EDITORIAL

Cada conflicto tiene sus particularidades

La provincia de Santa Fe se encuentra virtualmente paralizada desde hace tres semanas. A los empleados públicos se suman los docentes, los médicos de hospitales y los agentes municipales. Sin embargo, resulta indispensable marcar las diferencias en la situación que atraviesa cada uno de estos sectores.

Los primeros en parar fueron los docentes y a ellos les siguieron UPCN y ATE. El gobierno insiste -con razón- en que el año pasado, estos sectores obtuvieron incrementos salariales que acompañaron la inflación nacional y que el 7% ofrecido en la última reunión paritaria, superaba el incremento de precios de los meses de enero y febrero.

Además, la posibilidad de actualizar los salarios en los próximos meses garantizaba el poder adquisitivo de los empleados de ambos sectores.

Todo esto es cierto. Sin embargo, resultó predecible el rechazo a la propuesta del 7%, ya que los gremios planteaban la necesidad de un incremento salarial que se acercara al 20%. A la dirigencia se le puede endilgar falta de responsabilidad en el manejo de la problemática, sobre todo porque sabía que el Estado provincial no cuenta con fondos suficientes como para responder a semejante reclamo. Sin embargo, resulta innegable que la presión de las bases fue importante y que la oferta del gobierno nació prácticamente sin posibilidades de ser aceptada.

El paro de 72 horas resuelto por los médicos de hospitales no deja de llamar la atención. Hasta el viernes de la semana pasada, los representantes del sector se mostraban conformes con las negociaciones y con el hecho de haber sido convocados a paritarias por primera vez en la historia.

Pero el lunes, todo cambió drásticamente. Decidieron ir a la huelga “por falta de garantías” para trabajar, y algunos dirigentes de la Asociación de Médicos de la República Argentina (Amra) lanzaron una catarata de reclamos sobre los cuales se venía dialogando. En definitiva, los profesionales de la medicina patearon el tablero, cuando menos se lo esperaba.

La situación de los empleados municipales también tiene matices importantes, que marcan diferencias con el resto de los empleados públicos.

Los intendentes ofrecieron desde un primer momento un aumento desdoblado del 15 por ciento, que fue rechazado. Pero durante la tarde del martes, volvieron a reunirse, y esta vez decidieron ofrecer el 20 por ciento de incremento salarial de manera escalonada. Si esto fuera aceptado, restaría negociar la forma en que se pondrá en práctica dicho escalonamiento; pero evidentemente se trata de una oferta importante, sobre todo teniendo en cuenta que los municipios más pequeños afrontan inconvenientes presupuestarios.

En definitiva, y más allá de los reclamos que viene planteando cada uno de los sectores involucrados en estas huelgas, queda claro que no todas las situaciones son iguales. En algunos casos, las medidas de fuerza adoptadas son desproporcionadamente fuertes con relación a los reclamos, a las respuestas y a la realidad.