En la provincia no faltan profesionales sino que están mal distribuidos

Médicos rurales, una vocación que está en terapia intensiva

Cuando todavía se agiganta la figura del doctor Esteban Laureano Maradona, quien se ocupó de los más desprotegidos, su legado parece estar en peligro ante el aislamiento y las carencias que ponen en jaque al médico rural.

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Mirada crítica. El doctor Arturo Baltazar Serrano es médico generalista y familiar y desde hace 24 años se desempeña como director del Servicio para la Atención Médica a la Comunidad (Samco) de Santo Domingo.

Foto: El Litoral

 

César Benítez

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Pensativo pero sereno, medido en sus expresiones como corolario de la experiencia que le da estar al frente durante 24 años en el Servicio para la Atención Médica a la Comunidad (Samco) de Santo Domingo, el doctor Arturo Baltazar Serrano tiene bien en claro cuál es el diagnóstico y la receta para revertir la problemática que atraviesan los médicos rurales.

Este sanjuanino que tiene 56 años, de hablar calmo pero firme en sus convicciones, es un estudioso de la alarmante situación que soportan los médicos rurales y dispara: “La poca atracción económica y de realización profesional de los médicos que prestan sus servicios en zonas rurales e inhóspitas, generó una masiva deserción”.

Para el activo médico rural, ex fundador y presidente nacional y santafesino de la Asociación Médica Generalista y Familiar (AMFG) “aquellos que eligieron hacer patria estableciéndose en una región rural, vieron en general desvanecerse sus expectativas, chocando con una cruda realidad: no es negocio asentarse a ejercer la profesión en estos parajes desolados. Y no hablamos de negocio refiriéndonos sólo a la remuneración económica sino también a la realización profesional que abarca capacitación, descanso, esparcimiento y educación familiar, entre otras cuestiones”, insistió.

Solos y con todo

Para Arturo Serrano el ejercicio de la medicina a nivel rural es muy complejo, pudiéndose encontrar todavía médicos solitarios “con asunción de todas las tareas con funciones propias e impropias de su profesión que son el único recurso y que tiene que asumir la dirección pediátrica, materna, adulta a ancianos, discapacidad y problemas laborales”.

Al ahondar en su análisis, el médico argumenta que ese retroceso se debe “a múltiples factores como la invasión de la vida privada -no hay un momento que uno disponga para descanso o compartir con la familia que no sea interrumpido-, y esto conlleva a una crisis, falta de atención a los hijos, o poder compartir un espacio con amigos o la familia. Además por razones de falta de contención por parte del Estado o del sector privado a la hora de las derivaciones o traslados de pacientes que no pueden resolverse en estos lugares, se agrega el hecho de no contar con una capacitación programada y a través del tiempo, que en nuestra profesión es indispensable”.

Tal vez lo más notable es que pocos eligen la especialidad que ejerce Serrano “porque es la menos remunerada en todo el mundo, ya que si ponés una búsqueda en Internet de salario médico, el médico generalista y de familia es el menos reconocido y el que más trabaja, donde la mayor fortaleza es lo relacional; todo el vínculo con el paciente que a veces no entiende a los especialistas lineales y retorna a su médico de cabecera que es el que lo acompaña en la mayoría de los momentos de su vida”, explicó.

La patas de la realidad

Para el médico rural y director del efector de salud en Santo Domingo hay que “tener pasta” para ejercer la profesión, teniendo en cuenta la respuesta que debe darse para “atender cada caso y además no hay recambio”.

Entre las cuestiones que sostiene Serrano, las mismas deben ser atendidas por el Estado de manera inmediata. Para revertir la situación se encuentran: el mejoramiento salarial, la capacitación continua, la carrera sanitaria y el régimen de cobertura de licencias.

En ese sentido, sostiene que el estímulo salarial pasa por utilizar la revista de “tiempo completo” -full time-, aunque esta relación laboral es optativa, ya que si la zona es definida como inhóspita el profesional se adecuará a la profesión en estas regiones.

La particularidad de ser full time es el cumplimiento horario de 44 horas semanales, bloqueo de título (incompatibilidad de ejercer medicina privada, salvo docencia) y 100 % de bonificación sobre remuneración básica. Si no elige el bloqueo de título, el médico de zona inhóspita deberá cumplir un horario de 44 horas semanales y tendrá un 70 % de bonificación sobre la remuneración.

Sin embargo, Serrano considera como esencial la capacitación continua que, a su entender, “deberá ser de carácter obligatorio y los reemplazos que genere esa actividad serán cubiertos por reemplazos y estarán garantizados”.

También propone que la carrera sanitaria prevea “la posibilidad de cambiar destinos a centros de mayor complejidad, dentro de efectores provinciales (optativo). Los destinos serán organizados por el Ministerio de Salud, de acuerdo con las necesidades y posibilidades operativas; debiéndose contemplar los concursos por antecedente y oposición para la elección del nuevo destino”.

Otra cuestión crucial son las licencias ordinarias y extraordinarias. El médico rural pide que los reemplazos sean garantizados en coordinación con la Dirección Provincial de Residencias Médicas y la Dirección Provincial de Recursos Humanos del Ministerio de Salud. “Los reemplazos serán cubiertos por los médicos residentes del último año (4º) y por el sistema de emergencias”, sugirió el médico.

Como estrategia, la propuesta se centra en crear el Sistema Provincial de Médicos Rurales, que funcionará bajo la dependencia del Ministerio de Salud de la provincia. “Será un sistema organizativo/asistencial que tiene por esencia garantizar la cobertura y calidad de la atención médica de la población que vive en zonas inhóspitas y capacitarlos para el ejercicio profesional en el alto nivel científico, moral y ético, atendiendo fundamentalmente a conseguir el objetivo planteado”, señaló Arturo Serrano a El Litoral.

Para el profesional, que pelea palmo a palmo cotidianamente con las adversidades, este tipo de cambio de paradigma seguramente contribuirá a disminuir las brechas de inequidad en salud, garantizándose que los pobladores tengan el mismo derecho a la salud, independientemente de dónde vivan.

En ese sentido, Serrano coincide con una reflexión del novelista ruso Fedor Dostoievski, y que para la sociedad tiene un gran impacto por su sentido de pertenencia: “Todos somos responsables de todos”.


Médicos rurales, una vocación que está en terapia intensiva

Somos profesionales sanitarios que tenemos turnos de atención continuada, que prestamos asistencia sanitaria no urgente, urgente y de emergencias durante toda la jornada. Estamos de guardia permanentemente”.

Dr. Arturo Baltazar Serrano.

Médico rural y director interino del Samco Santo Domingo.

Hoja de vida

El doctor Arturo Baltazar Serrano nació en San Juan, estudió la carrera de Medicina en Córdoba e hizo la residencia en la ciudad de Santa Fe. Tiene 56 años de edad.

Serrano es médico especialista en medicina generalista y de familia, ejerce como director del Samco Santo Domingo; es docente (JTP) en Epidemiología y Medicina Preventiva Unidad Asistencial en la Universidad Nacional de Rosario (UNR).

Además es el ex presidente de la Federación Argentina de Medicina General, como así también de la Asociación Santafesina de Medicina General. Consejero y coordinador de la Comisión de Educación Médica en el posgrado del Colegio de Médicos, primera circunscripción.

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Inventario de inequidades.pdf

“Un problema para nada menor”

En el marco de la construcción de la Ley de Salud de la provincia, se realizó recientemente en el auditorio de la Asociación Gremial Médica de Santa Fe, la Primera Jornada de Médicos Rurales organizada por la Agrupación Santafesina Ramón Carrillo (ASRC) y la Asociación de Medicina General y Familiar (AMGF) con el objeto de abordar los principales problemas que atraviesan los médicos rurales y generar una propuesta legislativa acorde a esas necesidades.

La convocatoria fue impulsada por los legisladores justicialistas Silvina Frana y Rubén Pirola y dirigida por los doctores Raúl Dalla Fontana, presidente de la ASRC y Arturo Serrano, director del Samco de Santo Domingo, departamento Las Colonias.

Además estuvieron presentes, los secretarios generales de Amra y Siprus, Dr. Ricardo Allegretti y Norberto Amicone, respectivamente, junto a decenas de presidentes comunales y médicos rurales, quienes expusieron y debatieron sobre las desiguales realidades que viven en sus zonas.

En este sentido, el Dr. Serrano hizo un pormenorizado informe sobre la situación de los profesionales de la salud que ejercen en áreas rurales y lanzó un SOS para que se atiendan las necesidades del sector.

Por su parte, el Dr. Raúl Dalla Fontana explicó que en julio 2008, en ocasión de celebrarse el II Encuentro de Observatorios en Recursos Humanos en Salud de Cono Sur, se recomendó que la razón de enfermeras calificadas con relación a los médicos sea de 1 a 1 en todos los países de América y que la brecha en la distribución de personal de salud entre las zonas urbanas y rurales se haya reducido a la mitad para 2015, entre otros propósitos. Actualmente en nuestro país hay 1 enfermera cada 4 médicos.

Además en poblaciones pequeñas ocurre algo similar, ya que las de mejor nivel socio económicas tienen en general una cantidad de médicos por habitantes mucho mayor.

Pese a que desde el año 1987 existen normas que pretendieron atraer a los médicos a erradicarse en regiones inhóspitas y semi inhóspitas de la provincia (Ley 9.282), éstas resultaron insuficientes o no se cumplieron en la práctica.

En el encuentro, también se trabajó con una propuesta legislativa enriquecida con el aporte de los presentes- cuyo objetivo central se basa en mejorar el desarrollo de la actividad médica en estas regiones, garantizándose que la población tenga una asistencia con cobertura y calidad adecuada, basada en la estrategia de promoción, protección, recuperación y atención primaria de la salud.

El Dr. Dalla Fontana dedicó un párrafo aparte y excluyente al Dr. Ramón Carrillo, quien murió en el exilio y en la miseria, ejerciendo sus últimos días como médico rural en Brasil (Para do Belen), luego de ser un brillante neurocirujano y primer ministro de Salud de la República Argentina.