Adrián Brodsky (*)
EN UN FIAT PALIO
—¿Te lo compraste porque te gustó o fue un negocio?
—Porque me gustó. Siempre seguí la línea de Fiat y creo que continuaré en ella por mucho tiempo.
—¿Qué fue lo mejor que te pasó con este auto?
—Fundamentalmente, lo disfruto mucho en los viajes. Ya sea por placer o por trabajo (hice varias transmisiones de partidos de fútbol conduciendo este auto), y la verdad es que siempre fue bárbaro. Me dio muchas alegrías este vehículo.
—De los autos que tuviste, ¿podés contar alguna anécdota como por ejemplo dejar las llaves adentro o quedarte a pie en algún lugar inconveniente?
—Vos sabés que una vez estaba yendo para el estadio Centenario (jugaban Colón y Racing), estacioné el auto y me bajé. Pero como llevé a mi hijo, él también se bajó y le hizo honor a su nombre: “Jaimito” (tenía 5 años en esa oportunidad, ahora 8), porque me dejó las llaves adentro, con las balizas puestas y el estéreo andando. Estaba apurado para llegar a la transmisión y no lo podía mover ni nada. Cuando regresé, por supuesto que estaba sin batería. Tuve que llamar a un cerrajero para que me abriera la puerta y después a la grúa para llevarlo hasta mi domicilio. La verdad es que fue todo un dolor de cabeza.
—Por algún desperfecto de los autos, ¿pensaste alguna vez en decir: ¡qué auto de porquería!?
—Sí, la verdad que sí. Previo a este Palio, que prácticamente lo compré 0 km., tuve un Fiat Súper Europa modelo 85. Como no soy muy avezado en el tema motores y todo eso, dejaba que se acumularan inconvenientes y recién después lo llevaba al mecánico. Por lo tanto, empezó a tener los “achaques” lógicos de un auto de ese modelo, como problemas con el motor de arranque o eléctricos; me daban ganas de pegarle una patada y manejarme en taxi.
—¿Le sos fiel?
—Totalmente. Este Palio hace 4 años que lo tengo y estoy muy satisfecho. Es probable que este año lo cambie, pero continuaré con Fiat. Quizás adquiera un Adventure o algo parecido.
—¿Lo maltratás?
—No, para nada. Tal vez no le brindo la atención que necesita un vehículo, pero soy un conductor normal y tranquilo. No hago locuras con el auto, ando a velocidad estándar.
—¿Cuál es el auto de tus sueños y por qué?
—Hay varios. Obviamente que una Ferrari o un Porsche estaría bueno, pero vos sabés que manejé un Renault Laguna 2009 de un amigo y me pareció que cuenta con una tecnología muy buena y de alta performance.
—¿Un consejo para los otros conductores?
—Me parece que en ruta, por ahí los automovilistas no van muy atentos a las señales de tránsito y en eso sí o sí tenés que fijarte. Otra cosa, soy de los que piensan que el exceso de velocidad influye y mucho en un accidente. Estimo que yendo a la velocidad permitida, se reduciría mucho el nivel de víctimas fatales, que lamentablemente tenemos en la actualidad.
(*) Columnista del programa “Después de la cancha” de Cable&Diario.
Jefe de Deportes y Relator de la FM 91.1, Aire de Santa Fe.





