Ventas paradas

Viaje a China por el aceite de soja

Una delegación de la Cancillería argentina viajaría la semana próxima a Pekín, con la intención de destrabar la venta de aceite de soja de la Argentina al gigante asiático. China viene cumpliendo su decisión de no adquirir ese producto por razones sanitarias, aunque es un secreto a voces que se trata de una represalia por las barreras argentinas a productos orientales.

 

El ex director de la fundación ExportAr, Marcelo Elizondo, explicó que “la Argentina es un país exportador y no importador; por proteger un mercado de importación chiquito, de mil millones de dólares, ponemos en riesgo la exportación de más de 20 mil millones de alimentos elaborados, industria donde más competitivos somos”.

Cabe recordar que el gobierno de Cristina Kirchner dispuso barreras para textiles y calzados de origen chino, entre otras medidas antidumping. Los orientales dejaron de comprar, desde entonces, aceite de soja argentino argumentando que excede el contenido tolerable de residuos de hexano, un solvente utilizado en la molienda de soja.

Las autoridades de la Cámara Aceitera de la República Argentina no han querido tomar posición pública en las últimas horas sobre esta situación. Fuentes del sector confirmaron que las plantas aceiteras ubicadas principalmente en el sur de Santa Fe, están adaptando sus procesos productivos para cumplir con la normativa sanitaria china.

El secretario de Comercio y Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, Alfredo Chiaradia, encabezaría la delegación negociadora argentina que incluiría al embajador plenipotenciario para asuntos agrícolas, Carlos Cheppi, y al secretario de Industria, Eduardo Bianchi, según especula hoy el diario La Nación.

Cuestión de negocios

La Argentina esperaba vender este año 2,31 millones de toneladas de aceite de soja a China, por unos U$S 1.947 millones, que según la consultora Abeceb le permitirían al gobierno de Cristina recaudar U$S 623 millones.

Los chinos no hicieron nuevos pedidos justo cuando el complejo sojero rosarino recibe la nueva cosecha. Por ahora el complejo industrial se viene compensando con nuevos destinos para su producto, como India, Egipto y Sudáfrica, pero los clientes alternativos no cubren los volúmenes que demandaban los chinos.

“La experiencia indica que cuando se toman este tipo de decisiones como la de China, que es una decisión retaliatoria de un país porque el otro ha obstaculizado el comercio, hay un plazo de conversaciones”, explicitó Elizondo, quien aventuró que “se va a recuperar la normalidad”.

El canciller Jorge Taiana citó a principios del mes pasado al embajador chino Gang Zeng, para exponer la preocupación de la Casa Rosada. Y hace un mes s estuvo el viceministro de Comercio chino, Jian Yaoping, quien se entrevistó con Taiana. Pero por ahora los orientales no se han movido de su posición.

En el país se descontaba que con la mayor compra de granos por parte de los orientales, y su mayor capacidad de producir aceite propio, los Chinos postergarían sus compras un par de meses. Pero aún así tendrían que retomar sus contratos en julio para no alterar la inmensa demanda de alimentos del gigante oriental.