno espera de un Unión comprometido con el protagonismo como éste del Turco.

Viernes, 21.30.

El partido ante Ferro está confirmado para el próximo viernes a las 21.30 en el estadio de la avenida López y Planes. El plantel volverá a entrenarse mañana por la tarde y seguramente concentrará el miércoles a la noche, tal cual acostumbra a hacerlo cuando los partidos son en condición de local. Luego del cotejo del viernes, Unión volverá a jugar el martes 9 de marzo ante Platense, en Vicente López, partido que, en principio, está pautado para la TV desde las 17.30.

“Metimos un par de cambios pero nadie se enteró porque los periodistas, acá, no vinieron ni preguntaron. Además, los volvemos un poco locos a Nery y al Turco”.

Claudio Marini

Entrenador de la CAI, antes del partido.

 
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Como muestra esta incidencia ocurrida en el partido de ida, cuando Diego Calgaro apretó a Soto Torres, Unión tuvo sus mejores pasajes en el primer tiempo. El enganche de la CAI mejoró mucho en el segundo tiempo.

Foto: Mauricio Garín

/// SÍNTESIS

CAI....................................1

Unión..............................1

Cancha: Estadio Municipal de Comodoro Rivadavia.

Árbitro: Julio Barraza.

CAI: Capogrosso; C. González, Manchot, Meloño y Morales; Luis Vidal, Sebastián Vidal, Villafañez y Soto Torres; Villegas y Piñero. AS: Alcaín. Estuvieron en el banco: Seguel, Dedyn y Bubas. DT: Luis Medero-Claudio Marini.

Unión: Limia; Pérez, Correa, Yacob y Cardozo; Donnet, Calgaro, Saucedo y Buján; Guerra y Pratto. AS: Caprio. Estuvieron en el banco: Vera, Pagés, Rosales, Alexis Fernández. DT: Fernando Alí.

Goles: en el primer tiempo, a los 25 min, Donnet (U), y a los 31 min, Piñero (CAI).

Cambios: en el segundo tiempo, a los 16 min, Cólzera (U) por Guerra; a los 20 min, Torres (U) por Buján; a los 35 min, Loncón (CAI) por Luis Vidal; a los 39 min, Romero (CAI) por Villafañez, y a los 46 min, Malcorra (CAI) por Soto Torres.

Amonestados: en Unión, Saucedo.