Esta mañana, en barrio San Roque
Jubilado víctima del cuento del tío
Los malvivientes se presentaron como operarios de Aguas. Ingresaron a la casa y se llevaron 7 mil pesos.

Agentes de la Brigada Motorizada asistieron a la víctima en su domicilio.
Foto: Danilo Chiapello
Danilo Chiapello
“Buen día señor.... Venimos a cambiarle el medidor de agua para que no pague tanto”.
La frase no es una más.
Es el criminal anzuelo que utilizan unos sujetos para ingresar a domicilios de personas de avanzada edad a quienes roban.
Uno de estos atracos se consumó esta mañana en barrio San Roque, a escasos metros de la parroquia que da nombre a la barriada.
Eran cerca de las 10 cuando Leoncio Perezlindo, un jubilado ferroviario de 79 años, escuchó que llamaban a la puerta de su casa, en Martín Zapata al 1100.
Los recién llegados eran dos hombres, de entre 30 a 40 años. Uno petiso y robusto. El otro, delgado y de estatura mediana.
Ambos vestían pantalón y camisa de color azul, simulando ser operarios.
Una vez que la víctima abrió la puerta, los sujetos desplegaron todo su veneno.
“Buen día abuelo... venimos a cambiarle el medidor del agua para que no pague tanto. Usted vive solo y notamos que paga demasiado. Lo que vamos a hacer ahora es bajarle la presión del agua, para que no le llegue tanto en la factura.
Verdaderos ases del embuste, uno de los individuos sacó a relucir herramientas y se puso en situación. Mientras, el otro amplió la conversación con su víctima.
La apuesta final sobrevino cuando, con el pretexto de verificar el funcionamiento de las canillas, ambos rufianes accedieron al interior de la casa. Lo que siguió no es difícil de imaginar. Los malvivientes se retiraron manifestando que el “trabajo” ya estaba terminado.
Al cabo de unos minutos, el dueño de casa descubrió el desastre. Desde uno de los dormitorios faltaba un sobre, el que contenía 7 mil pesos en efectivo.
También ya no estaban más los 100 pesos que el abuelo guardaba en una billetera que había en la cocina, lo que habla por sí solo de la vileza de los autores de la maniobra.
Logrado el objetivo, sus autores desaparecieron de la escena con la misma rapidez con que actuaron.
Se advierte entonces a las personas de avanzada edad, sobre todo si viven solas, a que extremen sus cuidados a la hora de entablar cualquier diálogo con individuos que llamen a sus puertas.




