llegan cartas

La muerte de Jesús

 

Alberto Fabián Estrubia.

DNI. 6.240.308.

Señores directores: Siempre que llega Semana Santa entramos en un área de tristeza y dolor por la muerte de alguien que nos es muy querido.

Cuando nos dicen que murió por nosotros a causa de nuestros pecados, nos entra una angustia por ser los culpables de tan tremendo crimen.

Cuando busco en el Evangelio el drama que transmitieron los evangelistas, no me parece que sea tan así. ¿Qué es lo que veo? Veo que a Jesús lo mataron las autoridades de Israel en complicidad con los romanos. Los escribas, sacerdotes y fariseos no soportaban que Jesús les echara en cara su incumplimiento y falseamiento de las leyes del Reino, y los representantes del Imperio veían con malos ojos que un galileo convocara a tanta gente excluida y explotada. A éstos lo religioso no les importaba pero sí que ese hecho de concientización de la propia pobreza termina en un acto de rebeldía política.

¿No sería un delirante, como tantos tuvo Israel, que terminara pretendiendo ser rey o el Mesías davídico? En el Evangelio consta que decidieron matarlo porque era preferible que muriera él y no que desde Roma ordenaran represiones o un recorte de las atribuciones que los dominadores les daban a los judíos cómplices de la dominación.

Y todo eso fue lo que determinó que Jesús terminara crucificado con un cartel sobre su cabeza que decía INRI (Jesús Nazareno Rey de los judíos). El motivo de su muerte terminaba siendo político, no religioso.

Momentos antes de morir pidió a Dios que perdonara a los malhechores que agonizaban junto a él y lamentó el abandono final.

Todo fue tan cruento que no puedo entender que Dios Padre, de infinita misericordia, haya necesitado semejante víctima para reconciliarse con la humanidad.