Igualdad de derechos, igualdad de oportunidades
Cada año el calendario establece una serie de fechas dedicadas a conmemorar o celebrar -según el caso- hechos que por su valor y significado merecen ser tenidos en cuenta. Por estos, días la atención estuvo puesta en el Día Internacional de la Mujer que, como cada 8 de marzo, constituye una buena oportunidad para reflexionar acerca de los avances reales y los temas aún pendientes en cuestiones de género.
Es que, a una década de iniciado el nuevo siglo, los contrastes son notables y se expresan en todos los planos. Frente a la inédita participación de mujeres en los distintos niveles de enseñanza se sostiene la dificultad para acceder a cargos gerenciales y directivos. Por otra parte, la amplia participación de mujeres en el mercado de trabajo no elude el debate sobre la brecha salarial entre unas y otros, cuestión que supone otro serio escollo en la pregonada igualdad de oportunidades. La crisis económica puso a la mujer en un estado de mayor vulnerabilidad laboral al posibilitar empleos mal pagos y realizados en peores condiciones. Todo esto sin contar la doble exigencia que supone estar a cargo de los hijos y de las tareas domésticas y, en no pocos casos, también de los adultos mayores de la familia, desempeñando en la práctica una doble o triple jornada laboral.
A nivel nacional, otras dos problemáticas de fuerte impacto social como la violencia doméstica y la trata de personas han logrado una respuesta positiva en el ámbito legislativo, a través de las respectivas leyes que definen y penalizan ambos delitos. Sin embargo, es probable que aún falte instrumentar mecanismos más adecuados de prevención, difusión, atención a las víctimas y acceso de éstas a las instancias de denuncia y protección.
El papel que juegan los medios también es importante en el lugar que le otorgan a la mujer, tanto si la presentan como víctima de un crimen pasional -atemperando con esa alusión al romanticismo el impacto de la brutalidad del acto- como si la exponen a la manera de un objeto.
Este año, la fecha coincide con los quince años de la adopción de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing elaborada en el marco de la Cuarta Conferencia Mundial sobre las Mujeres celebrada en 1995, en aquella ciudad. Aquel documento puso el foco en temas fundamentales como pobreza, educación, salud, violencia, economía y medios de comunicación, entre otros tópicos destinados a avanzar en la igualdad de género. Todos merecen un análisis particular.
Para este año, Naciones Unidas eligió como lema el de Igualdad de derechos, igualdad de oportunidades: progreso para todos y todas. Y volviendo a nuestro país, la equidad de género está contemplado entre los Objetivos de Desarrollo del Milenio y, si bien, en comparación con otras regiones de América Latina, la Argentina ha logrado avances importantes, el somero relevamiento que encabeza estas líneas da cuenta de la magnitud del abismo que, aún a esta altura, todavía queda por salvar.




