Edición del Viernes 16 de abril de 2010

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Esperanza tiene el primer Hospice de la provincia - Edición Impresa - Regionales Regionales


Ya es una realidad la casa propia

Esperanza tiene el primer

Hospice de la provincia

l Hospice La Piedad abrió sus puertas en Esperanza y ya cobija a dos enfermos. Qué tipo de pacientes se admiten y cuántos pueden acudir a la casa. Claves para tratar al paciente no sólo en su enfermedad sino también en toda su dimensión humana.

Esperanza tiene el primer Hospice de la provincia

“La vida tiene sentido bajo cualquier circunstancia”, coinciden en señalar Melisa de Michelis, Virginia Marina, Miguel Mauma, Rosa Pietrani y la hermana Alicia Nora Félix. Elogian la generosidad de la gente e instituciones de la región y el extranjero que hicieron posible la restauración de la casa.

Foto: El Litoral

 

César Benítez

cbenitez@ellitoral.com

Finalmente, llegó el día más esperado y las obras ya concluyeron en el Hospice La Piedad de la ciudad de Esperanza, convirtiéndose de esta forma en el primero que funciona en la provincia de Santa Fe y que abrió sus puertas a la sociedad con dos pacientes y un tercero que se encuentra en estudio de admisión.

En este cálido lugar se brinda atención a pacientes terminales sin contención familiar o económica que vivirán la última etapa de sus vidas dignamente y donde se les brindarán cuidados que van desde el control de los síntomas físicos de la patología, a la solución de problemas psicológicos, sociales, familiares y espirituales, dándoles la posibilidad de una muerte digna. En un principio tendrá capacidad para cuatro pacientes, con posibilidad de incrementar la estructura.

Todo nace el 3 de abril de 2008 cuando la hermana Alicia Nora Félix, de la Congregación Misioneras Siervas del Espíritu Santo de Esperanza, quien además es médica cirujana, aceptó la invitación a tomar un café con su amiga la doctora Rosa Pietrani, quien le mostró un trabajo sobre el Hospice San Camilo que funciona en Olivos.

Este encuentro fue decisivo y a ambas les entusiasmó la idea de crear un Hospice en Santa Fe. “Enseguida me enganché con la idea al leer la publicación, sin saber que ella soñaba con lo mismo, así que nos pusimos a trabajar”, había confesado la religiosa a El Litoral en octubre del año pasado.

Así se gestó el sueño de la casa propia y fue Esperanza, el lugar donde prendió la iniciativa que decidieron hacer realidad junto a Rosa Pietrani, tanatóloga y psico-oncóloga, quien también preside la Asociación Argentina Internacional de Tanatología (Asait), que en 2004 nació en Santa Fe como Aseit (Asociación Española Internacional de Tanatología) hasta que tomó la actual denominación con personería jurídica, desprendiéndose de su par española.

¿Qué es la tanatología?

Precisamente, Rosa Pietrani, define con claridad lo que significa la tanatología a la que describe como “una materia multidisciplinar que aborda distintos campos de análisis relacionados con la muerte: el aspecto biológico, los modelos culturales y personales del morir; las creencias, rituales y demás aspectos”.

En ese sentido, señala que el principal objetivo “es desmitificar la muerte y el morir aprendiendo a convivir con ella. Por eso, creemos en la necesidad de educar para la vida y para la muerte a niños, adolescentes y adultos desde el conocimiento personal y cultural-social para que a la luz de la ciencia podamos no sólo vivir sino morir con dignidad”.

La vida tiene sentido bajo cualquier circunstancia y posee un sentido que identificamos como proceso y movimiento. El sentido está dado por la muerte ya que somos finitos y en el proceso final de la vida se puede vivir, por esa razón creemos que los enfermos tienen que venir al Hospice, no a morir sino a vivir con la mayor cantidad de amor posible el proceso de cambio de estado”, explicó.

En el país sólo existen dos Hospice, uno es San Camilo en Olivos y el restante la Casa de la Bondad, ambos enclavados en pleno centro de las ciudades de Buenos Aires y Córdoba, respectivamente.

Alicia Félix tomó la iniciativa y habló con los superiores de la congregación y elevó el proyecto que fue aprobado inmediatamente. El lugar elegido para el Hospice La Piedad funciona detrás de la Casa de Retiros Santa Catalina, un predio donde la casa y un multicolorido jardín se encuentran rodeados de frondosos árboles.

La cesión del Hospice se hizo en comodato por parte de la Congregación Misioneras Siervas del Espíritu Santo por el término de 10 años. Merced a una donación anónima que vino desde Alemania

Esperanza tiene el primer Hospice de la provincia

En el Hospice La Piedad, la filosofía se sustenta en que la vida es digna hasta el final. Es un espacio donde se atienden personas con enfermedad avanzada, acompañándose al paciente, la familia y su entorno.

Foto: El Colono del Oeste

A quiénes se admite

Se atienden a pacientes diagnosticados en estadio terminal de cáncer u otra patología, mayores de 15 años. No se presta atención a tres grupos de personas: niños, por requerir condiciones de cuidados distintas de las del adulto; enfermos psiquiátricos propiamente dichos, por necesitar un ambiente específico y aquellos enfermos en fase de drogadicción activa porque se necesitarían medidas de seguridad especiales que “no estamos en situación de ofrecer”, señalaron desde el Hospice La Piedad.

“Nosotros estamos para hacer lo que la familia ya no puede hacer por el enfermo y ella misma, somos una alternativa complementaria a los servicios existentes; ni competimos, ni sustituimos.

Creemos que donde tiene que estar el paciente es en su casa rodeado de los suyos, por esto se garantiza el derecho del enfermo a gestionar su propio final de vida en paz, dignidad y en compañía de quienes ama”, explicaron a El Litoral.


Avenida Córdoba 3029 (3080) Esperanza, Santa Fe, Argentina

Hospice La Piedad Esperanza: (03496) 420314.

Asait Santa Fe: (0342) 4562935.

Transferencia en cuenta corriente de Asait (Hospice La Piedad).

Nuevo Banco de Santa Fe, sucursal 500.

CBU 330-0500/1 15000009987701/2.

e-mail: hospicelapiedad@gmail.com.

www.hospicelapiedad.asait.org.ar.

/// COMO AYUDAR

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Presentación

Se realizó el 25 de marzo pasado tras una eucaristía, a la que asistieron público, voluntarios e integrantes del equipo. En la imagen el capellán Jorge Zalazar de la Sociedad del Verbo Divino junto a Rosa Pietrani, presidenta de la Asociación Argentina e Internacional de Tanatología (Asait).

Foto: Gentileza Dra. Virginia Marina

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fue posible restaurar la casa que ahora posee comodidades como sala de admisión, cocina comedor, office de enfermería, una habitación con dos camas, otras dos piezas con una cama cada una; dos baños para los enfermos y uno para el personal, lavadero y un solar natural que es el jardín.

Acompañar y humanizar

La idea es acompañar de manera integral y humanizadora a tener una muerte digna y cualquiera persona va a ser bien recibida sin que importe su condición social -aunque se prioriza preferentemente a quienes son indigentes- o credo religioso”, señalaron la hermana Alicia Félix, directora del Hospice, a quien acompañaban Rosa Pietrani (tanatóloga y psico-oncóloga y coordinadora general del Hospice), Virginia Mariana (médica oncóloga, vicepresidente de Asaid y vicedirectora del Hospice) y Miguel Mauma, colaborador del voluntariado.

También conforman este equipo interdisciplinario María Laura Feresín (psico-oncóloga); María Elena Cavallo (jefa de enfermería), hermana María de Guadalupe Falco (secretaria de Asaid), Alicia Mastrocola (tesorera), María Susana Lapassín (asistente social), el capellán padre Jorge Zalazar y Raúl Cuevas (coordinador área Relaciones Públicas), entre otros.

Los pacientes son derivados de hospitales y/o clínicas, cuando el médico de cabecera determina que ya no hay ninguna posibilidad de tratamientos terapéuticos para controlar la dolencia y sólo se realizará un tratamiento sintomático paliativo.

Para ingresar al Hospice el enfermo, a quien se le ha dado ingreso, debe conocer su diagnóstico y pronóstico y saber qué tipo de cuidados va a recibir, aceptándolos a través de la firma de un consentimiento. Si no estuviera consciente o con capacidad para entender su situación, el familiar más cercano, tutor, o persona a cargo será quien firmará esa autorización.

Tanto el enfermo como los familiares deben aceptar que en el Hospice lo que se ofrece es un lugar donde cuidar a personas que padecen una enfermedad terminal hasta su fallecimiento.

Por lo tanto, el Hospice no realizará tratamiento curativo, ni estudios complementarios, ni prácticas quirúrgicas. Tampoco se manejan criterios de reanimación ni derivación a terapia intensiva.

El Hospice ofrece atención de enfermería permanente, guardia médica y psicológica pasiva, control de síntomas, alivio del dolor, adecuada alimentación e higienización y contención psicológica al paciente, familia y equipo de trabajo. Su propósito no consiste en acelerar ni retardar la muerte, sino brindar la mejor calidad de vida viable, hasta que ésta se produzca naturalmente.

Manos piadosas

La casa se sostiene íntegramente gracias a los aportes, en dinero o materiales, mensuales o extraordinarios que hacen personas en su mayoría, instituciones y empresas, de corazón grande y generoso, que comparten el anhelo de paliar la situación económica y social.

Además desde el Hospice se hace hincapié en el concepto del ser humano como devenir, como algo que se está haciendo permanentemente y que no deja de hacerse hasta el momento en que muere; el último tramo de la vida de una persona es también una oportunidad para el crecimiento.

Otro valor que propugna el equipo interdisciplinario es la consideración que “la calidad de vida puede incidir firmemente en ese devenir, y que en consecuencia hay que fomentar cualidades como la compasión, no en el sentido peyorativo del término, sino en el de “padecer con, acompañar a, hacer camino con”, lo cual implica que los agentes de salud que están en esta tarea, se encuentren también en esa sintonía.

Por principios, a ningún paciente se le cobra por ser atendido. Antes del ingreso, se tiene una entrevista con el enfermo y sus seres queridos; se les informa de lo que estamos dispuestos a hacer por ellos, de lo que pueden esperar del Hospice y del costo diario que supone la atención.

“Esa información se hace de modo verbal y por escrito. A partir de ese momento, del tema económico no se volverá a hablar mientras el paciente esté con nosotros. Si una vez fallecido el enfermo, la familia quiere realizar un aporte se les da un número de cuenta bancaria en donde pueden efectuarlo”, explicaron los voluntarios.

De esta forma, el Hospice La Piedad de Esperanza abrió sus puertas para tratar a la persona en toda su dimensión humana y demostrar que “en el proceso final de la vida, se puede vivir”, como señalan los pioneros de la casa.

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Incansables

Parte del equipo interdisciplinario que está al frente del Hospice y que tienen el apoyo decisivo de voluntarios. Con entusiasmo explicaron a El Litoral los proyectos para La Piedad.

Foto: El Litoral

Perfil del voluntario

Hombre o mujer, joven, adulto o viejo, el voluntario debe reunir aptitudes, características, actitudes, motivaciones y valores básicos que le permitan realizar su cometido; además de las tareas que se le encomienden con la suficiencia necesaria que requieren las personas con que va a trabajar y la importancia de los problemas que deberá afrontar, señalaron desde el Hospice La Piedad.

En ese sentido, destacaron las condiciones físicas, morales y psicológicas sanas que le permitan dedicar sus mejores esfuerzos al servicio voluntario, como así también “la disponibilidad de tiempo para dedicarlo a las labores del voluntariado, formación humana básica que le permita desenvolverse apropiadamente en su medio social y cultural”.

“Además de la disposición para formarse en el servicio del voluntariado, en los diferentes niveles, las actitudes tienen que ver con la disposición general de la persona para el servicio. Amor, respeto y aceptación del otro sin discriminación y discreción sobre los asuntos que tenga conocimiento durante el servicio.

“Cumplir los compromisos adquiridos, trabajar en equipo, considerar como confidencial toda información a que tenga acceso en el cumplimiento de sus tareas como voluntario son premisas fundamentales”, manifestaron.

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Inicialmente

El Hospice dará atención a cuatro personas y luego se ampliará el espacio físico de acuerdo a las proyecciones futuras. El primer paso para mejorar la infraestructura ya finalizó.

Foto: El Litoral



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