Fernando Husef Alí y Antonio Mohamed...


Parecidos pero diferentes

Sin haber cumplido objetivos deportivos, uno se va y el otro se queda. ¿Por qué se da?

Parecidos pero diferentes

El Turco Alí se quedó con las ganas de una segunda oportunidad. Los dirigentes lo pensaron, reflexionaron y luego resolvieron. Le jugó en contra la campaña de la segunda rueda. El Turco Mohamed goza de gran prestigio en Colón, lo sacó de una posición lapidaria en la tabla de promedios y lo llevó bien arriba. Ahora le falta pelear de verdad un campeonato.

Fotos: Mauricio Garín

 

 

Gastón Dubois

En este fútbol nuestro de cada día, encontrar casualidades entre los equipos de Santa Fe es un hallazgo. La primera gran coincidencia es que nuestros equipos tuvieron, a lo largo de los respectivos campeonatos, dos técnicos con el mismo sobrenombre: “Turco”. Ambos entrenadores fueron aplaudidos cada vez que sus dirigidos jugaban de local. En Colón, la platea este y la oeste reventaban de aplausos; en Unión, la techada y la redonda coreaban al unísono al Turco Alí. Hasta aquí no hay nada nuevo, tal vez podríamos agregarle a este texto que sendas campañas, en los últimos seis meses, no fueron nada buenas.

Podríamos hablar de fracaso, porque no haber ascendido (en el caso de Unión) y no haber alcanzado ningún objetivo (Libertadores, campeonato, acceso a la Sudamericana) en el caso de Colón es, a simple vista, fracasar. Pero el fracaso es otra cosa, y me parece que deberíamos intentar explicar que el Unión 2009-10 no se armó para ascender, pero que en la mitad del torneo se encontró en ascenso directo y eso hizo ilusionar a los hinchas tatengues. El desenlace del Nacional produjo después ese sabor amargo de no conseguir el ascenso.

Las lesiones de Guerra y de Tarrito Pérez (de gran nivel en ese momento) conspiraron contra la campaña, que de local era para campeón, pero de visitante fue para descender. La llegada de un arquero como Limia fue un acierto del Turco Alí, la vuelta de Donnet también.

Por el lado de Colón, es más difícil explicar lo que es casi inexplicable: tres objetivos, ninguno cumplido. Pero analicemos la cuestión. En primer lugar, Colón arranca el campeonato con el cuarto mejor promedio, consolida en este torneo a un juvenil como Bertoglio (figura en la selección contra Haití), tiene entre sus jugadores a dos mundialistas: Pozo y Garcé. Debutaron pibes como Soto, Curuchet (el domingo metió un gol).

En contrapartida, la dirigencia seguramente tiene en mente el recambio de algunos jugadores con su ciclo cumplido. Tales son los casos de Goux, Capurro, Rivarola (de muy flojo campeonato), Nieto, Lucero más los refuerzos que vinieron para esta temporada: Ríos, Coudet, Mosquera y Moreno y Fabianesi.

En síntesis: los dos clubes tuvieron un campeonato para el olvido. No cumpliendo los objetivos. Yendo de más a menos, sintiendo el cansancio físico de mitad de temporada, con algunos jugadores con falta de compromiso para con sus clubes y sus compañeros, sin hambre de gloria y hasta sin vergüenza deportiva; pero los dos clubes tuvieron al frente de sus planteles a entrenadores responsables, que conocen de fútbol, que se comprometen con su trabajo, que tiran del carro y que no le esquivan al bulto. Por eso la frase de Alí “me quiero quedar” y la frase de Mohamed “ya sé lo que tengo que hacer”, respecto del plantel, les dio margen y crédito en los hinchas.

Cuando pensé cómo titular esta opinión se me ocurrió la frase “Parecidos, pero diferentes”. Es que un Turco se va y el otro se queda.

Parecidos pero diferentes