Se aguantaba en Cabaña Leiva
Por un crimen en Corrientes
fue capturado en Santa Fe
Agentes de Homicidios dieron con un tal “Carlitos”, cuya captura era requerida por la Justicia correntina.

Se domiciliaba en Cabaña Leiva el hombre que era buscado por la muerte de Miguel Páez en la capital correntina.
Foto: Archivo/El Litoral
José Luis Pagés
jpages@ellitoral
Un joven buscado por un homicidio cometido en la capital correntina fue localizado y detenido anoche en nuestra ciudad.
El procedimiento que resultó de una investigación iniciada días atrás por agentes de Homicidios en Cabaña Leiva concluyó con la captura practicada en Peñaloza al 10200.
El detenido anoche era requerido por la Justicia como presunto responsable en la muerte de Miguel Paez, un vecino del barrio Anahí, el 16 de enero.
Una comisión de la División de Delitos Complejos de la policía correntina que llegó a nuestro medio con un exhorto librado por el juez instructor, lo devolverá a su provincia natal.
La captura del presunto asesino fue motivo de especial preocupación para las autoridades desde que la hermana de la víctima prometió hacer justicia por mano propia.
El detenido anoche llegó a nuestro medio y se afincó en calle Lasalle al 3900. Su presencia pasó inadvertida para los vecinos hasta que él mismo habría hecho referencia al crimen.
Silvina Páez, hermana de Miguel, había dicho públicamente que el asesino de su hermano visitaba su casa ubicada a 200 metros de la suya, en actitud provocativa.
El hombre detenido, Carlos Gallardo, no sería otro que el tal “Carlitos” buscado por el crimen consumado en una canchita de fútbol del barrio Anahí.
Víctima y victimario no sólo se conocían como vecinos, también eran “compinches”, pero esa noche discutieron y Carlitos empuñó su revólver y disparó contra Páez. Crónicas policiales correntinas reprodujeron los dichos de Silvina Páez, quien prometió hacer justicia por su propia mano.
Las declaraciones de la mujer parecieron incomodar a más de un funcionario por cuanto con sus dichos puso en juego la imagen de la policía provincial.
Silvina hizo público que su hermano, alcanzado por un disparo en uno de los ojos, agonizó por más de veinte minutos rodeado por sus familiares, amigos y vecinos.
En ese tiempo, los uniformados no se comidieron a trasladarlo a un centro médico, tomaron a la risa el cuadro que los involucraba y se permitieron hacer comentarios acerca de los supuestos antecedentes de la víctima.
Miguel Páez murió en esas circunstancias y, siempre según Silvina, -como oportunamente lo reprodujeron distintos medios correntinos-, la policía tampoco hizo nada para capturar al matador.
Días después del crimen, “Carlitos” aún vivía en su casa, ubicada a no más de 200 metros del lugar del hecho, y allí se vanagloriaba por su desempeño en la tragedia representada ante la gente del lugar.
Quizás esa misma actitud soberbia e impiadosa lo puso en evidencia ante lo vecinos de Cabaña Leiva.




