Los habitantes locales sienten simpatía por el equipo de Maradona
Argentina demostró que es local en tierras sudafricanas
Quizás por la presencia del mejor jugador de todos los tiempos en el banco de suplentes y por el más destacado de la actualidad en la cancha, los seguidores del fútbol del país de Mandela se sumaron a los festejos previos y posteriores de los hinchas albicelestes.
Redacción de El Litoral
Télam / DyN
La previa del partido que el seleccionado argentino jugó ante Corea del Sur se vive con mucha tranquilidad, pero al ritmo de música “zulú”, que no conoce del frío ni de la temprana hora de la mañana.
A las 7 de Sudáfrica, 2 de la mañana de Argentina, la temperatura no superaba el grado en Johannesburgo. Eso provocó que esta vez, a menos de tres horas del comienzo del partido, ni siquiera estén abiertas las puertas de la cancha.
Los pocos que se animaron a llegar temprano se encontraron con un panorama desolador, sin controles en las puertas aunque el que no tenía entrada pudo aprovechar la posibilidad de ingresar al estadio casi sin problemas.
En las estaciones de servicio que están alrededor del Soccer City de Johannesburgo la fiesta comenzó a vivirse de otro modo, con música “zulú” y mucha batucada, pero con pocos argentinos dando vuelta.
En la ruta que une Pretoria con Johannesburgo, eran muchos los que iban hacia el estadio, pero prefirieron un desayuno previo, en un lugar caliente, antes de desembocar en la cancha donde el equipo de Diego Maradona logró su segunda victoria en el Mundial de Sudáfrica 2010.
Apostillas
Soportando dos grados de temperatura y el suelo con cristales de hielo, llegó la mayoría de los cronistas a eso de las 8 de la mañana de aquí, para poder conseguir la acreditación para ver el partido. Si bien el sol atenuó el frío, en la sombra el estadio fue una heladera.
Una argentina no tuvo mejor idea que llevarse una frazada del hotel en que reside aquí. “Estaba segura que con toda la ropa que tengo encima no me va a alcanzar”, le dijo al enviado de DyN.
Por su parte, con buen ánimo llegó el plantel Argentino a las 12.20 (7.20 hora argentina) al estadio Soccer City, una hora y diez antes del comienzo del partido. Los futbolistas llegaban cantando mientras el micro con la leyenda “Última parada, la Gloria” rodeaba el imponente edificio con forma de calabaza aunque se parezca más a una nave espacial.
Lo llamativo: la Fifa y el Comité Organizador no quieren ver asientos vacíos en los estadios, por eso decenas de escuelas, públicas y privadas, llevaron contingentes de colegiales a ver el partido entre Argentina y Corea del Sur. Ya se venían quejando de los partidos con escaso atractivo, y si bien Argentina es uno de los equipos de mayor consideración popular tras la primera fecha de la fase de grupos, había que meter más gente para que los blancos (en este caso los asientos son amarillos) aparezcan lo menos posible en la televisión.
Abuelas de Plaza de Mayo
En su último día de estadía aquí, la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela Carlotto llegó con dos horas de anticipación al estadio para alentar, como le prometió a Diego Maradona en su visita al Centro de Alto Rendimiento Deportivo, al equipo argentino. Llegó acompañada por el embajador Carlos Sersale di Cerisano, caminando rápido, con un chal grueso y una bufanda con los colores argentinos al cuello.
Carlotto, que promociona aquí la candidatura de las Abuelas al Premio Nobel de la Paz, participó de encuentros con especialistas en Memoria, y asistió al Festival Fest y al Museo de la Memoria en Soweto, y de un stand argentino en una muestra en Standton.




