Brasil afuera; Holanda candidato
Sorpresa y confirmación a la vez
El elenco nacional verdeamarelho fue eliminado de la Copa del Mundo Sudáfrica 2010 por el conjunto naranja, que así se terminó de colgar el cartel de favorito.

Decepción. Kaká no pudo pesar casi nunca en el Mundial. Se va en cuartos de final con una expulsión y una amarilla en el debe. En el haber, poco y nada.
Foto: Agencia EFE.
Redacción El Litoral
Los dirigidos por Dunga vencían a Holanda con gol de Robinho, a los 9 minutos del primer tiempo, sin embargo salieron dormidos en el complemento y los conducidos por Bert van Marwijk lo dieron vuelta con tantos de Felipe Melo en contra (a los 8 minutos) y de Sneijder, a los 23.
Los Seleccionados de Brasil y Holanda se enfrentaron por los cuartos de final, en un duelo con sabor a revancha para los naranjas, que fueron derrotados en sus últimos dos choques mundialistas contra los pentacampeones.
El encuentro se disputó en el estadio Nelson Mandela Bay, de Port Elizabeth, con el arbitraje del japonés Yuichi Nishimura.
No aprovechó
El equipo de Dunga tomó la iniciativa y se puso en ventaja a los nueve minutos. Felipe Melo metió un perfecto pase frontal para la entrada de Robinho, que sin marca remató de primera desde el borde del área para abrir el marcador.
Inmediatamente, Holanda reaccionó y fue a buscar el empate a riesgo de sufrir el contragolpe brasileño. A los diez llegó por izquierda con un remate de Kuyt que despejó Julio César a tiro de esquina. Un rato después, el mismo Kuyt presionó a Lucio y robó en la salida, buscó a Sneijder en el área pero no pudo conectar.
Los sudamericanos, sin embargo, seguían teniendo el control del trámite y se perdieron varias opciones importantes, como el remate de Juan por arriba del travesaño. Después, hilvanaron una acción impactante, con lujos incluidos, que terminó con un casi perfecto remate de Kaká desde afuera del área.
No fue perfecto porque el arquero consiguió despejarla con mano cambiada al córner.
Otra historia
En el segundo tiempo, increíblemente cambió el viento del partido. Después de desperdiciar un par de ocasiones propicias, Brasil se vio golpeado por el tanto de la igualdad, que llegó tras una jugada desafortunada. Robben intentó desbordar, volvió sobre sus pasos y tocó para Sneijder, que lanzó un centro de zurda casi de compromiso.
La desatención entre el arquero Julio César y el volante Felipe Melo fue fatal. Chocaron entre ellos, los rozó el balón y siguió su destino de red. Allí, precisamente allí, se murió Brasil.
Porque los holandeses se agrandaron, comenzaron a tocar y a llegar con peligro. Hasta que un nuevo centro sobre el área verdeamarelha terminó de confirmar el derrumbe de la tan elogiada solidez defensiva de los conducidos por Dunga.
Fue una jugada “Bilardiana” (el ex entrenador de Argentina afirma que dos cabezazos en el área es igual a gol) ya que el córner fue enviado al primer palo, donde apareció un defensor naranja para peinar.
Esto desconcertó a los brasileños, que dejaron conectar de cabeza sin marca (y en pleno cuadro chico) a Sneijder, que puso a los europeos 2 a 1. Sólo faltó la expulsión de Felipe Melo para terminar de hundir a Brasil, que intentó hasta el final pero sin ideas como para evitar lo que terminó siendo inevitable.




