España 1982
España 1982
LA DECEPCIÓN ARGENTINA
Esta edición de la máxima cita del fútbol marcó una amplia superioridad del conjunto italiano casi de principio a fin, y el delantero Paolo Rossi fue la gran figura del torneo. Los argentinos llegaban como defensores del título conseguido en 1978, pero quedaron eliminados en la segunda fase a manos de Brasil.

Con 40 años de edad, Dino Zoff, arquero y capitán de Italia, se da un gusto incomparable: levantar la Copa del Mundo.
La XII Copa del Mundo de Fútbol de 1982 se celebró en España, entre el 13 de junio y el 11 de julio. La Selección de Italia se consagró campeona, al vencer en la final a Alemania Federal por 3-1, igualando así las tres conquistas mundialistas que ostentaba Brasil hasta ese momento.
Como era costumbre, la marca Adidas diseñó un modelo exclusivo de la pelota que sería la oficial en ese torneo: la Tango España ‘82. Sin embargo, aquel balón no variaba mucho de la Tango del Mundial de Argentina 1978, puesto que ambas usaban como material el cuero, pero este modelo traía costuras impermeables que reducían la absorción de agua en caso de lluvias, lo cual marcaba la diferencia con la anterior.
Nuestra Selección Argentina se enfrentó a Bélgica en el partido inaugural por ser la defensora del título, pero el equipo nacional cayó por 1-0. Sin embargo, los albicelestes pasaron de fase.
Nadie discutió la hegemonía de Italia a lo largo de todo el Mundial. Ese pragmático conjunto, orientado desde el banco por Enzo Bearzot, logró derrotar al siempre temible Brasil en un partido de la segunda fase y, posteriormente, hizo lo propio con Alemania Federal, en el juego definitorio del campeonato. El cotejo ante los brasileños quedó en los anales del fútbol mundial.
Camino a la gloria
Italia accedió a la siguiente ronda sólo por tener una mejor diferencia de goles con Camerún, pero luego potenció su juego considerablemente hasta quedarse con el cetro.
Tras derrotar a la Argentina en el primer compromiso de la segunda fase, los italianos debían enfrentar a un inspirado elenco verdeamarelho, que también llegaba después de vencer a los argentinos. Esa derrota marcó la despedida de nuestra selección de la Copa del Mundo.
El choque Italia-Brasil comenzó y los continuos ataques de Zico, Sócrates, Falcao y Eder terminarían pasándole factura a los sudamericanos, que perdieron por 3-2 un histórico encuentro para los italianos, en general, y para Paolo Rossi, en particular: el delantero anotó los tres goles de Italia.
Más adelante, en la primera semifinal, los azzurros vulneraron con mucha claridad a Polonia. Fue 2-0, con sendos festejos del intratable Paolo Rossi, para ubicar a los italianos en la final del campeonato.
En la otra semifinal, disputada entre Francia y Alemania, la emoción no terminó sino hasta el último penal ejecutado por los germanos. Se vivieron momentos inolvidables, de muchísima tensión. Fue uno de los encuentros más impactantes del torneo, el cual los franceses lamentarán siempre.
Alemania consiguió la ventaja, pero en breve igualó Francia, de penal. En el tiempo suplementario, Les Bleus vencían por 3-1; sin embargo, los teutones se rehicieron, igualaron el marcador y ganaron el partido en la definición desde el punto del penal. Fue el primer partido que se definió por esa vía en la historia de los mundiales.
Finalmente, la escuadra azzurra superó casi sin problemas a Alemania Occidental en la final (3-1), gracias a otro gol de Paolo Rossi, dinamizador del equipo. Dino Zoff, de 40 años y capitán de la selección italiana, recibió el trofeo de manos del rey Juan Carlos de España. Italia se convirtió así, después de Brasil, en el segundo país que lograba tres Copas Mundiales.
Casi como Mussolini...
Cuatro meses antes del Mundial de España, un helicóptero aterrizó en la Villa Marista de Mar del Plata, lugar de entrenamiento de la Selección Argentina con vistas a la cita ecuménica.
De allí descendió Leopoldo Fortunato Galtieri, el militar que por ese entonces era presidente de facto de la Argentina. Respecto de aquel encuentro, se supo que el general abrazó enérgicamente a César Luis Menotti, director técnico del seleccionado nacional.
“Se acercó a la Villa Marista sólo para desearles suerte”, relataban las noticias de la época. Sin embargo, con el tiempo se entendió que la visita de Galtieri al búnker del plantel albiceleste no difería demasiado de lo que intentó el dictador Benito Mussolini con los jugadores de Italia antes de la final ante Hungría en Francia 1938, cuando envió un telegrama que decía: “Vencer o morir”.

Dino Zoff se abraza con Fulvio Collovatti, luego de que finalizara el partido en el cual Italia derrotó a Alemania Federal por 3 a 1 y se quedó con el título. La azzurra fue de menor a mayor en el torneo.

Paolo Rossi -en la imagen peleando por el balón con un rival alemán en la final del Mundial- fue la figura excluyente del seleccionado de Italia: hizo seis goles, todos en las instancias definitorias de la competencia.
