El efecto “Ganancias”
El efecto “Ganancias”
Bajos y altos salarios se
empobrecen por la inflación
Se sabe que el aumento de precios impacta más en los que menos cobran. Pero como la base imponible de Ganancias no se “actualiza”, la presión fiscal se lleva porciones más grandes de los asalariados.
De la redacción de El Litoral
DyN
El desfasaje entre el ritmo con que suben los salarios y la actualización en los parámetros que determinan el impuesto a las ganancias, genera -en el contexto inflacionario- perjuicios impositivos “irrecuperables” para los trabajadores en relación de dependencia.
Así lo planteó un informe del Ieral, de la Fundación Mediterránea, que señaló que “el desbalance en los valores reales de las variables en juego produce que, en la totalidad de los casos, los contribuyentes terminen soportando una carga impositiva mayor aún cuando su capacidad contributiva (ganancia real) no se haya modificado”.
Al respecto, sostuvo que en el actual contexto este efecto se ve doblemente impulsado “por los habituales retrasos en los ajustes legales de los topes máximos de las deducciones personales y por la falta de actualización de los tramos de escala de la tasa del impuesto (congelados desde el año 2000)”. “Esta situación, además de aumentar la presión tributaria efectiva, vuelve menos progresivo el sistema, ya que perjudica proporcionalmente más a los sectores de menores ingresos que a los de más alto nivel”, cuestionó.
La teoría económica explica que con el aumento de precios, los sectores de menores ingresos ceden recursos a favor del Estado por el “impuesto inflacionario”. De la misma manera y sin actualización de Ganancias, los de segmentos altos y medios también tributan más al fisco en tanto la base imponible no se actualiza como los propios niveles salariales, que se incrementan siempre por debajo de la inflación.
Deterioro progresivo
El documento indicó que la falta de ajuste inflacionario de los parámetros que determinan el Impuesto a las Ganancias provocó que los contribuyentes del tramo de imposición más bajo “hayan perdido el equivalente a 3 salarios brutos mensuales acumulados entre 1998 y 2009, los del segundo intervalo 6, y los del cuarto, quinto y sexto 7 salarios mensuales acumulados en 10 años”.
Según puntualizó, de mantenerse la legislación vigente, un contribuyente que en 1998 se ubicaba en el primer tramo de la escala impositiva llegaría a soportar una presión tributaria efectiva de 7,1 por ciento en 2010 (4,3 veces más); uno situado en el cuarto alcanzaría el 11,5 por ciento, y uno del séptimo 28,1 por ciento.
Asimismo, destacó que “el salario mínimo que tributa el gravamen continuaría así en 6.700 pesos para el trabajador casado con dos hijos y en 4.845 pesos para el soltero”, con lo cual “en valores reales, estos salarios se ubicarían un 40 por ciento por debajo del ingreso que tributaba en 1998”.
“Así, en ausencia de ajuste de los tramos de la escalas, el efecto acumulado de la inflación irá acentuando la pérdida de progresividad (aún cuando se actualicen los valores de las deducciones personales), ya que las recategorizaciones implícitas que traerá aparejada afectarán inevitablemente más a los contribuyentes situados en las primeras escalas impositivas que a aquellos ubicados en las últimas.
“Este perjuicio será tanto mayor cuanto más elevada sea la inflación y más distanciados los reajustes de los topes”, concluyó.
La justificación sindical
El sindicalista Juan Carlos Smith sostuvo que los altos porcentajes de aumento salarial que lograron en los últimos meses algunos gremios obedecen a situaciones de “arrastre” desde al año pasado.
El jefe del gremio de Dragado y Balizamiento e integrante del Consejo Directivo de la CGT, señaló que “se produjo este tipo de cosas porque en el primer trimestre no hubo negociaciones salariales grandes y sí hubo aumentos de precios”.
“El sector empresario puede estar preocupado por algunas cuestiones como nosotros nos preocupamos por aumento de precios, pero uno no firma nada que no pueda terminar acordando”, acotó.
Respecto de la inflación, señaló que “cada uno hace una evaluación al sentarse a la mesa de negociación con rentabilidad del sector y ganancias de las ramas empresarias con las que uno se sienta a negociar. La CGT no hace la medición del proceso inflacionario de acá a la finalización del año”, aclaró.
En ese sentido, explicó que “creemos siempre que tenemos que preservar nuestro nivel adquisitivo y en función de eso nos sentamos a negociar. Es probable que este inconveniente que tiene en la medición le diera más costos que beneficios al gobierno, pero al no haber una referencia, cualquiera dice cualquier número y porcentajes y no es lógico que analicemos los porcentajes que tira una consultora privada”, añadió.
Asimismo, sostuvo que para los trabajadores “el acceso a la financiación de créditos sigue siento la pata renga de este país”. Respecto de la crisis europea, señaló que desde la CGT “compartimos con la UIA que lo peor que se puede hacer es seguir los dictados económicos que se da en la crisis en el continente europeo. No va a salir Europa, ni el Euro. Nosotros ya pasamos una situación de esa naturaleza”.
Smith reiteró que la CGT mantenía su “apuntalamiento a esta gestión de gobierno que recuperó el salario y el empleo en la República Argentina”.
El atril
No quedó en claro si el gobierno descarta aumentar el mínimo no imponible de Ganancias para evitar el desgaste de salarios medios y altos por el efecto inflacionario. Hugo Moyano se lo pidió a la presidenta a mediados del mes pasado en la Casa Rosada. Pero el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, se quejó porque desde entonces los medios periodísticos hacían el anticipo informativo con la lógica especulación. “Nunca tendrá un anuncio antes que lo diga la presidenta de la Nación”, dijo el funcionario, que sin embargo no descartó que la presidenta no lo vaya a decidir a corto plazo. Será -entonces- cuando Cristina Fernández lo anuncie, y no antes.
/// EL DATO