NOVELA
En “Te pido un taxi”, dos amigas
deciden barajar y dar de nuevo
La historia de dos amigas treintañeras que llegan a situaciones límite que las harán barajar y dar de nuevo -narrada con humor e ironía en una Buenos Aires actual- es el disparador de “Te pido un taxi”, la más flamante creación en materia de chik-lit de las jóvenes Mercedes Halfon y Fernanda Nicolini.
DE LA REDACCIÓN DE EL LITORAL
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TÉLAM
Julia y Bárbara son las protagonistas de esta novela (editada por Plaza & Janés) que buscan el amor de una pareja -entre desencantos y sinsabores-, atraviesan dificultades en sus trabajos, salen con sus amigos, van de compras, chatean, viajan, van a recitales, se divierten, ríen y lloran, en una suerte de radiografía de las chicas de hoy.
La obra se ajusta a la perfección a la ola de chik lit (literatura para chicas o para “pollitas”, en inglés) un género de novelas escrito y dirigido a mujeres jóvenes, solteras, trabajadoras, independientes, entre los 20 y 30 años, que ocurren en escenarios urbanos y que tuvieron como máximos exponentes a Bridget Jones y a las Sex and the City.
Las protagonistas de “Te pido un taxi” no dudan en decir lo que piensan en el marco de una amistad a prueba de balas, mientras atraviesan rupturas amorosas, sufren trabajos muy competitivos, experimentan viajes “humeantes” al interior y donde no faltan envidias, bromas, ironías y diversión.
“¿Soy una conchuda? Sonó el teléfono y se me vino esa pregunta a la mente. Un primer pensamiento que me golpeó no bien dije “hola’ con voz de haberme fumado la colección entera de habanos de Fidel Castro”, dispara una de las protagonistas en las primeras páginas de la obra, escrita por estas amigas y periodistas.
DE REALIDADES
“Queríamos (escribir) una novela real, que pudiera recoger todas las charlas, anécdotas y reflexiones infinitas que teníamos, y tenemos nosotras, robar anécdotas a amigas, pero por sobre todo darle una vuelta de tuerca al llamado género chick lit”, cuenta Nicolini.
“Queríamos personajes inteligentes -agrega Halfon-, que se pudieran reír de sí mismos, de lo que les estaba pasando y que no estuvieran centrados en los típicos consumos con los que se asocia al género: ropa, zapatos, el cuerpo, dietas. Personajes reales, o por lo menos cercanos a nosotras, a lo que vemos en las chicas de nuestra edad”.
Mientras que el personaje desilusionado de Julia se acaba de separar y eso repercute en su vida, su vivienda y su profesión, el personaje de Bárbara se frustra frente a cada nueva relación por la imposibilidad de estabilizarse, mientras soporta nuevos compañeros de trabajo súper competitivos.
“La trama está sostenida por la amistad de las protagonistas que, de pronto, se encuentran derrapando -por usar un término de una de ellas- cuando se suponía que tenían que tener todo más o menos estable”, señala Nicolini.
Para las autoras es fundamentalmente una novela sobre la amistad de dos mujeres, “un tema que suele quedar lateral cuando las historias están atravesadas por el fracaso amoroso, la presión del éxito en el trabajo o las expectativas sociales. El amor está, claro, pero no como el factor salvador”, agregan.
En determinado momento de la novela, Bárbara se pregunta “por qué, ante la mínima grieta de amor, me convierto en un estereotipo”, una frase que “funciona como un guiño a esta idea inicial que teníamos de reírnos un poco de los lugares comunes del género que, por momentos, son inevitables”.
“Es muy difícil ser original frente al amor -prosigue Nicolini-: en un punto todos tenemos las mismas fantasías, las mismas sensaciones, los mismos miedos, las mismas expectativas. Y estos personajes se quieren enamorar y queríamos que fueran conscientes de ese estado, y que si se boludizaban por el amor, lo supieran y se rieran un poco de sí mismas”, concluye.
Las protagonistas de “Te pido un taxi” no dudan en decir lo que piensan en el marco de una amistad a prueba de balas, mientras atraviesan rupturas amorosas, sufren trabajos muy competitivos y experimentan viajes “humeantes” al interior.
Foto: TÉLAM