El de ayer fue un día histórico para el fútbol de Santa Fe...

Pozo y Garcé: mérito de

ellos con ayuda de Colón

Junto a Inter de Italia, Liverpool de Inglaterra y Estudiantes, Colón es el club que más jugadores aportó a la lista de 23 de Diego, inclusive por encima de los grandes del fútbol argentino.

Pozo y Garcé: mérito de ellos con ayuda de Colón

Enrique Cruz (h)

Hay que remontarse al Mundial de 1934 en Italia, cuando Astudillo (Colón) más Wilde y Galateo (ambos de Unión), aportaban su calidad futbolística al equipo nacional que fue a jugar a Italia. Eran otros tiempos, con un profesionalismo precario en el país (en 1931 arrancó dicha era en el fútbol argentino) y con un amateurismo pleno en nuestra ciudad, al punto tal que recién en 1940 se inició el camino profesional en Santa Fe. Se me ocurre, y con el respeto debido por aquellos jugadores, que los tiempos no admiten comparaciones. El fútbol era otro y la Argentina también era otra, diametralmente diferente a la actual.

Santa Fe dio campeones mundiales, es cierto. Leopoldo Jacinto Luque, Pedro Pablo Pasculli, Nery Alberto Pumpido. Hilando un poco más fino, Rubén Rossi, Martín Perezlindo en juveniles. Pero hablemos de los “mayores”. Ninguno de los jugadores consagrados en Colón o Unión fueron a un Mundial siendo jugadores de Colón o de Unión. El más cercano de todos fue Nery Pumpido, que atajó en Unión hasta fines de 1981 y fue transferido en ese momento a Vélez. No atajó en el club de Liniers hasta después del Mundial de 1982 por aquella decisión tomada por César Luis Menotti y avalada por la AFA de ceder los jugadores a la selección durante toda la primera mitad del ‘82, repitiendo la experiencia de 1978. O sea, Pumpido fue a la selección estando en Unión y estuvo en el plantel del Mundial de España habiendo atajado su último partido oficial en Unión, pero ya era jugador de Vélez.

Diego Pozo y Ariel Garcé forman parte del selecto grupo de 23 jugadores que representarán al país en el Mundial de Sudáfrica —hoy deben ser los 23 tipos más felices en este país— siendo jugadores de Colón en un 100 por ciento de sus pases. Un hecho histórico (hacía 76 años que no ocurría) e irrepetible (¿qué debe darse para que en otro Mundial haya dos jugadores de Colón o Unión en la lista?).

Estudiantes, Liverpool de Inglaterra y el Inter de Italia junto a Colón son los únicos cuatro clubes del mundo que le aportan dos jugadores cada uno a la selección de Maradona. Ni Boca, ni River, ni San Lorenzo, Racing o Independiente pueden contar hoy con ese “placer” de sentirse plenamente representado en la selección en una cita magna y ecuménica. Ésta es otra prueba evidente de cómo ha cambiado el mapa futbolístico en la Argentina. No se nota exclusivamente en los títulos logrados por Banfield y Argentinos Juniors en esta temporada, sino también en este detalle: Colón y Estudiantes son los clubes argentinos que mayor cantidad de jugadores le aportan a la selección para un Mundial.

Mérito individual, ¿mérito colectivo?

Pozo y Garcé llegaron a la selección por méritos individuales propios. Pero ellos forman parte de un equipo que, principalmente el año pasado, anduvo bien y los respaldó. Ningún jugador puede, por sí solo, destacarse al extremo de llegar a jugar un Mundial si no lo acompaña una estructura colectiva sólida. Y Colón la tuvo el año pasado aunque le faltó en estos meses y por eso la floja campaña del semestre.

El halago de ponerse la celeste y blanca es de ellos dos, es cierto. Pero hay todo un contexto que los ayuda. Como también lo ayuda el contexto de Estudiantes a Verón y a Clemente Rodríguez, pero evidentemente no los ayuda a los jugadores de River, de Boca o del mismo Independiente, que fue protagonista en este último campeonato.

Colón está en un franco proceso de expansión en todos los niveles. El crecimiento futbolístico ha sido notorio. Hace menos de dos años, Colón estaba penando y a punto de jugar Promoción para salvarse del descenso. Hoy, el equipo no sólo está en una situación muy ventajosa en esa tabla, sino que ha cotizado jugadores, produjo una venta millonaria y récord como la de Prediger, y está a punto de concretar otra que superará a todas: la de Bertoglio. Además, ha logrado darle una continuidad inédita a un entrenador, lleva adelante un proyecto deportivo de promoción de juveniles, el Turco se adaptó a ese objetivo y debe ser, hoy por hoy, uno de los técnicos que más jugadores de inferiores hizo debutar en la primera de Colón (estando el club en Primera, desde 1995, no cabe ninguna duda de que fue él) y con un horizonte definido.

Si a esto se le suman las obras (predio, estadio, el hotel), la tranquilidad en lo económico y el orden que se observa en la institución, llegamos a la conclusión de que el mérito individual de Pozo y Garcé está visiblemente respaldado en un contexto absolutamente favorable.

Lo que hoy han tenido, para ellos, Pozo y Garcé, es lo que le está faltando a todo Colón: llegar a lo más alto que se puede llegar. ¿Qué es esto?, conseguir un título de campeón. “Llegará sólo, por decantación y producto del esfuerzo de un trabajo”, dijo en varias oportunidades el Turco Mohamed. Un poco para quitar presiones negativas y otro poco por convencimiento. “El hincha quiere salir campeón igual que yo”, dijo hace una semana el presidente Lerche, casi en la misma sintonía que el técnico y sabiendo, ambos, que la gloria los espera a la vuelta de la esquina de esa consagración, pues Colón nunca se codeó en 105 años de historia con las mieles del éxito total.

Los tres fueron rivales y ahora serán compañeros ocupando el lugar que aglutina la ilusión de 38 millones de argentinos. Garcé marca a Palermo mientras Pozo se prepara para intervenir. Fue en un Boca-Colón. Ayer rivales, hoy compañeros para ir a buscar un nuevo título mundial. Foto: Archivo El Litoral

¿Qué lo convenció?

La decisión de Diego respecto del Chino Garcé pudo haber tenido varias aristas futbolísticas, pero sin dudas que Maradona vio algo que lo convenció por completo y que tiene que ver con actitudes del defensor de Colón al margen de los 90 minutos de juego ante Haití. Lo convenció la capacidad de liderazgo que, inclusive, hasta se sobrepuso en otros hombres de mayor envergadura y experiencia como Palermo y Ortega, por ejemplo. El Chino puede desempeñarse en dos puestos de la defensa y eso es lo que también contribuyó en el mano a mano que, evidentemente, tuvo con Coloccini.

/// EL DATO