En Esperanza

Un intruso en el convento

De la Redacción de El Litoral

Dos casos que involucran a un muchacho flaco, alto y de pelo largo, que todavía no pudo ser atrapado, hacen presumir de dos intentos de abuso que no se llegaron a consumar en la ciudad de Esperanza. Primero fueron dos estudiantes y luego el llamado desesperado de las monjas del Convento Santa Catalina, lo que activó la alarma en la Unidad Regional XI del departamento Las Colonias.

La madrugada del último domingo la policía acudió a la intersección de las avenidas Córdoba y Hoenfels, “en razón que habría ingresado una persona con fines desconocidos” al Convento Santa Catalina, informó la división de Relaciones Policiales de la URXI. En el lugar, una de las monjas entrevistada contó que estaba descansando junto a otras religiosas, todas mayores de 70 años, cuando un desconocido se les metió en el dormitorio.

Aunque no alcanzaron a saber si la presencia del intruso era con fines de robo o acaso tenía otras intenciones, las monjitas pudieron describir a la persona como “delgado, de cabellos largos, y de aproximadamente 1.70 de estatura”.

Casa de estudiantes

Hubo un intenso patrullaje por las instalaciones y alrededores del convento para dar con el desconocido, pero los resultados fueron negativos. Afortunadamente ninguna de las potenciales víctimas fue lesionada, ni se constató robo. Tampoco se registraron puertas o ventanas forzadas, por lo que se cree que el intruso aprovechó un descuido para meterse en el convento y quedarse escondido hasta la noche.

Si bien son muchas las hipótesis, objetivamente las actuaciones fueron por “violación de domicilio”, más allá de que “podamos pensar que entró con fines de robo o de llevar a cabo algún delito contra la integridad sexual”, confió una fuente del lugar. La División Investigaciones del departamento Las Colonias se encuentra abocada al tema ya que semanas atrás, en una casa de estudiantes del barrio Oeste, se produjo un hecho muy similar, y según las versiones podría tratarse de la misma persona.

Dos chicas de 19 y 21 años, oriundas de de Tostado y Gato Colorado, en el norte de la provincia, fueron sorprendidas en horas de la madrugada por un muchacho que se les metió en la habitación, luego de trasponer una ventana.

En esa oportunidad tampoco alcanzó a hacer nada, porque las muchachas empezaron a gritar en forma desaforada cuando lo vieron ahí parado. El hecho fue denunciado a la policía, que realizó patrullaje y rastrillaje en la zona.

El “encapuchado”

Desde 2008 y hasta mediados del año pasado la ciudad de Esperanza estuvo conmocionada por el caso de un violador serial, que alcanzó a consumar al menos dos hechos y en otros debió escaparse ante la resistencia de sus víctimas.

Leandro Federico García, un panadero de 36 años apodado el “Laucha” o el “encapuchado”, fue procesado el 29 de diciembre de 2009 por el juez de Instrucción Quinta, Darío Sánchez. En una ardua investigación que llevó varios meses, debido a que se realizaron pruebas de ADN, el magistrado encontró elementos suficientes para atribuirle a García los delito de “abuso sexual con acceso carnal agravado por la utilización de arma blanca, abuso sexual con acceso carnal, robo calificado, robo y defraudación por venta de cosa ajena”. Actualmente permanece tras las rejas.