Nuestra Señora de los Milagros
Cumple 350 años el templo más
antiguo de Santa Fe de la Vera Cruz
Prof. Carlos E. Pauli
Cuando pasamos frente al santuario de Nuestra Señora de los Milagros nos sorprende en su fachada una placa con la inscripción 1660. Eso quiere decir que estamos frente a 350 años de historia religiosa que arranca en la Ciudad Vieja. Hagamos un poco de historia.
Corría el año 1658 y ya la Compañía de Jesús se había establecido en el nuevo sitio. Conforme a lo dispuesto oportunamente por el Cabildo, al trasladarse la ciudad, tanto los vecinos como las órdenes religiosas debían ocupar el mismo lugar que el fundador les asignara en la primitiva Santa Fe. Sabemos que en 1660 los Padres Jesuitas disponen la construcción de un nuevo templo, que estuvo terminado por 1670. Sin embargo, éste resultó, con el tiempo, insuficiente, y en 1697 se dispuso la construcción de otro, “pues el que se construyó hace años fue construido en forma misérrima...”, según lo expresa el Catalogus Rerum de ese año. (1).
Entramos al histórico templo y nos impacta el cuadro de la Pura y Limpia Concepción, que pintara allá por 1634 el Hno. Luis Berger, en el que se produjo el sudor milagroso el 9 de mayo de 1636. Desde entonces, los santafesinos la veneran como Nuestra Señora de los Milagros. Seguimos nuestra recorrida y nos enteramos de que originalmente contaba con una nave de planta rectangular y cruz latina. Nos explican que los primitivos muros de tapia, que aún se conservan, fueron construidos con piedras del río Paraná y ladrillos de adobe.
Nos llaman la atención el espesor de los muros y su aprovechamiento integral. Por ejemplo, el púlpito tiene una escalera interior para acceder al mismo, y en la antesacristía o sacristía sur, hay un habitáculo socavado de dos metros de ancho, con puertas de madera cribada y tallada, con vista directa al presbiterio a través de una pequeña ventana de cuatro vidrios repartidos. También se usó este espacio como confesionario para disminuidos acústicos, por la privacidad que garantizaba.
En la sacristía del sur, nos sorprende el aguamanil de piedra sapo tallada por los indios, enmarcado en una ventana y mampara vitral. Desde el coro baja la melodía de un órgano. Nos explican que es el único que queda en la Argentina, de los 700 que construyó la firma francesa Cavaillé-Coll, y data de 1886. No ha sido modificado en su mecanismo original. Seguimos el recorrido y nos impactan los cuadros y vitrales, que nos remiten a distintos momentos de la historia de la Salvación. También admiramos la ebanistería del altar mayor, construido en la reducción de Nuestra Señora de Loreto, dorado por indígenas de dicha misión y que fuera traído seccionado y armado en el lugar en que aún se encuentra.
Patrimonios
Éste es el patrimonio tangible del Santuario. Pero hay otro intangible, que desafiando el tiempo, permanece y se transmite en cada generación de santafesinos que se acercan a él.
Amable lector, que los datos históricos no nos hagan perder de vista lo esencial. La placa que preside la puerta de ingreso al Santuario de Nuestra Señora de los Milagros nos está indicando la presencia constante de María en Santa Fe.
Nos está diciendo que Santa Fe nació mariana, como lo atestigua el Sudor Milagroso de 1636, en la Ciudad Vieja.
Cuando trasponemos el umbral de ingreso, podemos agradecer los 400 años de presencia de la Compañía de Jesús en esta ciudad, las irradiaciones culturales de su histórico Colegio, el más antiguo del país. Podemos unir nuestras súplicas esperanzadas a las de aquel humilde portero, el Siervo de Dios José Marcos Figueroa, pidiendo su pronta beatificación. Ante el cuadro que pintara en 1634 el Hno. Luis Berger, S.J., sentiremos la protección maternal de María, como la experimentaron las cerca de 400 familias que se cobijaron durante un mes en la trágica inundación del año 2003.
El próximo 9 de mayo, en la misa de las 19.30, el R.P. Provincial Alfonso Gómez, S.J., junto a sacerdotes jesuitas de Argentina y Uruguay consagrará la nueva Provincia Jesuita Argentino Uruguaya, bajo la protección de la Virgen de los Milagros.
Hoy como ayer, María nos está indicando el camino para la construcción de una Patria de Hermanos.
1) Calvo Luis María; La Compañía de Jesús en Santa Fe, p. 23, Edic. Culturales Santafesinas, 1993




