“Divergencias e inconsistencias”
Las universidades asesoras darán un crítico informe sobre el Indec
De la redacción de El Litoral
politica@ellitoral
Las cinco universidades nacionales convocadas para monitorear el funcionamiento del Instituto de Estadísticas y Censos (Indec) darían a conocer en breve un documento unificado fuertemente crítico, en el que reflejarían que el organismo tiene la “menor credibilidad” de su historia, como producto de “divergencias e inconsistencias” en el manejo de los datos.
Las universidades nacionales que integran el Consejo Académico de Estudio y Seguimiento (Caes) son la de Buenos Aires (UBA), Tres de Febrero, Rosario, Tucumán y Mar del Plata. A la fecha, cada uno de los cuerpos académicos preparó sus propios informes, pero la idea sería tratar de unificarlos y difundir uno solo, dentro de las próximas dos semanas.
El Caes fue creado por el gobierno en julio de 2009 con el objetivo de transparentar la gestión del Indec, luego de dos años y medio de sospechas generalizadas sobre la manipulación de las cifras de inflación. Y se le fijó como “misión prioritaria” la “de evaluar la elaboración, aplicación y pertinencia” de la metodología que se utiliza para la confección del Indice de Precios al Consumidor.
Los representantes de las universidades se reunirán la semana próxima para discutir el tema, pero el tenor del que será el futuro documento fue anticipado hoy por el diario La Nación, haciendo referencia en particular al trabajo producido por la UBA.
Lenguaje moderado
Según confiaron fuentes de esa casa de estudios al periódico, el documento realizado por las facultades de Ciencias Económicas, Sociales, Exactas y Derecho, habla de “divergencias e inconsistencias” para referirse a la manipulación de los datos que hace el instituto de estadísticas. Además, asegura que la comunidad de académicos e investigadores ya no puede usar sus datos por la falta de credibilidad de las cifras oficiales.
Pese a las críticas, los académicos -dice la nota del matutino- evitaron los adjetivos duros “para no caer en una confrontación retórica estéril con los funcionarios que responden a Moreno”. Y también prefirieron no hablar de “manipulación”, porque eso podría derivar en problemas legales para el Estado, que seguramente deberían afrontar futuros gobiernos.
Puntualizaciones
Uno de los puntos más críticos del documento se enfoca en la manera en que el equipo de Ana Edwin y Norberto Itzcovich mide el Índice de Precios al Consumidor (IPC), tal como lo demuestran otros indicadores del propio organismo. Uno de ellos es el índice de subas salariales.
Con relación al índice de precios al consumidor, el documento señalaría que los precios cargados en la base de datos -a partir de los cuales se elabora el indicador- no responderían a la realidad de los consumidores. Y como no es posible saber cuáles fueron durante estos más de tres año los precios reales pagados por los consumidores o usuarios, recomendaría realizar un relevamiento independiente de los precios en los negocios, locales y supermercados que visitan los encuestadores del Indec para determinar si hay o no diferencias y las magnitudes en juego.
Esta propuesta estaría apuntalada, además, en las fuertes diferencias que se advierten entre las mediciones de los institutos provinciales de Estadísticas, en especial los de Santa Fe y de San Luis.
Sobre la situación interna del organismo, el informe señalaría que desde diciembre de 2006, y pese a que en ese lapso se elaboraron menos informes y publicaciones, hubo un incremento del 50% en las contrataciones de personal. También dirá que se reemplazaron técnicos especializados por personas con menor calificación y que ahora sólo 40% del personal tendría estudios terciarios o universitarios. En tanto, de unos 1.000 técnicos y empleados que había en diciembre de 2006, ahora hay más de 1.500. Y algunos están acusados de pertenecer a “barras bravas” del fútbol.
El tercer punto a ser tocado por las universidades es el censo de población que se realizará en octubre, para el cual el Indec no estaría debidamente preparado, debido a su “desorganización institucional”.




