Llegaron los goles que faltaron ante Nigeria...
El día que Higuaín fue Batistuta
El “Pipita” metió hoy todas las que erró el sábado en Ellis Park. Messi volvió a ser gravitante y Maradona eligió muy bien cuando decidió poner a Agüero.

Todos los abrazos son para él. Luego de convertir el cuarto gol de Argentina y el tercero de su cuenta personal, Higuaín recibe el saludo de Messi y Agüero. La calidad y variedad técnica de los delanteros nacionales es notable.
Foto: Agencia EFE
Enrique Cruz (h)
(Enviado Especial a Johannesburgo, Sudáfrica)
Entraron casi todas las que se habían negado el sábado en Ellis Park. Y por eso se goleó y por eso Argentina marcó claras diferencias sobre un rival que apenas lo “molestó”. Gonzalo Higuaín se erigió en el nuevo Batistuta. Hizo triplete como ya el Bati lo había hecho en otros dos mundiales. Y para él, que había marrado bastante contra los nigerianos, fue una especie de revancha. Merecida y buscada, porque estuvo en los lugares donde deben estar los goleadores para capitalizar las jugadas que sus compañeros armaron, sobre todo la dupla Messi-Agüero, que terminó rubricando el partido.
Mucho se han criticado las incapacidades de Diego como entrenador. Se veía un equipo desarmado, falto de fundamentos tácticos y que parecía caminar a la deriva durante las Eliminatorias. Sin embargo, el de hoy fue un partido en el que un cambio de Maradona mejoró el aspecto colectivo y terminó definiendo un partido que se le había complicado innecesariamente, al menos en la ajustada diferencia del resultado, luego del error de Demichelis que le dio el gol a los coreanos.
Maradona arriesgó sacando a un jugador clave en Argentina como Tevez para poner a Agüero. Y el “Kun”, bajando unos metros a buscar la pelota y tratando de encontrarse siempre con Messi, fue una de las figuras del equipo y partícipe en las jugadas del tercer y cuarto gol, que liquidaron el partido.
Esa pequeña sociedad entre Messi-Agüero fue desequilibrante. Y aquí uno puede deducir que Maradona empieza a entender que a la brillantez individual de los jugadores (sobre todo la de Messi), hay que darle también un poco de funcionamiento. Por eso hay una constante búsqueda de Tevez hacia Messi y viceversa. Y por eso también se produjeron encuentros letales de Messi y Agüero, en la parte final, que redondearon una goleada merecida.
En comparación con el partido ante Nigeria, Argentina tuvo algunos cambios posicionales positivos. Uno de ellos, la utilización de Tevez por el costado izquierdo -ante Nigeria había jugado por derecha- tratando de juntarse con Di María y de aprovechar mejor el perfil cuando buscó la diagonal. Los dos goles argentinos en el primer tiempo llegaron como consecuencia de jugadas que se armaron por ese sector. En el primero, Messi metió el tiro libre al corazón del área y Park Chu Young se llevó la pelota por delante. En el segundo, Maxi Rodríguez metió otro centro que peinó Burdisso y apareció Higuaín para meter el cabezazo en el segundo palo que dejó sin chances al arquero coreano.
Era 2-0 y sin problemas porque Corea no atacó nunca en el primer tiempo. Sin embargo, un error de Demichelis, que tenía la situación controlada, se dejó robar la pelota desde atrás por Lee Chung Young y éste, luego de dominar el balón, tocó a un costado de Romero. Seguro que los compañeros le gritaron a Demichelis porque se le venía un coreano, pero el ensordecedor ruido de las vuvuzelas pudo más y Corea se fue al descanso con la expectativa de estar más cerca en el resultado.
Es cierto lo que dijo Maradona respecto de que Argentina manejó la pelota a gusto y placer. Pero también es cierto que al equipo le faltó el aplomo y las variantes que aporta un jugador como Verón. Fue aceptable lo de Maxi Rodríguez y también lo de Di María, pero son jugadores frontales a los que poco les importa hacer la pausa, algo que pasa por un tiempista como Verón.





