Reflexiones de cómo se puede ganar a pesar de perder...
Barsa, el triunfo de la derrota
Reflexiones de cómo se puede ganar a pesar de perder...
Barsa, el triunfo de la derrota
Rubén Rossi (x)
“Lo único que verdaderamente persiste en la vida son las ideas” (Wilhen Von Humboldt).
Barcelona está tranquila, su club más simbólico está mejor que nunca, porque perdiendo en un resultado deportivo ganó en su idea futbolística, esa que lo llevó a convertirlo en uno de los equipos más importantes del mundo.
El coraje no se puede simular, es una cualidad que escapa a la hipocresía, por eso este equipo “no murió con la suya”, por el contrario, “la suya” lo mantiene más vivo que nunca, su ideología futbolística que tiene a la pelota por fundamento y al pase por concepto le da esa valentía que sólo se sustenta en las convicciones.
En el último partido frente al Inter, los barcelonistas no deformaron su forma de entender el fútbol con lanzamientos frontales, limitándose a no ponerse límites para tocar y tocar, comprendiendo que jugando de primera se acelera el trámite y el tránsito con una característica exclusiva del toque: se abrevian los recorridos, la corta distancia garantiza la seguridad, oponiéndose al pelotazo que nunca avala un destino seguro.
Buscaron el gol por los viejos caminos que sólo se descubren cubriendo todo el ancho de la cancha valiéndose del correcto manejo de tiempo y espacio, que junto con el engaño, son el alfabeto del conocimiento de este juego, tratando de exponer todo lo ensayado colectivamente para no volverse previsibles en lo individual.
Setenta minutos son una eternidad para quien juega con un jugador menos y un suspiro para quien tiene uno más, pero en esto del fútbol, el apuro siempre ha sido un mal consejero; tanto los jugadores como el entrenador del “Barsa” lo sabían, y así muy lentamente se fue cerrando la entrada mientras ellos buscaban la llave sin tratar de tirar la puerta abajo.
Eso que los mediocres de siempre considerarían una derrota traumática, el final de un ciclo, un drama, los directivos, la afición, el entrenador y sus jugadores, sólo lo tomaron como un simple traspié, porque ellos siguen siendo “los dueños de la pelota” y saben muy bien qué hacer con ella y eso sólo de por sí asegura futuras finales.
EL Barsa entiende desde su doctrina futbolística a este hermoso juego como un fenómeno de ética cultural, esa ética que implica un fútbol que es una forma de vida, mientras que para la gran mayoría de los otros clubes, que se refugian en el profesionalismo, no es más que un medio para ganarse la vida, de hecho no es algo menor esa diferencia y es la que hace que el club catalán sea como ellos dicen henchidos de orgullo: “Barcelona es mucho más que un club de fútbol”.
(x) Actual director deportivo de Colón.