Volvía de Chile
Del sismo al asalto
Télam
Una modelo argentina de 21 años, que acababa de regresar de Chile tras el terremoto que provocó más de 700 muertos, fue asaltada hoy por delincuentes cuando ingresaba a su casa de la localidad bonaerense de Castelar, y le robaron más de 4.000 pesos y una computadora portátil.
“Volví porque pasé mucho miedo con el terremoto. Hace tres días que no tenía agua para bañarme y mis familiares estaban muy preocupados. Pero llegué y tuve que vivir otra pesadilla”, dijo a Télam la modelo Sabrina Magalí Sosa, quien desde hace 10 meses vivía en Chile donde participaba de programas de televisión.
Fuentes policiales confirmaron que el hecho ocurrió entre las 6 y las 6.30 de esta mañana, cuando Sosa llegaba a su casa de la calle Gobernador Zabala 2884 de Castelar, tras más de 20 horas de viaje en un micro desde Santiago de Chile que la dejó en la terminal del barrio de Liniers.
“Viajé con un compañero de trabajo que también quería volver y su padre nos pasó a buscar por Liniers y me trajo a mi casa”, contó la joven, quien explicó que dentro de la camioneta Berlingo traía todo su equipaje y el de su amigo.
Según su relato, al llegar a su casa vieron que había estacionado un Peugeot 307 color negro con cuatro hombres a bordo que se bajaron cuando los vieron.
“Cuando saqué las llaves para entrar a mi casa, se aparecieron estos hombres y nos amenazaron con armas. Nos pedían que les diéramos todo lo que teníamos. No estaban nerviosos, eran todos mayores de edad, pero jóvenes”, dijo a Télam.
Sabrina entregó a los ladrones su computadora portátil, la cartera con sus documentos, pasaportes y tarjetas de crédito y su teléfono celular, al igual que su amigo y su padre; pero los delincuentes les exigieron más, y obligaron a la chica a ingresar a su casa y buscar dinero.
“Dos de ellos entraron conmigo a mi casa. Yo les pedí que no hicieran ruido para no despertar a mi mamá y a mi hermano que estaban durmiendo, pero no me escucharon”, contó Sabrina, quien explicó a Télam que su madre les entregó una suma de “entre cuatro y cinco mil pesos”.
“Querían más y le decían a mi mamá que me iban a llevar secuestrada si no les daba más dinero. Pero en un momento se asustaron y les cerramos la puerta en la cara”, agregó.




