Industrias de la ciudad

Las Pymes santafesinas innovan sólo si necesitan producir más

Se expanden poco al mercado nacional y desaprovechan el potencial aporte científico y tecnológico que ofrece la zona. Son las conclusiones de una joven economista recibida en la UNL y premiada por la Federación de Industriales de Santa Fe.

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La licenciada Ana Leticia Córdoba atiende a Pymes en la Agencia para el Desarrollo de Santa Fe. Su trabajo se impuso sobre el de profesionales de la UBA y de otras procedencias del país.

Foto: Amancio Alem

 

De la redacción de El Litoral

“Santa Fe tiene el potencial para ser una región desarrollada. Falta el entramado institucional, más coordinación entre los actores”. La conclusión pertenece a la licenciada Ana Leticia Córdoba, la joven economista que obtuvo el primer premio en un concurso de la Federación de Industriales de Santa Fe (Fisfe).

El jurado, integrado por Carlos Garrera, titular de Fisfe; Matías Kulfas, presidente de la Asociación de Economía para el Desarrollo de Argentina, y Roberto Domecq, especialista en Desarrollo Económico, le otorgó el reconocimiento por el “Análisis del sistema local de innovación del conglomerado de Gran Santa Fe”.

Un 75 % de las empresas santafesinas innova sólo con la compra de nuevos equipos, pero “todo lo que sea investigación y desarrollo para equipos inéditos es muy bajo”, dijo la especialista.

Córdoba explicó que “las instituciones científicas y tecnológicas realizan estudios muy interesantes, pero lo que está faltando es la interrelación entre el polo científico y el productivo”.

Señaló que tanto las instituciones como el polo científico y educativo de la ciudad son “de magnitud”, y apuntó que “todavía muchos creen que Santa Fe es una ciudad de empleados públicos; pero tiene más de 300 empresas industriales sólo en la ciudad, aunque es incipiente la relación de éstas con la innovación”.

Advirtió que el desafío “es mucho más fácil en empresas grandes, que tienen departamentos dedicados”, mientras que “las Pymes que predominan en la región necesitan llevar el día a día y tienen poco para pensar en proyectos de innovación y crecimiento”.

Según relató, “lo que dicen” los empresarios pequeños y medianos “es que tienen cuellos de botella en la producción, y lo salvan con nuevas máquinas”. Pero hasta allí la innovación es el resultado más de la necesidad que de la planificación.

Cambio incipiente

“Los sectores que estudié -comentó- fueron el alimenticio y el metalmecánico, que son los predominantes en la región. Ambos sectores obtuvieron resultados similares en la innovación y sus efectos: la mayoría fue adquisición de equipos y maquinarias y los efectos fueron internos a las empresas”.

Córdoba explicitó que las Pymes “utilizan recursos propios, pocos acceden a financiación bancaria o de financiamiento del sector público y usan recursos humanos propios, con poca contratación de consultoría externa”.

Dijo que, si bien hay un cambio “incipiente” para buscar perspectivas de desarrollo estratégico, “las empresas no tienen recursos para generar la innovación que les procure a largo plazo más capacidad o competitividad”.

Y recomendó que las empresas locales “tienen que empezar a competir a otro nivel” porque “es una cuestión económica: una empresa que no es competitiva a largo plazo no tiene muchas oportunidades. Más en Santa Fe; las empresas compiten en la región más que en los mercados nacionales”, advirtió.

Ante la consulta, reconoció que “es caro innovar”, pero dijo que “una empresa que tiene la idea de que la innovación no se alcanza, debe pensar que un equipo o un profesional que le genera un salto en la producción está innovando y generando nuevos recursos. A la larga es un beneficio para la empresa que se contagia a la región”, concluyó.


Empresas “cerradas”

“El sistema de innovación afronta una cuestión histórica y cultural que hace al sistema y que lo limita. La mayoría de las empresas son familiares y se niegan a relacionarse con las instituciones; es cierto que ya hay sectores que se abren a la investigación y la consultoría externa, pero el proceso no se hace de la noche a la mañana. El cambio de visión es importante; el impacto también es sociolaboral. Crece la demanda de recursos capacitados o incluso las empresas invierten más en capacitación. Para romper el aislamiento, hay que participar en instituciones intermedias para que las empresas tengan visión más amplia y que el polo de investigación y ciencia vea la realidad de las empresas de la región”.